Re: Las pérdidas y el desperdicio de alimentos en el contexto de los sistemas alimentarios sostenibles - Consulta elecrónica para establecer las bases del estudio

M. en C. Víctor Manuel Arriaga Haro CONAPESCA, Mexico
26.04.2013

Al respecto me permito comentarle que el documento plantea la propuesta del HLPE para establecer el alcance del estudio solicitado y poder definir, al término de esta primer consulta electrónica, los términos de referencia para comprender las rutas y procesos vinculados a las pérdidas y el desperdicio de alimentos a nivel mundial y poder establecer directrices y recomendaciones para reducir su impacto social, ambiental y económico, así como su posible contribución para fortalecer de forma sistémica la seguridad alimentaria a través de sus cuatro dimensiones: disponibilidad, acceso, utilización y estabilidad de los alimentos.

Sin duda alguna, buscar alternativas de solución para tal problemática mundial, conlleva la integración de equipos de trabajo multidisciplinarios, así como la evaluación y análisis de múltiples factores que convergen en este fenómeno. Tan solo por mencionar algunos de estos factores:

Nivel de desarrollo de los países.

Comportamiento de los consumidores (patrones de consumo).

Fenómenos naturales y climáticos (sequías, inundaciones, alteración en la corriente del Niño).

Sociales (niveles de pobreza alimentaria).

Ambientales (manejo de desechos sólidos, emisión de gases de invernadero).

Prácticas de mercado (estándares de calidad y estéticos de los productos alimenticios).

En el caso particular de la pesca y la acuacultura, si consideramos sólo el nivel de desarrollo de los países; las principales causas de pérdidas y desperdicios, en los países con alto desarrollo, están asociadas al descarte de productos durante la pesca y a los patrones de comportamiento del consumidor, esta última causa adquiere niveles de hasta un 25%, mientras que en los países en vías de desarrollo, las principales causas son el manejo pos-captura, los procesos de transformacióny la distribución, todas ellas relacionadas a las limitaciones en infraestructura y tecnologías de los procesos productivos.

Según estimaciones recientes, se considera que en México se desperdician o pierden casi 100 kg de alimentos por persona por año, colocándonos entre los países con mayores mermas causadas por hábitos o patrones de consumo (Estados Unidos y Países de la Unión Europea desperdician entre 95 y 115 kg per cápita).

Dada la falta e insuficiencia de datos, estos estudios se hacen con muchas suposiciones sobre el desperdicio y la pérdida de alimentos, sobretodo en lo que se refiere a la cuantificación de éstos a niveles tan estrechos como el núcleo familiar.

Es por ello urgente que se investigue a un nivel de mayor certidumbre sobre los diferentes procesos y factores intrínsecos asociados con las pérdidas y desperdicios de los alimentos, desde la cadena de suministro de la producción primaria, pasando por aquellos relacionados con las prácticas de gestión y gobernanza, tanto públicas como privadas, hasta los patrones de comportamiento del consumidor final. Especialmente si se tiene en cuenta que, en países como México y otros de menor desarrollo, existe una preocupación que ocupa a sus gobiernos para disminuir los niveles de pobreza alimentaria y mal nutrición.

La participación de México, tanto en la contextualización como en la ejecución de este estudio, sería de gran importancia para establecer líneas base de esta problemática, ya que desde el inicio de la actual administración, el Lic. Enrique Peña Nieto está impulsando la Cruzada Nacional Contra el Hambre a partir de una alimentación y nutrición adecuada, programa que busca mediante la implementación de sinergias multisectoriales y acciones para minimizar las pérdidas de alimentos, apoyar de forma inmediata a aquellos sectores de la población en pobreza extrema y carencia alimentaria.