Los bosques y la reducción de la pobreza

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Aproximadamente 1,6 mil millones de personas –más del 25 por ciento de la población mundial – dependen de los recursos forestales para la consecución de los medios de vida y la mayor parte de ellos (1,2 mil millones) utiliza los árboles en las explotaciones agrícolas para generar alimentos y dinero en efectivo. Además, muchos países en el mundo en desarrollo recurren al dendrocombustible para satisfacer el 90 por ciento de las necesidades energéticas. A pesar de la importancia de estos recursos por la serie de beneficios económicos, ambientales, sociales y culturales que suministran, los datos sobre tales dimensiones son poco precisas o no están disponibles. Por tanto, el alcance que tienen estos recursos al contribuir al desarrollo nacional, la reducción de la pobreza y el mejoramiento de la seguridad alimentaria para las poblaciones vulnerables no se reconoce ni se valora adecuadamente. Sin embargo, cada vez más los estudios de caso y otras pruebas convincentes documentan la función que desempeñan los bosques y los árboles fuera del bosque en el crecimiento de la economía nacional, el desarrollo rural y los medios de subsistencia. La investigación científica también mejora nuestra comprensión sobre la manera en la que el sector forestal contribuye para los logros de todos los objetivos de desarrollo del Milenio, no sólo a aquellos referentes a la pobreza, el hambre y el medio ambiente.

Para millones de personas que viven en la pobreza, los bosques y los recursos arbóreos no sólo suministran alimentos, combustible para la cocción de los alimentos y para la calefacción, medicamentos, refugio, vestimentas, sino también funcionan como redes de seguridad en situaciones de crisis o emergencias –por ejemplo, cuando se pierden los cultivos debido a las sequías prolongadas o cuando el jefe de hogar no puede dedicarse a actividades productivas a causa del VIH y SIDA u otras enfermedades devastadoras. Los recursos forestales generan ingresos mediante el empleo y la venta de los bienes y servicios excedentes.

Coherente con su mandato, la FAO ha estado trabajando con los países desde su fundación en 1945 para garantizar a las personas alimentos de suficiente calidad para conducir sus vidas de manera saludable y productiva. Asimismo, contribuye al desarrollo de las zonas rurales en las que reside el 70 por ciento de la poblaciones pobres y que padecen hambre –regiones en muchas de las cuales los bosques y los árboles fuera del bosque desempeñan una serie de funciones económicas, ecológicas, culturales y sociales que son esenciales para la salud del planeta y de sus habitantes.

Durante un foro internacional que tuvo lugar en 2001 para debatir el potencial del sector forestal en la reducción de la pobreza, los expertos elaboraron un programa de cuatro puntos para la acción que requieren lo siguiente:

  • fortalecer los derechos de las poblaciones pobres, las capacidades locales y la gobernanza;
  • reducir la vulnerabilidad de las poblaciones pobres;
  • anular las restricciones para un acceso a oportunidades rentables y dinámicas en el sector forestal;
  • trabajar en asociación.

Al crear estas prioridades, la FAO publicó Mejorar las actividades forestales para reducir la pobreza. Guía para profesionales (Estudio FAO: Montes 149) que sugiere formas de evitar, mitigar y reducir la pobreza mediante las intervenciones basadas en las actividades forestales en las zonas rurales. El documento señala las cuestiones clave y proporciona ejemplos de estudios de caso exitosos. Además, hace hincapié en la importancia de la utilización de enfoques participativos y de actividades adecuadas a la esfera local. Lo importante es realizar cambios que mejoren las vidas de las personas que habitan en los bosques o cerca de ellos, ayudar a los usuarios a comprender mejor las diferentes formas de la pobreza rural e indicar de qué manera las decisiones adoptadas a nivel local influyen en los segmentos de las comunidades pobres de diferentes maneras – siendo las mujeres, los niños y los ancianos los más vulnerables.

Recientemente, la FAO está estudiando de qué manera el sector forestal se considera en las estrategias de reducción de la pobreza y está trabajando con diversos países para fortalecer los vínculos. Mediante su programa de desarrollo de empresas comunitarias, la FAO también contribuye en las zonas rurales a crear pequeñas empresas para la elaboración de los productos forestales y arbóreos. Tales iniciativas no sólo mejoran los ingresos, sino también proporcionan un incentivo para ordenar y proteger mejor la base de recursos.

Con el objetivo de potenciar las contribuciones del sector forestal a la reducción de la pobreza, la FAO colabora y se basa en la experiencia de la labor de los asociados, en particular, el Mecanismo para los programas forestales nacionales, así como el Centro de Investigación Forestal Internacional (CIFOR), el Programa sobre los bosques del Banco Mundial (PROFOR) y muchos otros.



Si desea más información, sírvase dirigirse a:
Correo electrónico Rosalie.McConnell
Oficial forestal
Servicio de Políticas Forestales (FOEP)
Viale delle Terme di Caracalla, 00153 Rome, Italy
Fax: +39-06-5705 5514

última actualización:  lunes 24 de enero de 2011