Los bosques y el sector forestal

Recursos
Aproximadamente el 45 por ciento (815 000 ha) de la superficie terrestre de Fiji es boscosa. Las zonas húmedas orientales de las islas admiten el bosque pluvial tropical mientras que las zonas occidentales más secas admiten una proporción más alta de hierba y terrenos de sabana. La mayor parte de los bosques comerciales, inclusive los bosques plantados, están ubicados en las zonas occidentales áridas de las islas principales. Fiji exhibe la política de establecimiento de plantaciones más agresiva de cualquiera de las otras islas del Pacifico. La principal especie cultivada de plantaciones de coníferas es el pino antillano (Pinus caribea); las principales especies de frondosas son la caoba y la teca. Muchos de los bosques naturales de Fiji son utilizados principalmente como protección de cuencas hidrográficas y se preservan de facto, a pesar de la ausencia de un marco de protección legal. Una pequeña zona de los bosques de Fiji se halla en reservas protegidas. La mayoría de sus bosques naturales son de propiedad comunal. Las plantaciones están gestionadas por organismos del Estado.

Productos
Fiji se autoabastece de productos madereros sólidos pero importa sus productos de papel. La exportación más importante de su sector forestal corresponde a astillas de madera de plantaciones.

En cuanto a otros recursos madereros afines, Fiji posee amplias plantaciones de cocoteros y más de 30 años de experiencia en la elaboración y utilización de la madera de cocoteros adultos. Es uno de los países con una empresa privada viable que exporta mobiliario y artículos de uso corriente fabricados con madera de cocotero.

Problemas
El sector forestal en Fiji, como en varios de los pequeños estados insulares en desarrollo (PEID), afronta los problemas de:

  • superficie terrestre y recursos naturales limitados;
  • vulnerabilidad a las catástrofes ambientales como ciclones y huracanes;
  • endemismo de especies pero baja incidencia de especies singulares, lo que determina un alto riesgo de pérdida de la diversidad biológica;
  • alta densidad de la población humana, normalmente concentrada en la zona de tierras bajas lo cual aumenta la presión sobre los ya exiguos recursos naturales;
  • restricciones de carácter económico debido a la escala relativamente pequeña de las operaciones;
  • restricciones institucionales (incluyendo los altos niveles de emigración, especialmente de recursos humanos con capacidades especializadas).
Última actualización: junio de 2004

última actualización:  jueves 14 de enero de 2016