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Seguridad alimentaria y nutrición para todos

Hacer un balance del progreso desigual

El mundo ha logrado progresos notables en las últimas dos décadas en la lucha contra el hambre y todas las formas de malnutrición. Si bien el progreso es alentador, aún queda mucho por hacer ya que los avances se han distribuido de manera desigual entre las regiones, los países y los grupos de población.

De hecho, las deficiencias de micronutrientes aún afectan a una impactante cifra de 2 000 millones de personas, mientras que más de 800 millones sufren de hambre crónica. Al mismo tiempo, la obesidad y las enfermedades no transmisibles relacionadas con la dieta están en aumento en casi todos los países, dando lugar a una creciente preocupación en todo el mundo. 

 

 
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Vías alternativas son posibles

La Agenda 2030 representa un compromiso histórico de liberar al mundo de la pobreza y el hambre para 2030. Comprende 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) con objetivos específicos, brinda a los países un camino para abordar las causas sistémicas del hambre y la pobreza, no simplemente sus síntomas, mientras revive y gestiona de forma sostenible los recursos naturales del mundo. La visión de la FAO de un “mundo libre de hambre” encaja con la del ODS2.

Eliminar la pobreza y el hambre del mundo requiere una transformación radical en lugar de ayuda por sí sola. La transformación debe ocurrir a nivel normativo e institucional, comenzando con la creación de entornos propicios para procesos y debates políticos inclusivos, donde las personas más vulnerables puedan tener voz en la mesa de decisiones. Sin embargo, las nuevas políticas solo son eficaces si las instituciones pueden llevarlas a cabo: los países deben continuar desarrollando las capacidades de sus instituciones para lograr un cambio real y duradero en las vidas de los hombres, mujeres y niños a quienes sirven.

La FAO proporciona apoyo en materia de políticas y desarrolla la capacidad de los países para convertir sus compromisos en acciones concretas. Este enfoque se basa en cuatro dimensiones que son clave para el proceso de elaboración de políticas:

1. Políticas, programas y marcos legales

2. Gobernanza y coordinación

3. Toma de decisiones basadas en hechos comprobados

4. Implementación