Estrategias de lucha contra las plagas forestales

La legislación nacional e internacional en materia de cuarentena es la primera línea de defensa en la protección forestal. La Convención Internacional de Protección Fitosanitaria (CIPF), que se aprobó en 1951 y se depositó ante la FAO, es un tratado internacional de cooperación para la protección vegetal. La CIPF fue enmendada en 1979 y posteriormente en 1997. En diciembre de 2004, 132 países eran partes contratantes de la Convención. Más de 20 Normas Internacionales para medidas fitosanitarias (NIMF) han sido aprobadas mediante este sistema y actualmente son normas jurídicas vinculantes.

El manejo integrado de plagas (MIP) prevé el examen minucioso de todas las técnicas de lucha contra las plagas existentes y la integración sucesiva de medidas apropiadas que desalienten el desarrollo de poblaciones de plagas, manteniendo los plaguicidas y las otras intervenciones a niveles que se justifiquen económicamente y disminuyan o reduzcan al mínimo los riesgos para la salud humana y el medio ambiente. El MIP promueve el crecimiento de cultivos sanos con la menor disrupción posible para los ecosistemas agrícolas y alienta los mecanismos de control natural contra las plagas. (Código Internacional de Conducta para la Distribución y Utilización de Plaguicidas, versión revisada, adoptada por el 123° período de sesiones del Consejo de la FAO, en noviembre de 2002).

La utilización del Manejo integrado de plagas (MIP) significa que la lucha contra las plagas se formula como parte integrante de la ordenación forestal, y comprende las estrategias de control y prevención. Se hace hincapié en la comprensión de las causas fundamentales de los brotes, en el monitoreo de las plagas, en la utilización de la selección y la arboricultura para garantizar su resistencia y su mantenimiento o el mejoramiento gradual de la sanidad general de los bosques, más que el control de las plagas una vez que se han convertido en problema. La observación de la salud puede contribuir a garantizar que la actividad de las plagas se descubra antes de producir un daño extensivo y esto puede suministrar datos que permitan apoyar las decisiones sobre las tácticas adecuadas a adoptar de control una vez que el problema se haya identificado.