Especies que originan conflicto
Si bien algunas especies exóticas son ampliamente aceptadas por los beneficios que pueden proporcionar, estas mismas especies en algunos casos han significado una grave amenaza para los bosques y para el sector forestal. Estas especies conflictivas, desde una perspectiva de ordenación, son un problema considerable que requiere un análisis claro e imparcial de los costos y beneficios de sus usos.
Algunos ejemplos de especies conflictivas comprenden las siguientes:
- las especies Pinus y Eucalyptus son las especies de introducción más importantes en cuanto a su uso en las empresas forestales comerciales de todo el mundo y, particularmente, en las zonas tropicales y subtropicales. Muchas otras especies introducidas como el caucho (Hevea brasiliensis), el coco (Cocos nucifera) y la palma de aceite (Elaeis guineensi) se están transformando en importantes fuentes de madera y fibra. Varias de estas especies forestales exóticas se han propagado más allá de las zonas en las que se plantaron con efectos devastadores. Se considera que los principales efectos son causados por el predominio de la forma biológica, la diversidad estructural reducida, el aumento de la biomasa, la modificación de la dinámica de la vegetación existente y la alteración del ciclo de nutrición.

Bosques plantados de <i>Pinus</i> spp. en China y <i>Eucalyptus</i> spp. en Uganda (Fotos: FAO/17961/J. Y. Piel; FAO/17531/ R. Faldutti)Muchas especies de Acacia australiana han sido introducidas en la región de Cape Floristic de Sudáfrica para la obtención de madera, leña y materiales de construcción (A. mearnsii); para la extracción de tanino utilizado por la industria del cuero (A. saligna; A. mearnsii); y para la estabilización de arenas (A. cyclops; A. saligna). Estas especies han alterado radicalmente los hábitats de la flora y fauna silvestres causando importantes cambios en la distribución de las especies, particularmente en las aves y los regímenes de los ciclos de los nutrientes en los ecosistemas de escasos nutrientes debido a su capacidad de fijar el nitrógeno atmosférico. También han reducido el suministro de agua para las comunidades cercanas y han aumentado los riesgos de incendios.La Leucaena leucocephala ha sido introducida en gran medida como fuente de madera, leña, forraje y sombra y también se utiliza para la restauración de las tierras degradadas, la mejora de los suelos y la estabilización de las arenas. La Leucaena es un árbol fijador del nitrógeno de rápido crecimiento que, además, tolera las condiciones áridas y los suelos salinos por lo que es particularmente considerada en las regiones áridas de Asia y África. Sin embargo, en las zonas en las que se la ha introducido, tiende a formar montes bajos densos e impenetrables y fácilmente invade los bosques marginales, las veras de los caminos, los eriales, las zonas ribereñas y las tierras dedicadas a la agricultura. Asimismo, la toxicidad de sus semillas y follaje disminuye su valor como fuente de forraje.
La <i>Leucaena leucocephala</i> utilizada para fines múltiples ha sido plantada ampliamente en todo el mundo.<br> Este bosque de <i>Leucaena</i> en Tanzanía se plantó para proporcionar leña.<br> (Fotos: Ordenación internacional para la sanidad forestal/UGA3948088/W.M. Ciesla;<br> Ordenación internacional para la sanidad forestal/UGA3948087/W.M.La Prosopis juliflora, introducida hace 70 años en el desierto Thar de la India, tiene una vegetación verde muy densa que es sumamente útil para el control de la erosión del suelo, reduciendo la aridez del suelo y proporcionando una fuente de leña así como forraje y refugio tanto para animales silvestres como domésticos. Estos beneficios, sin embargo, pierden su atractivo por los efectos negativos de esta especie. La P. juliflora desplaza a la flora autóctona determinando de esta manera una biodiversidad reducida y una reducción de la diversidad de productos disponibles para las comunidades rurales. Sus densos montes bajos impenetrables convierten las tierras que invaden en inútiles para la agricultura.El tamarindo, Tamarix spp., introducido hace aproximadamente 200 años desde Asia Central al sudoeste de los Estados Unidos para controlar la erosión de las costas de los ríos, actualmente forma densos montes bajos en más de 400 000 ha de hábitat ribereño con graves repercusiones en los sistemas hidrológicos.
El tamarindo, <i>Tamarix</i> spp. invadiendo<br> las zonas ribereñas en los Estados Unidos (Foto: Universidad del Estado de Utah/UGA1624021/S. Dewey)El falangero de cola de pincel australiano, Trichosurus vulpecula, introducido en Nueva Zelanda para la exitosa industria del cuero, ha causado un daño considerable a los bosques autóctonos cambiando su composición y estructura mediante la defoliación y erradicación de las plantas alimenticias preferidas.El platelminto, Platydemus manokwari, ha sido introducido en muchas zonas donde exitosamente controla las poblaciones de otra especie exótica invasiva, el caracol gigante africano, Achatina fulica. Aunque ha sido exitosa como agente de control biológico, en la actualidad se considera a la especie P. manokwari, en las zonas donde se la introdujo, como una importante amenaza para las especies de gastrópodos, en particular, las especies raras y las endémicas. última actualización: martes 21 de abril de 2009