Iniciativa de restauración de tierras secas

Los bosques en las tierras secas juegan un papel importante en la conservación de la biodiversidad, albergando especies únicas y endémicas que están particularmente adaptadas a condiciones ecológicas extremas y proporcionando bienes y servicios ecosistémicos que son esenciales para los medios de subsistencia de las personas y su bienestar. Si se gestionan y valoran adecuadamente, tienen el potencial para ayudar a hacer frente a retos globales como la pobreza, el cambio climático, la erosión y la desertificación. Aportando el sustento a millones de personas que viven en las zonas áridas del mundo, contribuyen en última instancia al mandato de la FAO de lograr la seguridad alimentaria.

Sin embargo, los bosques en las tierras secas se encuentran atrapados en una espiral de deforestación, fragmentación, degradación y desertificación, impulsada por factores interrelacionados y complejos, tales como políticas y subsidios inadecuados sobre el uso del suelo, gobernanza insuficiente y una falta general de comprensión sobre la importancia y vulnerabilidad de estos ecosistemas, unido a la falta de inversión en su restauración y gestión sostenible. Además, junto con la desertificación, los fenómenos relacionados con el cambio climático son una preocupación enorme y cada vez mayor en las tierras secas. La disminución de las precipitaciones y el aumento de las condiciones meteorológicas extremas previstas por el Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático darán lugar a una grave escasez de agua y es probable que causen un círculo vicioso de degradación de la tierra y los bosques, conduciendo a medios de subsistencia insostenibles en las zonas rurales y urbanas.

última actualización:  martes 3 de junio de 2014