Inocuidad y calidad de los alimentos

Antecedentes

La labor de la FAO en relación con la calidad e inocuidad de los alimentos

Los alimentos nocivos suponen una amenaza para la salud humana y las economías a nivel mundial, considerando que cada año hay aproximadamente 600 millones de casos de enfermedades transmitidas por los alimentos. Por ende, garantizar la inocuidad de los alimentos es una prioridad de salud pública y un paso esencial para lograr la seguridad alimentaria. La eficacia de los sistemas de control de la calidad e inocuidad de los alimentos es vital no solo para salvaguardar la salud y el bienestar de las personas, sino también para impulsar el desarrollo económico y mejorar los medios de vida al promover el acceso a los mercados nacionales, regionales e internacionales.

La Unidad de Inocuidad y Calidad de los Alimentos del Departamento de Agricultura y Protección del Consumidor apoya el fortalecimiento de sistemas de control de la calidad e inocuidad de los alimentos en los planos nacional, regional e internacional. Esto comporta:

  • Fortalecer las capacidades nacionales de reglamentación del control alimentario y facilitar el comercio mundial, ejerciendo una función de liderazgo en el apoyo a los países para la evaluación y el desarrollo progresivo de sistemas de control alimentario, incluidas las políticas de inocuidad alimentaria y los marcos reglamentarios de control de los alimentos.
  • Respaldar la creación de capacidades institucionales e individuales para el control de los alimentos y la gestión de su inocuidad, incluida la gestión de las emergencias relacionadas con la inocuidad alimentaria.
  • Apoyar la gobernanza y la toma de decisiones en materia de inocuidad alimentaria basadas en datos científicos mediante la prestación de asesoramiento científico sólido —a través de órganos de expertos como el Comité Mixto FAO/OMS de Expertos en Aditivos Alimentarios y las Reuniones Conjuntas de Expertos FAO/OMS sobre Evaluación de Riesgos Microbiológicos— a fin de fundamentar normas nacionales, regionales e internacionales en la esfera de la inocuidad alimentaria.
  • Mejorar la gestión de la inocuidad alimentaria a lo largo de las cadenas tróficas con el objeto de prevenir enfermedades y perturbaciones del comercio y, a tal efecto, prestar apoyo a los países en desarrollo en la aplicación de una gestión de la inocuidad de los alimentos basada en el riesgo a lo largo de cadenas alimentarias que sean apropiadas para los sistemas de producción nacionales y locales, de conformidad con los textos del Codex.
  • Suministrar plataformas, bases de datos y mecanismos relacionados con la inocuidad alimentaria que respalden la creación de redes, el diálogo y el acceso mundial a la información, así como facilitar la comunicación eficaz en el plano internacional sobre cuestiones clave relacionadas con la inocuidad de los alimentos.
  • Elaborar conocimientos y previsiones sobre la inocuidad de los alimentos al convertirse en un actor primordial en la recopilación, el análisis y la comunicación de información relacionada con la cadena alimentaria.
  • Evaluar nuevas tecnologías con miras a mejorar la inocuidad de los alimentos y proteger la salud pública.

La FAO ejerce una reconocida función de liderazgo en la elaboración de iniciativas mundiales relacionadas con la inocuidad alimentaria y la transformación de estas en medidas a nivel nacional. El Programa de calidad e inocuidad de los alimentos respalda un enfoque integrado y multidisciplinario de la gestión de la inocuidad alimentaria, así como soluciones holísticas y viables aplicadas a la cadena alimentaria para los problemas relacionados con dicha inocuidad, según se establece en la Estrategia de la FAO para mejorar la inocuidad de los alimentos a escala mundial. Los fundamentos de ese enfoque se sustentan en datos científicos.

El Programa de calidad e inocuidad de los alimentos de la FAO funciona a menudo en asociación con órganos y organizaciones nacionales e internacionales, siempre que dicha asociación sea beneficiosa para ambas partes y los respectivos mandatos y principios rectores sean compatibles.