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Re: Enabling rural cooperatives and producer organizations to thrive as sustainable business enterprises

Moises Jorge Gómez Porchini Centro Estatal de Capacitación UAT, Mexico
01.08.2012
Moises Jorge

En México, el cooperativismo ha pasado por diferentes etapas, dependiendo de la inclinación política de los gobernantes en turno. Así, han pasado de tener un gran apoyo gubernamental a ser éste prácticamente nulo en diferentes ocasiones. Sin embargo, ni el gran apoyo de un régimen ha significado el éxito de las cooperativas ni la falta de apoyo ha llevado realmente a su extinción.
Las principales medidas por parte del estado que han fomentado la creación de las cooperativas han sido el reservar durante más de 60 años la pesca de las principales especies marinas exclusivamente para las cooperativas y el exigir este tipo de asociación para poder tener acceso a una serie de programas de apoyo, incluyendo créditos o financiamiento a fondo perdido.
Hasta antes de la revolución mexicana de 1910, la pesca en México se llevaba a cabo por medio de “Concesiones masivas”, por medio de las cuales se otorgaba la exclusividad de un área o de una especie a determinada compañía, las cuales en ese momento eran extranjeras por regla general. Al triunfo de la revolución, se cambio diametralmente el esquema, reservándose las especies de valor para el aprovechamiento exclusivo  ahora de las cooperativas. Aunque en los 90s cambió este esquema, de cualquier manera fue determinante para que la mayoría de las cooperativas del sector primario estén dedicadas a la pesca.
En lo que concierne a la producción propiamente dicha, tanto agrícola como ganadera, es casi nula la existencia de cooperativas, pues aunque se fomentaron igualmente, la mayoría no logró sobrevivir. Sin embargo, actualmente han surgido como una buena opción para la transformación y la comercialización de productos agropecuarios, constituyéndose las cooperativas como uniones de productores, en donde cada quien maneja su propia unidad de producción  pero se asocia para tener acceso a maquinaria, financiamiento o mercados que de otra forma no conseguiría.   En el caso del frijol, maíz, sorgo, etc, esta figura se utiliza para el establecimiento de la empresa acopiadora y comercializadora, Para los pequeños productores de café, les ha dado oportunidad de participar en la comercialización más allá de la simple entrega, pues les permite contar con laboratorios y certificaciones que de manera individual, por su tamaño como productores, es imposible.  En todos estos casos, es la exigencia por parte del estado de que se constituyan como sociedades cooperativas para tener acceso a los apoyos  lo que ha impulsado la creación de estas sociedades.
En el caso de las cooperativas de ahorro y crédito en la agricultura, éstas han recibido un gran impulso en los últimos años, ya que el estado no trabaja directamente con los campesinos, sino que utiliza intermediarios a los que llama “Dispersores financieros”, siendo ellos los encargados de dar la atención directa en crédito y asesoría a los pequeños productores. Ahora bien, estas “cooperativas de ahorro“ en realidad son empresas que no cumplen con la esencia de la organización cooperativa, pues de ninguna manera se toman en ellas las decisiones de manera democrática, sino que son manejadas por individuos a manera de “dueños”, trabajan con empleados que en los hechos solo reciben su sueldo y no actúan comprometidos con la comunidad, ya que encarecen en forma desmedida el crédito.
En el punto anterior considero que se encuentra el principal obstáculo para el establecimiento de cooperativas en México, pues el tomar las decisiones democráticamente entra en conflicto con el deseo de manejar e incluso de apropiarse de la organización por parte de uno o varios socios, lo cual ha dado lugar a una gran cantidad de fraudes o bien al manejo político clientelar de estas agrupaciones.

Saludos cordiales desde México

Moisés Gómez Porchini