La tercera reunión de la Comisión Forestal Europea de la FAO, celebrada el 1º de septiembre de 1950, examinó las cuestiones relacionadas con el restablecimiento y la conservación a través del uso racional de los recursos hídricos en las cuencas. En esa reunión se estableció el Grupo de trabajo sobre control de torrentes, protección contra aludes y ordenación de cuencas hidrográficas, y el año siguiente se pidió a la FAO que le prestara apoyo a este nuevo grupo de trabajo.

La primera reunión del grupo de trabajo se llevó a cabo en Nancy, en 1952. Desde entonces, celebra sus reuniones cada dos años y, hasta la fecha, se han realizado 25 reuniones. Los miembros del grupo de trabajo son designados oficialmente por sus respectivos gobiernos. En vista de que los servicios forestales muchas veces eran a los que competía la responsabilidad institucional de estas cuestiones en las zonas montañosas a nivel nacional, a partir de 1970 el grupo de trabajo recibió el nombre de Grupo de trabajo sobre ordenación de cuencas hidrográficas de montaña.

Durante más de 50 años, las preocupaciones centrales del grupo de trabajo han ido evolucionando. Al principio, las prioridades eran el control de torrentes y la protección contra los aludes (1950-1960), lo que fue cambiando gradualmente hacia otros aspectos más socioeconómicos y agrícolas (1960-1970) y posteriormente hacia prioridades generales del desarrollo con intercambios con otros países no europeos (1978-2000). Hoy el grupo de trabajo tiene 33 países europeos miembros y un representante de la Comunidad Europea. La presidencia del grupo la ocupa un país miembro, es rotativa, y la FAO tiene la Secretaría.

Revision de Grupo de Trabajo

A fin de dar al Grupo de Trabajo un nuevo perfil y hacer frente a cuestiones estratégicas, en marzo de 2011, se inició una importante revisión de su mandato y de su modus operandi. Para responder más específicamente a las necesidades y prioridades divergentes dentro de la región europea, la revisión recomienda que, en el marco del Grupo de Trabajo, se establezcan grupos de trabajo temáticos.

Cada grupo de trabajo debería tener un país líder, un mandato detallado, un plan de trabajo, resultados claros y resultados esperados, como también un presupuesto definido para llevar a cabo sus tareas asignadas. Cada país líder sería un miembro del Comité Directivo, que recibiría así, un mandato más fuerte. Los grupos de trabajo serán responsables de la recaudación de fondos para sus actividades y podrían estar en vigor por un tiempo limitado, hasta que se lleva a cabo la tarea, u operar en un período de tiempo más largo. Dos grupos de trabajo que ya están fuertemente promovidos por varios países miembros son: lo de los bosques y el agua, y lo de gestión del riesgo de desastres en las montañas.

Evidentemente, en esta nueva estructura institucional, los servicios y las responsabilidades de la Secretaría del Grupo de Trabajo, aumentarán. En concreto, su función sería la de coordinar las actividades entre los grupos de trabajo y apoyar el trabajo del Comité Directivo. La revisión recomendó además de mejorar la colaboración e intensificar el intercambio de experiencias y lecciones aprendidas con los países de la región mediterránea y Asia Central, así como con otros mecanismos institucionales pertinentes, como por ejemplo FOREST EUROPE, la Convención de Agua de la CEPE, INTERPRAEVENT, etc

 

   
última actualización:  jueves 4 de septiembre de 2014