Sobre el tema

Qué es

La gestión forestal es un proceso de planificación y ejecución de prácticas para la administración y uso de los bosques y otros terrenos arbolados, con el fin de cumplir con objetivos ambientales, económicos, sociales y culturales específicos. La gestión forestal tiene que ver con todos los aspectos administrativos, económicos, legales, sociales, técnicos y científicos relacionados con los bosques naturales y plantados. También puede relacionarse con grados diversos de intervención humana deliberada, desde acciones que buscan salvaguardar y mantener los ecosistemas forestales y sus funciones, hasta aquellas que buscan favorecer especies de valor social o económico, o grupos de especies que permitan mejorar la producción de bienes y servicios del bosque.

Una definición de la GFS mundialmente válida se considera poco práctica dada la enorme diversidad de tipos de bosques, condiciones y contextos socioeconómicos en el ámbito mundial. En general, sin embargo, la GFS puede considerarse como el uso y la conservación sostenible de los bosques con el fin de mantener y mejorar sus múltiples valores mediante la intervención humana. Las personas ocupan un lugar central en la GFS, ya que ésta tiene la finalidad de satisfacer las diversas necesidades de la sociedad a perpetuidad.

Puesta en práctica de la gestión forestal sostenible

El NLBI identifica, como “marco de referencia” de la GFS, siete elementos temáticos. Estos elementos, junto con varios criterios e indicadores identificados para cada uno de ellos, permiten a los dueños de bosques y otros actores definir la GFS a partir de sus condiciones específicas, identificar sus propios objetivos y establecer cómo se debe manejar el bosque para alcanzar esos objetivos, siempre y cuando se respete el principio de mantener y mejorar los valores del bosque a perpetuidad.

Como la aplicación de la GFS tiene lugar en diversos tipos de bosque y países / condiciones locales, definiciones acordadas a nivel mundial de los contenidos detallados son poco prácticas.

La GFS como un concepto multidimensional y dinámico

Measuring trees as part of the National Forest Assessment in Viet Nam. ©FAO/Joan Manuel Baliellas / FAOLos bosques cumplen con múltiples funciones que son interdependientes. A un bosque se le puede asignar una función principal respecto a su manejo, como producción, conservación de la biodiversidad, protección de agua y suelos, funciones culturales o espirituales, o bien una combinación de estas y otras funciones. La GFS es un concepto multidimensional y multipropósito. Los bosques pueden desempeñar muchas funciones de manera simultánea y ofrecer diversas combinaciones de bienes y servicios, que dependen de condiciones locales y nacionales, cambiantes en el tiempo. Esta capacidad y flexibilidad exige que se mantengan a perpetuidad los múltiples valores del bosque. Los bosques a los que se asigna más de una función principal se denominan a veces bosques multipropósito.

Sin embargo, con frecuencia es necesario escoger entre diversas funciones del bosque, lo cual implica compensaciones de ventajas y desventajas, positivas o negativas, e intereses competitivos entre los actores. La GFS es una herramienta de negociación de compensaciones y de balance entre intereses en diversas condiciones ecológicas y socioeconómicas a partir de: métodos participativos de planeamiento e implementación de la GFS como una forma de legitimar intervenciones y manejar intereses en conflicto; conocimiento tradicional y científico disponible; tecnología de punta, cuando sea necesario, y sistemas eficientes de manejo.

Dentro de la actividad forestal “científica”, el concepto de sostenibilidad se desarrolló principalmente para asegurar la producción sostenible de madera y garantizar el cumplimiento de objetivos económicos. En décadas recientes, sin embargo, el alcance de la GFS se ha ampliado para abarcar, además, los valores sociales, culturales y ambientales del bosque. Como resultado, se ha ampliado también el contexto en el que se puede emplear la GFS (todo tipo de bosques naturales, modificados y plantados que pueden estar planificados para cualquiera de esos propósitos). Al mismo tiempo, la complejidad de poner en práctica la GFS, así como sus costos, han aumentado. La complejidad deriva de las compensaciones, positivas o negativas, entre objetivos, y de la dificultad de medir y obtener una remuneración para muchos de los beneficios sociales, culturales y ambientales de los bosques (lo que se conoce como “servicios ambientales del bosque”).

En los países en donde se aplican buenas prácticas de gobernanza, la sociedad puede definir los objetivos nacionales de la GFS en las políticas y programas forestales por medio de procesos democráticos y otros procesos participativos. El logro de tales objetivos nacionales no debiera poner en riesgo los requisitos económicos, sociales, culturales y ambientales de la gestión forestal, los cuales debieran formar parte de la legislación nacional. Así como los valores sociales y los objetivos nacionales del desarrollo económico y de la conservación ambiental cambian con el tiempo, lo mismo ocurre con los objetivos de la GFS.

Al igual que cualquier otra actividad humana relacionada con los recursos naturales, la gestión forestal es un proceso continuo de mejoramiento. Al revisar los objetivos y enfoques de la GFS como parte del manejo adaptativo, se debe tomar en cuenta la nueva información. La GFS es siempre sensible y adaptable al conocimiento y a necesidades cambiantes.

El mantenimiento y mejoramiento de los valores del bosque a perpetuidad no significa que el bosque permanezca estático. Los bosques siempre estarán sujetos a perturbaciones naturales o provocadas por las personas; por ello, la GFS debe verse como un proceso dinámico. La clave para la GFS es mantener la resiliencia del bosque para soportar las perturbaciones, a la vez que se asegura su capacidad de adaptarse a cambios ambientales a largo plazo (Sarre y Sabogal 2013).

La GFS y la escala geográfica

Una dimensión importante de la GFS es la escala en que se aplica: global, nacional, subnacional, de paisaje, de unidad de gestión forestal o de rodal. La GFS debiera ponerse en práctica en todos los niveles (OIMT 2013).

A escala global y nacional, el objetivo de la GFS es contribuir al manejo, la conservación y el desarrollo sostenible de todos los tipos de bosques y asegurar sus múltiples funciones complementarias. Los servicios ambientales globales que los bosques ofrecen, tales como la mitigación del cambio climático y la conservación de la biodiversidad, debieran atenderse a nivel internacional, ya que todas las naciones tienen interés en que se mantengan. Ya existen mecanismos globales de pago por tales servicios y en varios foros internacionales se habla de ellos con frecuencia.

A escala subnacional y de paisaje (p. ej., áreas de captación de agua, unidades administrativas u otras unidades geográficas), la creciente conciencia acerca de la importancia socioeconómica, ambiental y cultural de los bosques ha hecho que surjan nuevos enfoques de GFS orientados al mantenimiento y mejora de varios de los servicios ambientales del bosque. Tales enfoques también ayudan a los propietarios de bosques a unirse a esfuerzos cooperativos para producir y comercializar servicios ambientales y para desarrollar la infraestructura necesaria. En estas escalas es posible desarrollar un punto de vista común si se llevan a cabo procesos de planificación que incluyan a todos los interesados, para aclarar qué constituye la GFS en una unidad subnacional o en un paisaje determinados teniendo en cuenta las limitaciones físicas, económicas o de otra índole.

A escala de la unidad de gestión forestal (p. ej., una propiedad forestal), la GFS se aplica para lograr objetivos específicos bajo condiciones locales particulares compatibles con los procesos ecológicos y sociales sostenidos por los recursos y ecosistemas forestales. En una unidad de gestión forestal, los rodales individuales se manejan según los objetivos planteados y su estatus varía en el tiempo; por ejemplo, en un momento dado es posible que un rodal tenga una baja (o ninguna) cobertura arbórea, como ocurre después de la cosecha, mientras que otros se encuentran en diferentes etapas de desarrollo y con cobertura completa del dosel.

El propósito esencial de la GFS es mantener y aumentar el potencial de los bosques en todas las escalas para asegurar la provisión de los bienes y servicios ambientales que la sociedad requiere. Las metas, objetivos, estrategias, políticas, instrumentos legales, arreglos institucionales y lineamientos para la ejecución de la GFS pueden variar considerablemente debido a la gran diversidad de condiciones en las diferentes escalas. Las metas nacionales de GFS sirven de marco para la planificación a nivel de paisaje y otras escalas subnacionales, que guían la definición de metas de las unidades de gestión forestal individuales según sus condiciones locales y específicas. Cada unidad de gestión forestal debiera manejarse de manera sostenible, según el propósito que se persiga; deben tomarse en cuenta los requisitos a nivel de paisaje relacionados con, por ejemplo, la conservación de la biodiversidad, suelo, agua y otros recursos naturales con el fin de mantener la resiliencia de los ecosistemas, incluyendo la emulación de disturbios naturales, si fuera del caso.

última actualización:  jueves 26 de junio de 2014