Consideraciones ambientales

Las consideraciones ambientales de la GFS incluyen la mitigación y adaptación al cambio climático, la conservación de la biodiversidad, suelos y agua. La reducción de residuos, así como la disminución y regulación del uso de productos químicos en las operaciones forestales son otras consideraciones importantes.

La GFS y el cambio climático

Native forest of Araucaria sp in the Andes mountains. FAO/Claudia Alejandra Dinamarca Garrido / FAOMitigación del cambio climático. En la actualidad, los bosques almacenan cerca de la mitad de los depósitos terrestres de carbono del mundo. Por otra parte, se estima que la deforestación y la degradación de los bosques causan cerca del 17,4 % de las emisiones globales de gases con efecto invernadero. Los bosques pueden ser sumideros netos o fuentes netas de carbono, dependiendo de su edad, salud y vulnerabilidad frente a incendios y otras perturbaciones y de cómo sean manejados. Un bosque manejado de manera sostenible puede contribuir a la mitigación y la adaptación al cambio climático, al mantenerse y aumentar la cobertura arbórea y, en consecuencia, los depósitos terrestres de carbono. Si bien la deforestación y la degradación de los bosques son parte de las causas del cambio climático, la GFS puede ser parte de la solución.

En el ámbito de la GFS, las acciones de mitigación y adaptación al cambio climático son sinérgicas y pueden combinarse con otros objetivos de manejo, en función de contextos específicos a nivel nacional, subnacional o local.

Entre las prácticas de manejo forestal que mejoran el secuestro de carbono de la atmósfera están:

  • la aforestación, reforestación y restauración de bosques degradados;
  • el incremento de la cobertura arbórea por medio de la agroforestería, la silvicultura urbana y el establecimiento de árboles en paisajes rurales;
  • el aumento de las reservas de carbono existentes en la biomasa forestal (tanto sobre el suelo en fustes, ramas y hojas como debajo del suelo, en las raíces), así como en la hojarasca y en el suelo, por medio de ciertas prácticas silviculturales, la selección de especies de rápido crecimiento, el alargamiento de los ciclos de cosecha, la fertilización y otras medidas.

Evitar la degradación de los bosques es otra medida importante para reducir las emisiones de gases con efecto invernadero. Entre las medidas para minimizar la degradación de los bosques están: el empleo de métodos de aprovechamiento de impacto reducido, la planificación y construcción adecuada de caminos forestales y su mantenimiento eficiente, el manejo integrado de incendios (que incluye la prevención y eliminación y regímenes de quemas controladas), la prevención del sobrepastoreo y sobreaprovechamiento de leña y madera, y el manejo integrado de plagas. Es posible que haya que aplicar medidas especiales en ecosistemas particularmente frágiles, como los bosques de montaña, cuencas importantes, bosques secos, bosques costeros y bosques con altos valores de conservación.

Koulomboutej Village, Niger - Small dams and barriers are dug into the earth to prevent soil degradation and to keep rain water on site. ©FAO/Giulio NapolitanoLos productos del bosque en la mitigación del cambio climático. Los bosques manejados de manera sostenible contribuyen de manera directa a la mitigación del cambio climático, y también indirectamente cuando se usan productos del bosque en vez de combustibles fósiles u otros productos cuya fabricación genera grandes cantidades de carbono, como el acero, aluminio y plásticos. La promoción de combustibles y productos con bajo contenido de carbono es una piedra angular del desarrollo económico verde. La leña, el carbón y otras formas de energía renovable a partir de la madera constituyen la fuente de bioenergía más importante del mundo; en 2010 cubría cerca del 10 % de la energía primaria del mundo, con una marcada tendencia al alza. Más de dos mil millones de personas dependen de la energía vegetal para la cocina y calefacción en los países en desarrollo, principalmente. En algunas partes de África, la leña (por lo general la única fuente de energía disponible y asequible para uso doméstico) representa casi el 90 % del consumo primario de energía.

El carbono capturado de la atmósfera por los árboles puede almacenarse durante décadas en productos de madera de larga duración, como la madera para construcción y muebles. Esto significa que fuera de los bosques existe un depósito de carbono en los productos de madera acabados. En la medida en que estos productos continúen almacenando carbono, los bosques en donde se cosechó la madera, si se manejan de manera sostenible, vuelven a crecer y a secuestrar cantidades adicionales de carbono de la atmósfera. El uso de productos de madera de larga duración es, por esta razón, otra estrategia de mitigación del cambio climático y de desarrollo económico verde.

Mangrove seedlingsAdaptación al cambio climático. El cambio climático puede tener repercusiones positivas y negativas en los bosques. Por ejemplo, en algunas regiones puede causar un aumento del nivel de precipitaciones, que significaría un crecimiento del bosque; en otras regiones, por el contrario, podría aumentar la frecuencia e intensidad de incendios forestales, inundaciones, corrimientos de tierras, sequías, tormentas y aparición de plagas y enfermedades, así como la propagación de especies exóticas invasoras. El cambio climático puede influir en la distribución de los tipos de bosques, la ocurrencia de especies arbóreas, la capacidad de los bosques de suministrar servicios ambientales (como los relacionados con la protección de cuencas y suelos), la productividad del bosque, la sostenibilidad del hábitat de ciertas especies de la flora y fauna y la disponibilidad de alimento y otros productos y servicios ambientales del bosque. La incidencia de los incendios forestales va en aumento en muchas partes del mundo; además, están apareciendo nuevas amenazas relacionadas con el clima que afectan a la salud, vitalidad y biodiversidad de los bosques. Los bosques de montaña, secos y costeros son particularmente vulnerables. Es probable que el cambio climático cause un serio deterioro de los bosques en gran escala, que provocará la muerte de buena parte de la vegetación y, en consecuencia, la emisión de grandes cantidades de gases con efecto invernadero, lo que agravará los efectos del cambio climático.

La GFS es flexible para adaptarse a partir de la experiencia acumulada y de la nueva información. En las iniciativas de reforestación, los enfoques adaptativos a la GFS pueden ayudar a mejorar la resiliencia de los bosques con medidas como la selección de especies de árboles y procedencias adaptadas a las nuevas condiciones climáticas y regímenes silviculturales que permitan desarrollar estructuras de rodal apropiadas para anticipar cambios en el suelo, agua y hábitats naturales. La GFS también puede contribuir a la resiliencia de los pueblos indígenas y otras comunidades locales, si se asegura que los bosques son capaces de mantener la provisión de bienes y productos del bosque y servicios ambientales. Muchas de las medidas de manejo de los bosques para la adaptación al cambio climático son compatibles con otros objetivos de la GFS, lo que asegura resultados beneficiosos.

última actualización:  domingo 22 de junio de 2014