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FAO FOCUS: LA MUJER Y LA SEGURIDAD ALIMENTARIA

INDICE

La mujer y la seguridad alimentaria

Género y división de trabajo

Hogares encabezados por mujeres

Acceso a los recursos

La necesidad de ingresos para la mujer

Seguridad alimentaria sostenible

La Mujer, usuaria y protectora de la agro- biodiversidad
La mujer y los recursos de agua
La mujer y la revolución verde
Mujer y tenencia de tierra
Investigación y extensión: el género y su perspectiva

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LA MUJER Y LA SEGURIDAD ALIMENTARIA

Las mujeres producen entre el 60 y el 80 por ciento de los alimentos de los países en desarrollo y la mitad de los de todo el mundo. No obstante, solo recientemente se empezó a reconocer su papel clave como productoras y suministradoras de alimentos y su decisiva contribución a la seguridad alimentaria del hogar.

Los estudios de la FAO confirman que la mujer, pilar de la agricultura de pequeña escala, del trabajo campesino y de la cotidiana subsistencia familiar, tiene mayores dificultades que el hombre a la hora de acceder a recursos como la tierra y el crédito y los insumos y servicios que aumentan la productividad.


Ordeñando una cabra en Senegal

De hecho, la seguridad alimentaria ha sido definida por la FAO no solo en función del acceso a los alimentos y la disponibilidad de éstos, sino también de la distribución de recursos para producirlos así como de la generación de poder adquisitivo para comprarlos ahí donde no se producen. Dado el papel fundamental de la mujer en la producción y suministro de alimentos, toda estrategia para lograr la seguridad alimentaria sostenible debe necesariamente abordar el problema su limitado acceso a los recursos producivos.

El limitado acceso de la mujer a los recursos y su insuficiente poder adquisitivo derivan de factores sociales, económicos y culturales, todos interrelacionados, que le relegan a un papel subordinado, en detrimento de su propio desarrollo y el de la sociedad en su totalidad.

Los esfuerzos e iniciativas internacionales, realizados sobre todo desde la Conferencia Mundial sobre la Mujer, México, 1975, potenciaron el reconocimiento de la participación decisiva de la mujer en el desarrollo rural y de otros sectores. Sin embargo, aún queda mucho por hacer.

Género y división de trabajo

Naturaleza del trabajo de la mujer

En la mayor parte de las áreas rurales, las dos actividadaes que más consumen el tiempo de la mujer son la recogida del agua y de la leña. La vasta deforestación y desertificación convierten estas tareas en cargas cada vez más pesadas e impiden a la mujer dedicar más tiempo a labores productivas y generadoras de ingreso. En algunos casos, las mujeres pasan parte de esta carga a sus hijos, y en general a las hijas. Aliviara su penoso trabajo de recogida de agua y leña y elaboración de alimentos, permitiría a la mujer disponer de más tiempo para el trabajo productivo y brindaría a sus hijos la posibilidad de acudir a la escuela.

Por tanto, el desarrollo de las intervenciones tendentes a reducir esa pesado carga, puede reforzar considerablemente la contribución de la mujer a la seguridad alimentaria del hogar. Asegurar el suministro de agua e introducir el uso de equipos para el procesamiento de las cosechas, son medios decisivos para liberar el tiempo de la mujer. Tales tecnologías no sólo le brindan más oportunidades de participación en las actividades generadoras de ingreso, sino también ayudan a reducir su estrés y mejorar las condiciones de salud y nutrición de mujeres y niños.

FAO, Women en Agricultural Development, Gender Issues in Rural Food Security in Developing Countries, Rome, 1990.

El principal obstáculo hacia un efectivo reconocimiento de los papeles y responsabilidades reales de la mujer en la agricultura, es la escasez de datos desglosados por género de los que disponen los técnicos, planificadores e instancias de decisión.

El primer paso para facultar a la mujer y facilitar su plena participación en las estrategias de desarrollo rural y seguridad alimentaria, es la compilación y análisis de datos desglosados sobre género para entender las diferencias de papeles en la producción de alimentos y cosechas comerciales, en la gestión y control financieros de la producción, almacenaje y comercialización de los productos agrícolas.

En África sub-sahariana, por ejemplo, los estudios de micro-nivel revelaron que las mujeres juegan un papel decisivo en muchos de los aspectos relativos a la producción de cosechas comerciales. Mientras que, en general, los hombres se encargan de las labores de remoción, quema y arado de la tierra, las mujeres se especializan en desherbar y en las labores post-cosecha así como, en algunas áreas, también en la preparación de la tierra; unos y otras toman parte en la siembra y recolección.

Por añadidura, las mujeres de las zonas sub-saharianas y medio-orientales desempeñan un papel fundamental en las empresas hogareñas de producción animal, pero también en los sistemas de producción animal a gran escala, pastoreo, suministro de agua, limpieza de establos y ordeño. En todos los tipos de producción animal, la mujer ejerce un papel predominante en la elaboración, sobre todo de productos lácteos, y suele encargarse también de su comercialización.

En muchos países, las mujeres son asismimso responsables de la pesca en aguas bajas y lagunas costeras, de la producción de cosechas secundarias, de la recogida de alimentos y leña, de la elaboración, almacenaje y preparación de alimentos familiares así como del acarreo de agua para sus familias.

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Hogares encabezados por mujeres

El número de hogares encabezados por mujeres registra un aumento considerable en las áreas rurales de muchos países en desarrollo, al emigrar los hombres rurales por falta de oportunidades de empleo y generación de ingresos. En África sub-sahariana, las mujeres encabezan el 31 por ciento de los hogares rurales, mientras que en América Latina y el Caribe y en Asia, los porcentajes son del 17 y del 14, respectivamente. Aún cuando existen distinto tipos de hogares encabezados por mujeres, en casi todos los países éstos se concentran en las franjas más pobres de la sociedad y a menudo disponen de menores ingresos que los encabezados por hombres.

Los problemas de los hogares encabezados por mujeres en las áreas rurales varían en función de su grado de acceso a los recursos productivos. Por ejemplo, la FAO ha identificado las potenciales consecuencias de la ausencia del trabajo masculino, sea en materia de baja de rendimiento y producción, de cambio hacia cosechas menos nutrientes y que requieren menos trabajo, sea en relación al aumento de la dependencia sobre el trabajo infantil que, a su vez, tiene mayores implicaciones para la familia y el capital humano del país. Por lo tanto, el acceso de la mujer a la tecnología economizadora del trabajo y el esfuerzo adquiere, en estos casos, una importancia especial.

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Acceso a los recursos

A pesar de ser la columna vertebral de la producción y suministro de alimentos de consumo familiar en los países en desarrollo, las restricciones para el acceso de las mujeres a los recursos y servicios esenciales persisten aún. Mientras que en la mayoría de los países en desarrollo, tanto campesinas como campesinos carecen de acceso a los recursos adecuados, las mujeres enfrentan limitaciones aún mayores, debido a una serie de factores culturales, tradicionales y sociológicos. Para el desarrollo de estrategias de seguridad alimentaria resulta, pues, de vital importancia disponer de una información perfeccionada sobre los respectivos accesos de hombres y mujeres a los recursos y al control de los mismos.

Acceso a la tierra. Las mujeres no poseen siquiera el 2 por ciento de la tierra, aún cuando el procentaje de hogares que encabezan está en constante aumento. Los programas de reforma de la tierra, junto con la desintegración de las explotaciones comunales, desembocaron en la transferencia de los derechos exclusivos de la tierra a los hombres como cabezas de familia, lo que implica ignorar la existenia de hogares encabezados por mujeres y los derechos de las mujeres casadas a co-participar en estos derechos.

Acceso al crédito. En los países que disponen de información al respecto, solo el 10 por ciento de las facilidades crediticias se aplican a la mujer, sobre todo porque las leyes y usos nacionales no le permiten compartir los derechos de propiedad con su marido o porque los esquemas de titularidad excluyen a la mujer cabeza de familia, con lo que no puede reunir los requisitos exigidas por las instituciones de préstamo.

Acceso a los insumos agrícolas. El acceso de las mujeres a insumos tecnológicos tales como semillas mejoradas, fertilizantes y pesticidas, es igualmente limitado debido a que no suelen ser cubiertas por los servicios de extensión y a que rara vez son miembros de cooperativas, que a menudo son las que distribuyen los insumos subsidiados por los gobiernos a favor de los pequeños campesinos. En general, las mujeres carecen, además, de ingresos en contante para adquirir los insumos aún cuando son subsidiados.

Acceso a la educación, capacitación y servicios de extensión. Las dos terceras partes de los mil millones de analfabetos en el mundo son mujeres adultas y jóvenes. Las cifras disponibles revelan que solo el 5 por ciento de los servicios de extensión es dirigido a las mujeres rurales, aún si más del 15 por ciento de los agentes de extensión son mujeres. Además, la mayor parte de estos servicios se centran en las cosechas comerciales más que en las de alimento y subsistencia que, en cambio, constituyen la principal preocupación de la mujer rural y la clave de la seguridad alimentaria.

Acceso a la toma de decisiones. En la mayoría de las culturas, y dado el papel tradicionalmente limitado de las mujeres en el proceso de toma de decisiones a nivel de hogar, aldea y nación, sus necesidades, intereses y restricciones no suelen ser reflejados en los procesos de toma de decisión ni en las leyes que persiguen reducir la pobreza y alcanzar la seguridad alimentaria y la sosteniblidad medioambiental. Las causas de la exclusión de la mujer de los procesos de toma de decisiones están en estrecha relación con su papel reproductivo y carga de trabajo del hogar, que representan una parte importante de su tiempo.

Acceso a la investigación y a la tecnología apropiada. La mujer recibe pocos beneficios de las investigaciones en materia de innovaciones en general y en materia de producción de alimentos en paticular. Al respecto, la labor de investigación orientada a mejorar las cosechas concede baja prioridad a la producción de alimentos, no obstante su función determinante para garantizar la seguridad alimentaria del hogar y la comunindad. Además, a menudo se ignora el papel y las necesidades las campesinas a la hora de concebir tecnologías que pueden causarles pérdidas de empleo o aumentar su carga de trabajo.

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La necesidad de ingresos para la mujer

Estudios realizados en África, Asia y América Latina, revelaron que las mejoras en materia de seguridad alimentaria y nutrición de la familia están asociadas al acceso de las mujeres al ingreso y el papel que desempeñan en las decisiones que se toman en el seno del hogar sobre el reparto de los gastos, ya que, más que el hombre, la mujer tiende a destinar un porcentaje mucho más elevado de sus ingresos a alimentar a la familia.

Los ingresos de la mujer por sus labores campesinas y no campesinas y otras oportunidades, cobran especial importancia para aquellos hogares rurales sin tierra o con demasiado poca.

El poder adquisitivo de la mujer puede ser utilizado no sólo para comprar alimentos y otros bienes básicos para sí misma y su familia, sino también para pagar los insumos empleados en la producción alimentaria. Al consumirse las cosechas alimentarias, sus insumos deben ser comprados con el ingreso obtenido en otras explotaciones agrícolas u otras actividades.

Por tanto, y para mejorar la producción alimentaria de los hogares, hay que potenciar la participación de la mujer en la producción comercial y actividades generadoras de ingreso.

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Seguridad alimentaria sostenible: los requisitos de una nueva era

La comprensión de la seguridad alimentaria evolucionó a lo largo del tiempo gracias a la creciente atención integrada hacia las dimensiones sociales, las relativas al género, las ambientales, las técnicas así como las económicas, del problema. El reto del futuro será el concreto logro de la igualdad de acceso de la mujer a los recursos para producir alimentos así como de su poder adquisitivo para comprarlos ahí donde no se producen y, por consiguiente, contribuir a aumentar su capacidad de generar la seguridad alimentaria.

Para abordar las limitaciones y obstáculos que enfrentan las mujeres rurales, se requieren medidas específicas de políticas al tiempo que una especial consideración hacia las necesidades hacia las mujeres cabeza de familia. La FAO recomendó que tales medidas apunten a:

  • asegurar que la mujer tenga iguales oportunidades que el hombre a su propia tierra;
  • facilitar el acceso de la mujer a los servicios agrícolas y adaptarlos a sus necesidades;
  • fomentar la producción de cosechas alimentarias mediante el empleo de incentivos;
  • promover la adopción de insumos y tecnologías apropiados para liberar el tiempo de la mujer de modo que pueda realizar actividades generadoras de ingreso;
  • mejorar el estado nutricional de mujeres y niños;
  • proporcionar mejores oportunidades de empleo y generación de ingreso;
  • promover las organizaciones de mujeres; y
  • revisar y reorientar las políticas gubernamentales para asegurar el tratamiento de los problemas que limitan el papel de la mujer en la seguridad alimentaria.

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