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Zambia: ayudar a los huérfanos
del SIDA a ayudarse
Con instrumentos y equipo proporcionados por TeleFood, niños
huérfanos a causa del SIDA están produciendo los
alimentos necesarios para sobrevivir, y de paso adquieren conocimientos
agrícolas y aprenden a trabajar en equipo.
En Zambia, cuya población es de casi 10 millones de
habitantes, hay más de 800 000 huérfanos,
casi el 18 por ciento de la población infantil.
La mayoría de estos niños son huérfanos porque
sus padres han muerto de SIDA. Como en otros países subsaharianos,
en Zambia esta enfermedad está produciendo efectos devastadores.
Cálculos recientes de las Naciones Unidas establecen la
esperanza de vida de los zambianos al nacer en 41 años.
Pero el SIDA no sólo es un peligro para la salud, sino
que se ha convertido en un gran problema para el desarrollo. Esta
enfermedad, al inicio se presentó sobre todo en las ciudades,
pero ya se ha propagado por el campo africano, donde está
trastornando a miles de comunidades campesinas, reduciendo la
producción de alimentos e intensificando la inseguridad
alimentaria.
También está dejando a una generación de
huérfanos luchando por sobrevivir. En 2001 se calcula que
11 millones de niños del África subsahariana
perdieron a uno o ambos de sus padres a causa del SIDA. Es un
gran desafío proporcionar a estos niños la atención
y la nutrición adecuadas.
Finca pequeña, grandes resultados
En el municipio de Mansa, en el norte de Zambia, donde luchan
por sobrevivir cada vez más huérfanos del SIDA,
la población está afrontando este problema con la
ayuda de una iniciativa de TeleFood de la FAO.
Para proveer a estos niños de un hogar, la iglesia Adventista
del Séptimo Día de Mansa abrió un pequeño
orfelinato con donaciones y apoyo de los integrantes de su congregación,
el Club Rotario local y el Gobierno de Zambia.
Una vez que se pudo dar un techo a los niños, los organizadores
del proyecto afrontaron el problema de alimentarlos. Querían
crear un huerto de media hectárea en el orfelinato, para
que lo cultivaran los propios niños, supervisados por un
horticultor cualificado. De esta manera, los niños no sólo
disfrutarían de una alimentación saludable gracias
a los alimentos que producirían, sino que además
adquirirían valiosos conocimientos prácticos.
Una pequeña donación de TeleFood le dio al proyecto
el impulso que necesitaba. Los fondos se destinaron a la compra
de semillas y otros materiales de siembra, aperos, por ejemplo
azadones, carretillas y palas, fertilizantes y un sistema sencillo
de irrigación por goteo a pequeña escala.
Autosuficientes por completo
Ahora, con el atento cuidado de estos niños, florece el
huerto y produce coles, berenjenas, guisantes, pimientos verdes,
soya, batatas y tomates.
Gracias a una donación del Club Rotario el orfelinato también
adquirió una parcela de una hectárea en una aldea
cercana, que se está utilizando para producir maíz.
Asimismo mantiene un pequeño gallinero.
"Son por completo autosuficientes en hortalizas, maíz
y pollo explica Karel Callens, nutricionista de la FAO,
recientemente emplazado en Mansa y familiarizado con el orfelinato-.
Están produciendo suficientes excedentes para vender en
el mercado, e invierten las ganancias de nuevo en el huerto. El
proyecto ya se ha hecho prácticamente autosuficiente".
Callens añade que mientras colaboran para mantenerse, los
niños están aprendiendo a trabajar en equipo y adquiriendo
conocimientos agrícolas a la vez, activos que les servirán
para mantenerse el resto de la vida.
"Es un resultado muy importante para una pequeña inversión",
comenta.
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