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Foro Global sobre Seguridad Alimentaria y Nutrición • Foro FSN

Discusión
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Los alimentos de venta en las calles y la agricultura urbana y periurbana: perspectivas para una coalición estratégica hacia la seguridad alimentaria

Estimados miembros del Foro FSN,
 
Estoy muy contento de ser el facilitador de esta segunda discusión en línea  sobre la venta de alimentos en la calles.
 
Mi nombre es Stefano Marras. Actualmente realizo un postdoctorado en el Departamento de Administración de Empresas, Finanzas, Administración y Derecho, y en el Departamento de Sociología e Investigación Social de la Universidad de Milán-Bicocca, en Italia.
 
El objetivo de este segundo debate es compartir puntos de vista sobre los vínculos reales y potenciales entre la venta de alimentos en las calles y la agricultura y horticultura urbana y periurbana (AUP), analizando si, y de qué manera, esos vínculos pueden servir de base para posibles estrategias para mejorar la seguridad alimentaria en áreas urbanas.
 
Esta discusión será una oportunidad para ampliar y fortalecer la red de especialistas involucrados en el comercio y la gobernanza de alimentos callejeros en todo el mundo.
 
Introducción
 
La seguridad alimentaria urbana depende de la disponibilidad, acceso y calidad de los alimentos en el tiempo. Con el rápido crecimiento de la población urbana y los bajos niveles nutricionales de la población urbana y periurbana pobre, existe un margen enorme para aumentar la oferta de alimentos accesibles, sanos y nutritivos, garantizando a la vez su producción sostenible. El mundo académico, la FAO, la OMS, todos reconocen que los alimentos de venta en las calles -es decir, alimentos y bebidas listos para consumir preparados y/o vendidos por comerciantes o vendedores ambulantes, en la vía pública y lugares similares- y la agricultura y la horticultura urbana y periurbana (AUP) -el cultivo de plantas y la cría de animales dentro y alrededor de las ciudades- tienen potencial para ayudar a lograr la seguridad alimentaria en las zonas urbanas.
 
Los alimentos de venta callejera representan una proporción significativa del consumo diario de alimentos para millones de consumidores de bajos y medianos ingresos en las zonas urbanas, siendo la manera menos costosa y más accesible de obtener una comida nutricionalmente equilibrada fuera de casa (siempre que el consumidor esté informado y sea capaz de elegir una combinación adecuada de alimentos). Además, la preparación y venta de alimentos en la vía pública supone una fuente regular de ingresos para millones de hombres y mujeres con capital financiero, social, y cultural limitado, ya que la inversión inicial y los gastos generales son relativamente bajos, y cocinar requiere escaso o ningún aprendizaje formal. 
 
Dentro de este marco, la AUP puede proporcionar a los vendedores ambulantes de alimentos ingredientes frescos, nutritivos y menos costosos. Aunque en la mayoría de las ciudades en los países en desarrollo una parte importante de la producción agrícola urbana es para el autoconsumo, la importancia de la agricultura urbana orientada hacia el mercado -tanto en volumen como en valor económico-, no debe subestimarse. La investigación ha demostrado que la agricultura urbana en pequeña escala orientada al mercado a menudo es más rentable que la producción agrícola en pequeña escala en las zonas rurales y genera ingresos superiores al nivel del salario mínimo oficial. Una ventaja comparativa de los productores urbanos es su proximidad a los consumidores de las ciudades. Los horticultores urbanos gastan menos en el transporte, envasado y almacenamiento, y pueden vender directamente a través de puestos de comida en las calles y puestos en los mercados. El agricultor urbano puede obtener hasta un 50-75 por ciento del precio de venta al por menor, en función del sistema de comercialización, mientras que el campesino recibe habitualmente entre el 15 y el 40 por ciento.
 
La producción local de alimentos puede ser una importante fuente de suministro de hortalizas frescas para la preparación de alimentos de venta callejera. Dado que los alimentos de producción local requieren menos transporte y refrigeración, puede abastecer a los mercados cercanos con productos más frescos y nutritivos a precios competitivos. Producir alimentos en las ciudades, puede por lo tanto, y de hecho ayuda, a mejorar la calidad de la dieta de la gente, proporcionando una mayor oferta de frutas y verduras frescas a mejores precios, sobre todo a las personas en el segmento de bajos ingresos. Los alimentos de venta ambulante más comunes, en la mayoría de los países, se basan en ingredientes de origen animal obtenidos a menudo de animales criados en las ciudades, por lo que la producción de la ganadería comercial periurbana es un sector con un crecimiento extremadamente rápido, representando el 34 por ciento de la producción total de carne y casi el 70 por ciento de la producción de huevos en todo el mundo. Por otro lado, la preparación de ensaladas frescas se han convertido cada vez más en un componente integral de la comida callejera que se vende en ciudades como Accra, Ghana, y Santiago de Chile. Algunos agricultores urbanos y periurbanos se dirigen incluso hacia la producción intensiva de productos de alto valor agregado, en lugar de los alimentos básicos; tales actividades pueden convertirse en importantes fuentes de ingresos para los miembros de la población con más medios y que tienen capacidad de inversión.
 
En Bogotá, Colombia podemos ver otra de las tendencias en la comercialización directa, en la que los agricultores-productores y los minoristas se sientan en el consejo de la corporación y deciden conjuntamente lo que se produce y cuando. Esta y otras tendencias también son apoyadas por los nuevos sistemas de comunicaciones.
 
No obstante, tanto la venta callejera de alimentos como la agricultura urbana son todavía en gran parte discutidas y tienen la oposición, o más bien son ignoradas, por los planificadores. Por ello los vendedores ambulantes de alimentos y los agricultores de la AUP a menudo operan sin permisos. Dado que es oficialmente “invisible”, el sector no recibe ayudas públicas o supervisión en muchas ciudades. Por esta razón, la APU conlleva riesgos sanitarios y ambientales: uso potencial de tierra contaminada y malos olores de desagües y contaminación acústica, y uso inadecuado de pesticidas y abonos orgánicos que pueden filtrarse en las fuentes de agua. La producción, procesamiento y venta de alimentos en las zonas periurbanas, a la vez que crea empleo, plantea problemas relacionados con la contaminación y la inocuidad alimentaria.
 
Las autoridades de muchos países han respondido a este problema con una débil y errática implementación de la legislación sobre los alimentos de venta en las calles y la agricultura urbana. A medida que crecen las normas formales e informales, hay un riesgo real de que los pobres se vean excluidos de los mercados.
 
Los gobiernos deberían reconocer el papel desempeñado por la AUP y los alimentos de venta callejera para que haya alimentos disponibles para las familias pobres de las zonas urbanas y en la generación de ingresos; tienen que enfrentarse con los problemas que prevalecen y aceptar las estrategias de base de los medios de subsistencia urbanos que incluyen la agricultura urbana y la venta ambulante, así como darse cuenta de los beneficios y oportunidades creadas por el uso productivo de los espacios verdes en las ciudades, tanto en términos de nutrición como de desarrollo del medio ambiente.
 
La FAO apoya la transformación de la AUP y la venta ambulante en un uso del espacio urbano y actividad económica reconocidos por derecho propio, integrados en las estrategias nacionales y locales de desarrollo agrícola, programas de alimentación y nutrición, y planificación urbana. La FAO ayuda a los gobiernos nacionales y regionales y las administraciones municipales a optimizar sus políticas y servicios de apoyo a la agricultura urbana y peri-urbana, y a mejorar los sistemas de producción, transformación y comercialización. Con el tiempo la imagen de la agricultura urbana y periurbana puede evolucionar hacia la de actividades aceptadas y necesarias, reemplazando la imagen de algo temporal y relacionado con las crisis del pasado.
 
Preguntas
 
A la vista de lo anterior, me gustaría plantear las siguientes preguntas/reflexiones como tema de debate:
 
  1. ¿Es usted consciente de los vínculos directos reales entre los vendedores ambulantes de alimentos y los agricultores urbanos locales?
  2. ¿Hay ejemplos de medidas concretas promovidas por las autoridades locales para reconocer y aumentar este tipo de vínculo?
  3. Si es así, ¿cómo han influido estas acciones en las decisiones de los consumidores sobre los alimentos de venta en las calles?
  4. ¿Han existido iniciativas similares promovidas directamente por las asociaciones de vendedores ambulantes de alimentos? ¿Cómo?
  5. Considero que se requiere la creación de un sistema de incentivos (por ej, permisos para vender en zonas donde hay más clientes potenciales, como las cercanías de escuelas, hospitales, núcleos de transporte, bonos o algún tipo de mecanismo de reconocimiento de buenas prácticas) para motivar a los vendedores ambulantes a utilizar productos frescos de origen local. ¿Cree que este tipo de incentivos podría tener éxito, y por qué? ¿Qué otros tipos de incentivos podrían existir, y por qué?
  6. ¿Qué nuevos mecanismos pueden ponerse en marcha para aumentar la concienciación de la gente sobre las consecuencias de sus hábitos de alimentación en las calles? ¿Conoce algún método de publicidad que haya demostrado ser eficaz?
 
Deseo que haya un intercambio fructífero y les agradezco de antemano sus aportaciones, ya que contribuirán a perfilar la evaluación de cualquier intervención futura sobre el terreno. 
 
Muchas gracias
Stefano Marras
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