XI CONGRESO FORESTAL MUNDIAL

13 a 22 de Octobre de 1997, Antalya, Turquía


 



VOLUMEN 1, TEMA 3




    1 Danish Forest and Landscape Research Institute, Hørsholm Kongevej 11, 2970 Hørsholm, Dinamarca. Tel: +454576 3200. Fax: +454576 3233. Email: kjn@fsl.dk

10. Control de malezas sin productos quimicos

Cuando se considera en relación con la agricultura, la silvicultura y la horticultura, el consumo de pesticidas en las áreas verdes es de segundo orden, si se utiliza Dinamarca como orientación. Un extenso estudio, realizado en la primavera de 1996 demuestra que el consumo de pesticidas en las áreas verdes públicas representa menos del 1% del consumo total de pesticidas en Dinamarca (Kristoffersen et al., 1996).

En el control de malezas se utilizan productos a base de hormonas en céspedes, sobre todo de campos de deportes, para conseguir céspedes duraderos que cumplan las expectativas de los usuarios. Otra alternativa es un cuidado intensivo que permita a la hierba competir con las malezas. En este caso carecemos sin embargo de conocimientos sobre las interacciones de los diferentes tipos de cuidados y de cómo afectarían a las malezas.

Los métodos empleados más corrientemente en las áreas plantadas son mecánicos, con gradas y cultivadores rotativos, o manual, con azadas. Hay también métodos en los que se cubre el suelo (mulching), de tal modo que se impide el brote de las malezas. Uno de los materiales más populares de mulching para este fin es el de trozos de corteza o astillas de madera. En otros casos, una cubierta de tierra cumple esta función. Se utilizan escasamente los insecticidas y fungicidas en estas áreas verdes. Ello se debe a haber aplicado una selección sistemática de especies y variedades vegetales durante muchos años. Dos de los criterios principales de selección han sido la salubridad y la resistencia a las enfermedades.

El control de malezas en una cubierta dura es materia de estética y economía. La cubierta dura en áreas verdes consiste con frecuencia en losas o adoquines, materiales de grava o naturales, p.ej. guijarros. Las malezas pueden forzar las piedras y separar las losas, lo que representa que el agua puede penetrar hasta el material de base y ocasionar daños por helada. Se utilizan rastros y rastrillos en el control de malezas sobre cubierta dura y suelta. En ambos casos, para obtener los mejores resultados el deshierbe se debe realizar cuando las malezas alcanzan una altura de 1 a 2 m. El tratamiento con llama y el cepillado se emplean sobre cubiertas duras. El tratamiento con llama calienta las partes de las malezas situadas sobre el terreno hasta que las células estallan. Las plantas pierden líquido a través de las hojas y se deshidratan en pocos días. El tratamiento con llama se hace con gas. El cepillado, p.ej., con cepillos de acero, destroza las malezas. En tiempo seco, los restos de plantas suelen deshidratarse y mueren.

Los estudios realizados indican que los factores económicos son una barrera importante para la reducción del uso de pesticidas, ya que por el momento los métodos no químicos no son suficientemente eficaces y exigen más mano de obra. Además, es difícil mantener el nivel de atención deseado cuando hay que compartir los mismos recursos de mano de obra. Un estudio demuestra que los ciudadanos y los políticos están hoy dispuestos a aceptar una apariencia algo diferente cuando no se emplean pesticidas. Aunque en algunos lugares se han aumentado las asignaciones presupuestarias y se ha empleado más personal, estos son todavía casos excepcionales (Kristoffersen et al., 1996).




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