XI CONGRESO FORESTAL MUNDIAL

13 a 22 de Octobre de 1997, Antalya, Turquía


 



VOLUMEN 1, TEMA 3




    1 Danish Forest and Landscape Research Institute, Hørsholm Kongevej 11, 2970 Hørsholm, Dinamarca. Tel: +454576 3200. Fax: +454576 3233. Email: kjn@fsl.dk

3. Importancia de las zonas verdes para la biodiversidad y el medio ambiente

En la Conferencia de la N.U. sobre Medio Ambiente y Desarrollo de Río de Janeiro, en 1992, todos los países participantes adoptaron la Agenda 21 que es un Plan de acción sobre cómo puede actuar el mundo en favor del desarrollo sostenible. Esto les obliga también a trabajar en favor del desarrollo sostenible, una obligación que, a su vez, corresponde a los administradores de áreas verdes urbanas.

Los jardines y parques antiguos, amén de los cementerios, contienen con frecuencia una biodiversidad notablemente rica. Son éstos los principales hábitats de las plantas y animales urbanos. Las instalaciones más antiguas y bien consolidadas atraen, por ejemplo, aves y mamíferos cuyo hábitat natural es el bosque. Como una parte creciente de la población vive en zonas urbanas y recibe en ellas su percepción diaria de la naturaleza, es importante la naturaleza de las zonas urbanas para la concienciación ambiental y para su conocimiento.

La naturaleza que crea el hombre es considerada con frecuencia inferior a la naturaleza que evoluciona sin intervención humana. Como confirmación de esto se aduce con frecuencia p.ej., que el número de especies suele ser mayor en la naturaleza inalterada. Una investigadora inglesa, que es propietaria de un jardín de unos 700 m en un suburbio de Leicester, en Midlands, tiene la opinión de que éste no es invariablemente el caso. Durante 15 años ha recogido y clasificado las especies de todos los insectos que ha encontrado en su jardín. Ha recibido por ejemplo visitas del 34% de todas las especies indígenas de mariposas, el 30% de todas las especies indígenas de mariposas nocturnas y el 36% de todas las especies indígenas de syrphus (Owen, 1992). Aunque su jardín es muy corriente tiene unos macizos de flores extraordinariamente abigarrados y una buena mezcla de plantas cultiva

das y no cultivadas. Sin embargo, muchas áreas verdes urbanas no presentan una biodiversidad particularmente rica. La mayoría de ellas se establecieron con grandes superficies pavimentadas, áreas engravadas, verdes bien segados y árboles individuales aislados.

Los árboles interceptan partículas de materia y absorben contaminantes gaseosos como el ozono, el dióxido de azufre y el dióxido de nitrógeno, eliminándolos así de la atmósfera. Los árboles emiten también diversos compuestos orgánicos volátiles como el isopreno y los monoterpenos que pueden contribuir a la formación de ozono en las ciudades. Mediante la transpiración del agua y las superficies sombreadas, los árboles reducen la temperatura del aire (Nowak, 1995). Debido a que los árboles reducen la temperatura del aire, dan sombra a los edificios en verano y frenan los vientos invernales, pueden contribuir a reducir el consumo de energía en los edificios y en consecuencia a reducir la emisión de contaminantes de las instalaciones generadoras de energía (McPehrson & Rowntree, 1993; Nowak, 1995). Las plantaciones de protección a lo largo de carreteras de tráfico denso y alrededor de las áreas industriales son, por lo tanto, un medio eficaz para reducir la contaminación del aire. Pero esto, indudablemente no puede tomarse como excusa para pasar por alto la lucha contra la contaminación en su origen.

Aunque las plantas absorben dióxido de carbono y producen oxígeno, es importante no asignar a las plantas una importancia excesiva para el ambiente urbano. Harris (1992) nos recuerda que las plantas tienen realmente sólo un efecto secundario sobre el contenido de dióxido de carbono y oxígeno en el aire urbano. La fotosíntesis de los océanos representa entre el 70 y el 90 por ciento del total de la producción mundial de oxígeno, por cuya razón es absolutamente fundamental que estén protegidos contra la contaminación, Sin embargo, incluso una pequeña reducción del contenido de oxígeno del aire ocasionará un gran incremento porcentual en su contenido de dióxido de carbono, lo que reforzaría el efecto invernadero, llevando en consecuencia a una subida de la temperatura global.




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