Re: Consulta electrónica sobre "El hambre y la seguridad alimentaria y nutricional"

Dr. Marcos Arana Cedeño Observatorio Ciudadano por el Ejercicio del Derecho a la Salud ...
11-01-2013

TEMA 2.

 

El Estudio Multicéntrico de Crecimiento que llevó a cabo la Organización Mundial de la Salud y publicó en 2005 mostró que los niños nacidos en países con diferentes grado de desarrollo, ambiente geofísico y contexto cultural, crecen de manera óptima y no presentan diferencias significativas si se tienen garantizadas ciertas condiciones mínimas (Peso normal al nacer, alimentación con lactancia materna exclusiva durante los primeros seis meses, una lactancia materna continuada complementada con alimentos complementarios locales higiénicamente preparados, no exposición al humo (de cigarro o de leña), acceso a agua segura y suficiente, acceso a servicios de salud de calidad e inmunizaciones, y si sus madres tienen mínimamente una educación básica.  Esta conclusión del estudio de la OMS concluye indirectamente que si uno o más de estas condiciones mínimas no son satisfechas, el crecimiento y desarrollo de los menores será afectado.  Las condiciones mínimas identificadas en el estudio y seleccionadas como criterios de inclusión para el estudio corresponden a derechos socioeconómicos fundamentales (alimentación, agua, salud, educación y vivienda). Por esta razón, cualquier acción de combate decidido contra el hambre y la desnutrición que busque un impacto sostenido, tiene que avanzar de manera progresiva a cubrir esas condiciones mínimas para todos los niños, principalmente durante la etapa inicial de sus vidas (los primeros tres años). Un paso cualitativo en la agenda post 2015 debería centrarse en incrementar progresivamente el porcentaje de niños para los cuales todas esas condiciones mínimas son garantizadas mediante acciones simultáneas.  El indicador de progreso para estas acciones propuesto es el porcentaje de niños menores de tres años viviendo en familias con el total de estas condiciones mínimas satisfechas. 

 

TEMA 3.

 

En una gran proporción de los países en desarrollo, porcentajes que van del 27 al 40 por ciento de los embarazos se presentan en mujeres menores de 18 años.  Durante los últimos años, en países como México, Colombia y muchos otros,, el número de embarazos en adolescentes se ha incrementado significativamente.

 

Existen también múltiples estudios que señalan que una proporción significativa de estos embarazos no sólo no son planificados, sino que incluso son embarazos no deseados.  Esta situación impone serias consecuencias para las decenas de millones de jóvenes mujeres que en el mundo que viven esta situación, entre las que resaltan las siguientes:

 

Interrupción del proceso educativo. El embarazo entre niñas y adolescentes constituye una de las principales causas de abandono de la escuela. En la mayor parte de los países no existen facilidades ni incentivos para que las niñas y adolescentes que se convierten en madres continúen su formación educativa. Esto reduce las oportunidades de trabajo bien remunerado y se convierte en un factor que retroalimenta los ciclos de pobreza con efectos transgeneracionales.

 

Mayores riesgos maternos. Los riesgos de complicaciones del embarazo y del parto son mayores entre las mujeres adolescentes. Por ende, la contribución de los embarazos entre adolescentes a la mortalidad materna es muy significativa.

 

Mayor vulnerabilidad de sus hijos.  Al identificar tasas diferenciadas de desnutrición moderada y severa en menores de cinco años y de mortalidad infantil, los hijos de madres menores de 18 años presentan las tasas más elevadas. Esto es debido a una multitud de factores entre los que se encuentra la frecuente falta de apoyos de la pareja y del grupo familiar para la crianza de los hijos, acceso reducido a alimentos y servicios de salud, entre otros.

 

En varios contextos existe una correlación entre el embarazo en la adolescencia y la práctica de actividad sexual no protegida, lo que hace que este grupo tenga un riesgo elevado de enfermedades de transmisión sexual y de la ocurrencia de nuevos embarazos. Salvo las experiencias que se desarrollan en algunos países, principalmente industrializados, existen pocas actividades para promover sexo seguro y planificación familiar para las madres adolescentes.

 

Propuesta para una agenda post 2015

 

El desarrollo de acciones específicas dirigidas, no sólo a la prevención de embarazos no planificados en adolescentes, sino también para proporcionar a las jóvenes  que ya son madres o están en el camino de serlo apoyos específicos para su reinserción en el proceso educativo a través de becas e incentivos, de facilidades para su asistencia a la escuela. Acciones de consejería para apoyar a que las madres adolescentes retomen su proyecto de vida y para el control de su salud sexual y fecundidad, así como orientaciones prácticas para la lactancia materna, la práctica del método de lactancia-amenorrea para la regulación de la fecundidad (LAM), orientaciones y grupos de apoyo mutuo y comunitario para el cuidado de los niños.

 

Una porción difícil de cuantificar de los embarazos en adolescentes es resultado de violencia sexual, lo que hace urgente que en una estrategia integral de atención se incluya el apoyo sicoemocional necesario.

 

Los porcentajes de embarazos en mujeres menores de 18 y de 16 años se proponen como dos indicadores de desempeño para evaluar el impacto de los compromisos que se establezcan sobre esta materia.