
VOLUMEN 1, TEMA 3
1 Danish Forest and Landscape Research Institute, Hørsholm Kongevej 11, 2970 Hørsholm, Dinamarca.
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7. Establecimiento de arboles y rodales forestales urbanos
Durante los últimos 30 a 40 años, la vitalidad de los árboles urbanos ha descendido
drásticamente (Bradshaw et al., 1995). Los modelos de tráfico pesado han incrementado la demanda de
construcción de carreteras y con ello se han cambiado las condiciones de desarrollo de muchos árboles de borde
de carreteras. También la contaminación del tráfico tiene un efecto muy perjudicial para los
árboles urbanos (Pedersen, 1990). En general, la vida media de un árbol de calle recién plantado no pasa de
10 a 15 años (Moll, 1989).
Los suelos urbanos como medio vegetativo se conocen poco y con frecuencia se conocen mal.
Un problema importante relacionado con la plantación en un escenario urbano es la compactación
del suelo. Cuando el suelo está compactado su densidad aparente aumenta y su porosidad
disminuye. Estos efectos impiden el desarrollo de las plantas porque el suelo se hace impenetrable para el
desarrollo de la raíz y, además, limita el agua y el oxígeno disponibles para las raíces. Una consecuencia
del suelo compactado es el encharcamiento que puede matar las raíces alrededor de los árboles
existentes. El mullido del suelo ha demostrado ser eficaz para aligerar el suelo compactado (Håkansson &
Reeder, 1994; Rolf, 1994). Sin embargo, no hay duda de que el mejor tratamiento para los suelos
compactados es, en primer lugar, evitar su compactación. Randrup (1996) recomendó que todo el área de
construcción se dividiera en una zona de edificación, una zona de trabajo y una zona de protección. No
se permite el tráfico en la zona de protección, y hay que prestar atención especial a las zonas de
construcción y de trabajo porque el suelo se va a compactar sin duda durante la construcción de los edificios.
A lo largo de las calles, el volumen medio de un hoyo de plantación en Dinamarca es de 3,4
m (Teilmann, 1996). El mismo estudio demuestra que el tamaño de estos hoyos ha aumentado en
general desde los años 60 cuando el tamaño era sólo de 0,2 m. Moll (1989) demostró que promedio de
los hoyos de plantación del centro de una ciudad americana es de 2,7 m. Aunque en los últimos años
el tamaño medio de los hoyos se ha agrandado, está todavía muy lejos del espacio óptimo
vegetativo que hay que lograr en condiciones urbanas. Lindsey & Bassuk (1992) demostraron que las
necesidades diarias de agua de un árbol urbano pueden calcularse estimando la evapotranspiración y
relacionándola con el tipo de suelo y los factores climáticos locales. Con un intervalo de suministro de
agua de 10 días, la cantidad de suelo necesario para un solo árbol varía de 3 a 4,3 m en diferentes
localidades británicas, y de 5,9 a 14,24 m en diferentes localidades norteamericanas. Esto da una
relación estimada entre volumen de suelo y proyección de la copa (m/m) que varía de 0,10 a 0,15 en
Gran Bretaña y de 0,21 a 0,50 en EUA.
En situaciones urbanas, se suele necesitar terreno estable para el tráfico y los edificios. Por
esta razón, las áreas pavimentadas se compactan fuertemente o se sellan con hormigón, asfalto, etc. Se
ha introducido una nueva técnica a fin de lograr la estabilidad del terreno y crear espacio de enraizamien
to en el mismo lugar (Garborsky & Bassuk, 1996; Kristoffersen, 1996). Se mezcla con la capa
superior de suelo grava o piedras uniformemente apisonadas. Se compacta la mezcla piedra/suelo hasta
unas densidades óptimas, quedando el suelo sin compactar en los vacíos entre piedras. Esta mezcla se
ha ensayado con éxito en varios países del norte de Europa y también en los Estados Unidos.
Una de las principales causas de la muerte de los árboles recientemente plantados es la
sequía (Bradshaw et al., 1995). La cantidad de agua contenida por el suelo es escasa y está
relativamente inmóvil. Nuevas investigaciones sobre árboles de borde de carretera realizadas en Munich han
demostrado que la resistencia de los árboles a la sequía es de importancia fundamental para su
resultado (F. Duhme, com. pers.). Para resolver los problemas de suministro de agua a los árboles las
principales acciones consisten en plantarlos con mayor sistema radical, aumentar el volumen de suelo
disponible para el suministro de agua y dar el riego necesario para restaurar el contenido de agua del suelo
antes de alcanzar niveles peligrosamente bajos. Las plantaciones urbanas pueden regarse de diversas
formas, p.ej. encharcado, surcos y aspersores, por mencionar algunas. El método a emplear
dependerá del tipo de plantación; de la cantidad, calidad y origen del agua; del terreno, de los fondos
disponibles y de los recursos de mano de obra.
Si el movimiento descendente del agua es impedido por suelo compactado, roca u otra capa
dura, un sistema de drenaje interno puede dar agua a la única zona adecuada de enraizamiento (Harris,
1992). La profundidad y espaciamientos convenientes de las líneas de drenaje dependen de la textura
y estructura del suelo, la profundidad del suelo o roca impermeable, la profundidad del drenaje
necesario para las plantas y la cantidad de agua de lluvia, riego, filtración o agua subterránea. La línea
de drenaje debe situarse por encima de toda capa impermeable. En general, es muy difícil librarse de
una capa impermeable como un suelo compactado, pero el exceso de agua se puede drenar
mediante operaciones de cultivo profundo como las que describe Rolf (1991). En un hoyo de plantación
urbana el fondo y los lados deben estar suficientemente sueltos para permitir que el exceso de agua
salga hacia fuera. Cuando parece que el drenaje va a ser un problema permanente, se debe instalar en
cada hoyo de plantación un sistema adecuado de drenaje.
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