Ordenación de los manglares

Principios de planificación

Considerando los numerosos productos y servicios que se pueden obtener de los recursos forestales y acuáticos de los manglares, un enfoque multidisciplinario es fundamental para su ordenación. Los siguientes principios pueden utilizarse como guía para la elaboración de planes de ordenación de los manglares.

  1. Los recursos madereros, no madereros y acuáticos son el objeto de una ordenación integrada y son utilizados para satisfacer las necesidades de la población a nivel local, regional o nacional.
    La ordenación de los recursos naturales aptos a las exigencias de la población local supone el conocimiento de las necesidades de la población. La evaluación de las necesidades y la participación publica es una parte integrante del proceso de planificación. La importancia que tiene el suministro de un recurso no está determinada únicamente por sus características físicas o biológicas sino también por la función de la prioridad que desenvuelve su utilización a los ojos de la sociedad. Este establecimiento de prioridades entre los objetivos de ordenación debería reflejarse claramente en las actividades del plan de ordenación.
  2. Los planes deben ser orientados hacia los objetivos.
    Una vez que se han comprendido los problemas o la situación, conviene elaborar una serie de objetivos para abordar los problemas fundamentales. Estos objetivos deberían ser cuantificables y servirían para centrar los esfuerzos de ordenación y para medir su eficacia.
  3. Los planes deben intentar lograr el máximo de ventajas para beneficio del mayor número de personas, a largo plazo.
    Los intereses de las minorías deberían ser evaluados con relación al bienestar general de las grandes comunidades. Concretamente, es imposible obtener un apoyo total o unánime para todos los objetivos de ordenación. Se deberían realizar compromisos entre los intereses nacionales y locales.
  4. La capacidad de carga ecológica no se debería exceder nunca y la viabilidad de los recursos debería ser alta prioridad.
    Esta es una necesidad incontrovertible, si se quiere obtener una producción sostenible. Esta debería ser alta prioridad en el programa de planificación de la ordenación y se debería elaborar un código de conducta para un aprovechamiento responsable de algunos productos (forestales o acuáticos).
  5. La necesidad de conservar la diversidad biológica y la fauna silvestre debería ser reconocida.
    La importancia de este elemento en el plan será proporcional a la amplitud de la zona a ordenar. Si una zona es pequeña o muy fragmentada, no es practicable dejar vastas extensiones de vegetación para fines de conservación. Es más realista establecer parcelas bien situadas.
  6. La planificación es un proceso dinámico continuo.
    La planificación debe ser suficientemente flexible para considerar las nuevas orientaciones de la oferta y la demanda y las prioridades. Como los valores sociales cambian con el tiempo, la planificación es necesariamente un proceso dinámico y continuo.
  7. El plan debe proveer mejoras de la recopilación de datos para reducir la incertidumbre asociada a la carencia o a la falta de fiabilidad de la base de información.
    El objetivo último de la ordenación se puede lograr en varias etapas, incorporando las mejoras de la base de información con el tiempo y aplicando un enfoque prudente allí donde la incertidumbre se percibe como importante.
  8. Los proceso de adopción de decisiones deben ser transparentes y equitativos.
    Es indispensable la participación del público en el proceso de la adopción de decisiones para que las comunidades locales apoyen y acepten la planificación integrada de la ordenación forestal. Una de las funciones del servicio forestal es explicar a las colectividades las consecuencias de las diferentes decisiones. Los derechos consuetudinarios serán en lo posible respetados. La adopción de decisiones evitará dejar al margen los ingresos tradicionales de las poblaciones locales o su acceso a los productos forestales, sin ofrecer soluciones alternativas concretas y aceptables.
  9. Funciones y responsabilidades de la planificación.
    Las responsabilidades y las funciones de los procesos de planificación se deberían enunciar claramente a todos los niveles (desde la unidad de ordenación forestal local hasta el nivel nacional).

Extraído de:
FAO. 1994. Mangrove forest management guidelines. FAO Forestry Paper No. 117. Rome.

última actualización:  jueves 19 de mayo de 2005