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Durante los últimos 25 años ha desaparecido el veinte por ciento de los manglares del mundo

Roma, 9 de noviembre de 2005. Según un nuevo estudio de la FAO, aproximadamente el 20 por ciento de los manglares del mundo ha desaparecido durante los últimos 25 años a consecuencia de la explotación excesiva y la conversión a otros usos.

En la actualidad, los manglares abarcan aproximadamente 15 millones de hectáreas en todo el mundo, pero en 1980 las hectáreas cubiertas eran 18,8 millones, según el estudio. A pesar de ello, añade que durante el mismo período de tiempo la tasa anual de deforestación de los manglares disminuyó de aproximadamente 185 000 hectáreas por año en la década de 1980 a 105 000 hectáreas por año durante el período 2000-2005.

«Actualmente, muchos países reconocen la importancia de los manglares y están realizando esfuerzos para conservarlos y ordenarlos mejor», afirmó Mette Løyche Wilkie, un experto de la FAO sobre manglares. «Pese a ello, aún se subestima el verdadero valor de los manglares y otros humedales y queda mucho por hacer para reducir la tasa de pérdida, que es significativamente más alta que para otros tipos de bosques», añadió.

Conclusiones clave en el informe de la FAO a debatirse en la reunión sobre los humedales en Uganda.

Las conclusiones del informe se presentaron hoy en la Conferencia de las Partes sobre la Convención de Ramsar que comenzó ayer en Kampala, Uganda (8-15 de noviembre de 2005).

El informe, que se publicará el próximo mes de enero, proporcionará un panorama general acerca de la vegetación y las especies de los manglares, utilizaciones y amenazas, además de la información sobre las zonas de manglares y sus cambios en el tiempo. Su preparación está a cargo de la FAO en colaboración con especialistas sobre manglares de todo el mundo y se financia junto con la Organización Internacional de las Maderas Tropicales (OIMT).

Mal uso de los recursos

Dado que los manglares están ubicados en las zonas costeras, donde la densidad de población es generalmente elevada, las zonas de manglares se convierten con frecuencia a otros usos incluyendo la cría de peces y camarones, la agricultura, la producción de sal y el desarrollo urbano.

En el pasado, muchos gobiernos alentaron activamente ese desarrollo en las zonas de manglares con el objeto de fortalecer la seguridad alimentaria, apoyar las economías nacionales y mejorar el nivel de vida de la población.

Sin embargo, durante los últimos años, el aumento de la concienciación acerca del valor de los ecosistemas de manglares ha determinado una nueva legislación, una mejor protección y ordenación de los recursos de los manglares y, en algunos países, una nueva expansión de las superficies de manglares, según la FAO.

Los manglares se hallan en más de 120 países y territorios en el mundo, pero el organismo de las Naciones Unidas destacó que aproximadamente la mitad de la superficie total de manglares se encuentra sólo en cinco países: Indonesia, Australia, Brasil, Nigeria y México. Asia posee la mayor la superficie de manglares, seguida por Africa y América del Sur.

Los manglares aportan una amplia gama de beneficios

Los manglares son ecosistemas forestales tolerantes a la sal que se hallan comúnmente en las costas protegidas, en los deltas y a lo largo de las costas ribereñas en las zonas tropicales y subtropicales. Millones de pescadores, agricultores y otras personas, dependen de ellos como fuente para la obtención de madera, plantas medicinales y alimento.

Una importante función de los manglares es servir como lugar de desove y zona de cría de peces y crustáceos y desempeñan una importante función en la red alimentaria marina. Cuando los manglares se destruyen, a menudo esto ocasiona, a nivel local, una disminución en la captura de peces.

Estos ecosistemas forestales únicos también proporcionan varios beneficios medioambientales adicionales. Contribuyen a evitar o reducir la erosión costera, brindando protección a las comunidades que viven en las cercanías contra los efectos del viento, las olas y las corrientes. Este fue el caso durante el tsunami de 2004 en Asia, donde los testimonios indican que en aquellos lugares en los que existían extensas zonas de manglares, las aldeas costeras sufrieron menos daño.

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© FAO, 2007

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