14 de febrero de 2005 - La FAO volvió a confirmar su compromiso de proporcionar apoyo técnico y normativo para la conservación de los bosques de la Cuenca del Congo como paso sucesivo a la firma del primer tratado regional de conservación para la cuenca el 5 de febrero.
En la segunda Cumbre sobre Bosques de Jefes de Estado de Africa Central celebrada en la primera semana de febrero, los Jefes de Estado no sólo firmaron un tratado sobre la ordenación sostenible de los bosques de la Cuenca del Congo sino que también resolvieron establecer un mecanismo financiero para proporcionar fondos a los proyectos e instituciones que se dirijan a ese objetivo. El tratado designó a la FAO como organización principal de las Naciones Unidas para proporcionar el apoyo técnico.
Jean-Prosper Koyo, experto forestal de la FAO sobre Africa central, manifestó: «Como organización clave que ha contribuido a la preparación del plan que culminó en la reunión cumbre y en vista de nuestra amplia experiencia en Africa central, esperamos que el establecimiento de un mecanismo financiero impulse la labor de la FAO para suministrar asesoramiento técnico y normativo a los países miembros de la Comisión para los bosques de Africa Central (COMIFAC) a nivel subregional y nacional en colaboración con otros asociados.»
Con sus 241 millones de hectáreas, la Cuenca del Río Congo es el segundo bosque pluvial más extenso del mundo. Se extiende a través de once países centroafricanos, a saber, Angola, Burundi, Camerún, República Centroafricana, Chad, la República Democrática del Congo, Guinea Ecuatorial, Gabón, República del Congo, Rwanda y Santo Tomé y Príncipe. La COMIFAC es la organización subregional que controla la ordenación forestal de la cuenca.
La FAO asumió el compromiso de asistir a los Gobiernos para que formulen e implementen las políticas pertinentes y adopten las prácticas que conduzcan a la ordenación forestal sostenible.
En la reunión cumbre, los Jefes de Estado acordaron crear un fondo fiduciario para la sub-región con los ingresos percibidos de los impuestos al comercio de los productos forestales e invertirlo en los proyectos de conservación forestal de la cuenca.
La tasa de deforestación anual en la Cuenca del Congo alcanza aproximadamente a 934 000 hectáreas, debido, principalmente, al cambio del uso de la tierra a la agricultura y la recolección de leña. La explotación y la recolección de productos forestales no madereros aumentan la degradación de los recursos forestales de la cuenca.
«Si se ordena adecuadamente, el bosque pluvial puede desempeñar una importante función como hábitat de numerosas especies diversas y como el segundo más extenso pulmón de absorción del carbono del mundo», expresó Koyo.
El bosque pluvial es el hogar de muchos primates, paquidermos, animales anfibios y plantas que se hallan únicamente presentes en la cuenca.
Los bosques, sus productos y servicios también presentan un inmenso potencial como apoyo del desarrollo social, económico y cultural de sus habitantes, según manifestó Koyo. Además, con una ordenación adecuada, los bosques de la cuenca podrían satisfacer igualmente gran parte de la demanda de madera tropical del mundo.
La FAO ha proporcionado asesoramiento técnico y normativo sobre la ordenación forestal sostenible en la región durante decenios y en 2003 y 2004 se comenzó con proyectos por valor de 8 millones de dólares EE.UU. Últimamente, la FAO ha realizado iniciativas conjuntas con otras organizaciones, para brindar ayuda a los gobiernos en la elaboración de sus programas forestales, incluyendo los marcos jurídicos y reglamentarios y para apoyar el diálogo subregional en el ámbito de la COMIFAC. La FAO adoptó una función instrumental al ayudarlos a aplicar técnicas de ordenación forestal adecuadas. Bajo la orientación de la FAO se elaboró un código regional para la tala de impacto reducido y la organización también inició un estudio en colaboración sobre la evaluación de las necesidades de capacitación en el sector forestal.
La FAO planea continuar desarrollando la capacidad de los gobiernos para formular políticas y hacer los cambios institucionales necesarios que permitan a los países gestionar independientemente sus bosques en un marco subregional coherente. Asimismo, la FAO propondrá métodos y técnicas adaptadas a la sub-región con el propósito de aumentar la contribución de los bosques para la consecución de la seguridad alimentaria y la mitigación de la pobreza.
«La FAO tiene el compromiso de hacer que este tratado, con la experiencia adquirida sobre el terreno, rinda frutos y acciones concretas para la restauración del bosque pluvial de la Cuenca del Río Congo», señaló Koyo.




