Los insectos comestibles y el medio ambiente

Una alternativa a la carne convencional

La contribución de la ganadería y especialmente del ganado vacuno a los problemas de medio ambiente es muy severa y debe ser tratada con urgencia según el informe de la FAO La larga sombra del ganado. La demanda mundial por productos de ganado se duplicaran durante los próximos 50 años (de 229 millones de toneladas entre 1999/2001 a 465 millones de toneladas hasta el 2050), mientras que la producción ganadera ya cuenta con 70% de todo el terreno agrícola. El sector de la ganadería contribuye grandemente a las emisiones de gases de invernadero, tales como, CO2, CH4 y N2O. Utiliza también el 8% del total de agua y la mayor parte de esto para cultivos forrajeros e irrigación de tierras de pastoreo. La ganadería es uno de los principales factores de la deforestación y un elemento importante de la perdida de la biodiversidad en Europa.

Ya que los insectos son de sangre fría, tienen un alto grado de conversión alimenticio, por ejemplo, los grillos requieren seis veces menos comida que el ganado, cuatro veces menos que las ovejas, y dos veces menos que los puercos y los pollos de engorde para producir la misma cantidad de proteínas. Ellos también emiten menos gases de invernadero que el ganado convencional. El metano por ejemplo es producido sólo por algunos insectos como los comejenes y las cucarachas. En muchos casos los insectos puede ser criados en los desechos orgánicos. El rendimiento en carne después del procesamiento es también mucho más alto para los insectos (Ej. los grillos 80%) que para la carne de ternera (55%), de puerco (70%) o de cordero (35%). Por lo tanto, los insectos comestibles son una valida alternativa a la producción convencional u otras fuentes de proteínas, ya sea para el consumo humano o indirectamente como materia prima.

Cosecha sostenible

Los insectos comestibles se encuentran en los campos agrícolas, los bosques, barbechos, cuerpos de tierra y agua. Teniendo en cuenta que los insectos pueblan una vasta gama de hábitats, estos pueden actuar como ‘especie paraguas’ protegiendo otros recursos naturales. Un proyecto en Kenia que combina la conservación forestal y la mejora de los medios de vida con 'insectos comerciales’ como las abejas de miel y las polillas de seda mostró un incremento en la diversidad biológica forestal durante su ejecución. La investigación sobre este tema podría concentrarse por ejemplo, sobre el gusano de Mopani y la hormiga tejedora de Asia.

Los planificadores de la seguridad alimentaria y los administradores de bosques se beneficiarían de una mayor conciencia de la formas en las que el valor de los insectos comestibles en las economías rurales afecta - y es a su vez afectados por - estrategias locales de manejo de recursos naturales, incluyendo las quemas agrícolas y del monte, el uso de plaguicidas, y las decisiones relativas a la conservación de los árboles. En zonas como la Cuenca del Congo, el oeste de África o de Asia Sur Oriental, los insectos contribuyen significativamente a la seguridad alimentaria y el sustento de millones de personas como una fuente segura de proteína, carbohidratos, vitaminas y medicinas tradicionales. Al requerir solo de uso intensivo de mano de obra pero no de grandes inversiones de capital o propiedad de la tierra, la recolección procesamiento y venta de insectos en los mercados locales está muy al alcance de los pobres, especialmente mujeres y niños para lograr ganancia sustantivas en efectivo. Y lo más importante, según lo sugerido por Toledo y Burlinggame (2006), la nutrición y la biodiversidad forman la base para reducir el número de personas que padecen hambre a la mitad para el año 2015.

última actualización:  jueves 1 de marzo de 2012