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Al regreso de la escuela
En cuanto vuelvo de clases, subo a la habitación donde los oficiales de extensión de la FAO y los expertos del gobierno nos ayudaron a instalar una batería de jaulas para cría. También recibimos tres hembras y un macho de conejos.
Esa habitación es muy oscura. Dejamos cerradas las persianas, con apenas una rendija para que pase la luz sin molestar a los conejos. Hay que tratarlos como a recién nacidos, con mucha ternura. Los alimentamos sobre todo con las sobras de la mesa, que es una opción conveniente y económica.
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