Estudio temático de FRA 2005 sobre plagas forestales

No suele disponerse de cifras sobre pérdidas atribuibles directamente a infestaciones de bos­ques, árboles y productos forestales por insectos y enfermedades, sobre todo en países en desa­rrollo y con economías en transición. Por ello, además de buscar información cuantitativa para FRA 2005, la FAO compila perfiles cualitativos de determinadas plagas país por país. Se coteja información de muchas fuentes, mediante contactos con expertos de varios países, vía Internet y en búsquedas bibliográficas. El estudio está en marcha y se actualiza constantemente.
Se componen índices de datos, lo que permite disponer de información sobre distribución de plagas que puede indicar los riesgos de invasión entre países vecinos. Puede extraerse información sobre el medio de arraigo preferido por cada agente causal, así como tipos de plagas en cada país.

Con frecuencia se subestiman los daños causados por las plagas en el sector forestal, como permiten ver los ejemplos siguientes:
• Desde que se detectó por primera vez una plaga de Dendroctonus ponderosae (esca­rabajo del pino de montaña) en el interior de Columbia Británica en 1994, se calcula que se han perdido 240 millones de m3 de madera en 11,3 millones de hectáreas, con un costo estimado de 1,7 millones de dólares EE.UU. al año. La plaga se extiende rápi­damente por Canadá y amenaza entrar en los bosques de Estados Unidos. Se necesi­tan ahora enormes inversiones para combatirla, habiendo asignado recientemente el Gobierno del Canadá más de 82 millones de dólares EE.UU. a ese fin.
• En África oriental y meridional, tres áfidos introducidos accidentalmente fueron las pri­meras plagas específicas de coníferas que invadieron la región, y llegaron a ser las plagas más dañinas de esas especies. Desde su introducción inicial, el áfido lanoso del pino, Pineus boerneri, el áfido de aguja del pino, Eulachnus rileyi, y el áfido del ciprés, Cinara cupressivora, han proliferado por todo el sur y el este de África y siguen extendiéndose. Según un cálculo moderado, hasta 1990 la C. cupressivora había matado árboles por un valor aproximado de 44 millones de dólares y estaba causando pérdidas que crecían a ra­zón de otros 14,6 millones de dólares anuales. Además, los dos áfidos del pino causaban una pérdida anual adicional de unos 2,4 millones de dólares anuales en el crecimiento de las plantaciones de pinos en la región. Estos datos económicos fueron necesarios para la asignación de recursos para ejecutar un programa de control biológico que permitió reducir sustancialmente los daños de al menos el áfido del ciprés.
• En Nueva Zelandia se calcula que la industria forestal gasta 0,60 dólares EE.UU. por hectárea en la vigilancia de enfermedades y plagas, en comparación con 3,50 dólares por hectárea en defensa contra incendios. Sin embargo, el promedio de pérdidas anuales por enfermedades asciende a unos 137 millones de dólares EE.UU., mientras que las pérdidas por incendios son solo de 682 000 dólares.

Hasta el momento, se han terminado 19 perfiles de cuatro regiones. Cuantos más paí­ses se incluyan, habrá más posibilidades de comparación. Esta información no solo dará más clara conciencia de la importancia de la salud forestal, sino que animará a los países a recopilar datos que contribuirán a hacer más exactas las evaluaciones futuras de recursos forestales del mundo.

Sitio web Sanidad forestal: http://www.fao.org/forestry/site/38836/es/

última actualización:  domingo 10 de junio de 2007