Lugares en los que trabajamos

Las tierras áridas se caracterizan generalmente por la escasez de agua – debido a las escasas e irregulares precipitaciones, a las altas temperaturas y al elevado ritmo de evapotranspiración  – y debido a la poca calidad del suelo. Las precipitaciones anuales son muy limitadas y los regímenes de lluvias son también muy irregulares e imprevisibles. Los suelos tienden a ser frágiles, caracterizados por una lixiviación intensa de los nutrientes, por una fuerte edafización de los minerales y por una escasa fertilidad natural.

La Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación (CLD) – basada en el índice de aridez – clasifica las zonas áridas, semiáridas y subhúmedas secas como tierras áridas. Por definición, las tierras áridas abarcan “las zonas, además de las regiones polar y subpolar, en las que la relación entre las precipitaciones anuales y  la evotranspiración potencial [índice de aridez] se establece entre 0,05 a 0,65”.

El Convenio sobre la Diversidad Biológica (CDB) y la Evaluación de ecosistemas del Milenio (MEA, 2005) también incluyen las zonas hiperáridas en su definición de tierras áridas. Siguiendo la última clasificación, las tierras áridas cubren una superficie de aproximadamente 41 por ciento de la superficie terrestre  (más de 6 mil millones de hectáreas) y son habitadas por más de 2 mil millones de personas (aproximadamente un tercio de la población mundial). Se estima que el 18 por ciento de estas tierras áridas están cubiertas por bosques y otras tierras arboladas.

¿Dónde se hallan las tierras áridas?

Como muestra el mapa de debajo, las tierras áridas se extienden por todo el planeta, en particular en el Mediterráneo, el África sahariana y subsahariana, Asia Central y Meridional, el interior de Australia, la Patagonia sudamericana y las Grandes Llanuras de América del Norte. 

última actualización:  jueves 20 de junio de 2013