Re: The e-Consultation on Hunger, Food and Nutrition Security

Marta Andrich Argentina
23-12-2012

 

Los principales desafíos y oportunidades para lograr la seguridad alimentaria y nutricional en los próximos años

 

Marta Andrich Buenos Aires Argentina

 

Afirmamos que existe un nuevo paradigma que se expresa en la agenda post 2015 y que ya se perfila en el documento de Río+20, El futuro que deseamos y en el concepto de “economía verde” (PNUMA, 2011). Nos trasmite el mensaje: “es posible”, es posible un desarrollo sostenible.

 

Se agrega, además, la frase con inclusión social, que la podemos rastrear cuando en los indicadores del primer objetivo del desarrollo del milenio, “erradicar la pobreza extrema y el hambre”, se incluye, a partir de 2008, “el trabajo decente”.  De esa manera se unen pobreza y hambre con la necesidad de superar el hambre con dignidad y de hacerlo dentro del carácter interrelacionado que tiene el enfoque de derechos humanos.

 

En el título se presenta el tema de los desafíos. También podemos describir las realidades que se proyectan cambiando el matiz y tal vez, con una mirada menos optimista, hablar de limitaciones1 o condicionamientos para lograr la seguridad alimentaria y nutricional.

 

Seguramente para mensurar la realidad se pueden volcar una cantidad de variables en modelos matemáticos. Sin embargo, este artículo corresponde a una mirada enmarcada en las interpretaciones propias de las ciencias sociales.

 

Para recortar la amplitud de la propuesta del título se puede pensar en algunos desafíos que provienen el entorno físico y otros que tienen su origen en las relaciones sociales. Pero es imposible una separación neta: lo ambiental está impregnado de influencias antropogénicas y de similar modo los fenómenos sociales también admiten la cuantificación en la medición por indicadores y estadísticas.

 

En lo físico habría que analizar cada uno de los recursos necesarios para la producción de alimentos a lo largo de todo su ciclo vital. Sin duda el suelo, el agua y sus componentes, son condicionantes fundamentales. Las oportunidades, en este caso, probablemente vengan de la ciencia, la tecnología y especialmente de la genética.

 

En lo humano, se destaca el problema de la distribución y de las asimetrías en las relaciones entre las personas y grupos. Sería necesario indagar además, qué ocurre en cada una de las etapas de toda la cadena alimentaria. Pero habrá que enfrentar, también, lo que nos plantean hechos  como el aumento de la población, las migraciones, la seguridad, la gobernanza global y hasta las nuevas maneras de comunicarse.

 

Hablo desde mi región, América Latina, que es la mayor exportadora de alimentos del planeta y se calcula que puede producir lo suficiente como para alimentar a una población tres veces mayor de la que tiene (CEPAL/FAO/IICA2, 2012). Es lícito deducir, entonces, que la causa principal de la subnutrición, en este caso, radica en la mala distribución de los alimentos y en la falta de acceso de los más pobres, de las poblaciones vulnerables a estos bienes y a otros como salud, capacitación, educación, vivienda, empleo. Recordamos la necesidad de ubicar el alivio de la pobreza como objetivo central. Lo que nos ocurre es un ejemplo evidente de que, desde el enfoque de los derechos humanos, todos los derechos están interrelacionados y es una muestra clara de los compromisos que genera la palabra inclusión, que para el caso del derecho al alimento se traduce en: el alimento, pero con inclusión3.

 

Por lo tanto la pobreza es un limitante.

 

En multitud de documentos internacionales se percibe una preocupación generalizada ante la perspectiva de tener que alimentar a 9.000 millones como pronostica la demografía, por ser esta la población que se calcula va a haber para 2050. Es preciso producir más alimentos y hay que hacerlo de un modo sostenible.

 

Si tuviera que elegir otras seis limitaciones diría que, tal vez, las más importantes provengan del suelo, del agua, de la energía, de la tecnología, la infraestructura y de la inversión y el capital financiero. Solo me propongo hacer algunos comentarios sobre las dos primeras. Todos estos elementos también son objeto del obrar humano, de políticas y relaciones normativas, de ahí la complejidad del análisis. Por otra parte, si nos colocamos en el plano global, políticas y normativas se despliegan dentro de un sistema actual de producción, de consumo y de disposición final, que es insostenible y está movido por el lucro y la avaricia.

 

“La estrategia es producir más bienes con menos tierras, más cosechas por gota de agua, más rendimiento por unidad de insumos de fertilizantes y pesticidas, más alimentos por unidad de energía, y más biomasa por unidad de Carbono y de huella medioambiental” como se dijera en la COP 10 de la UNCCD, (Rattan Lal, 2011) a esto podríamos llamar nuestro desafío.

 

Según (Pigretti et al.2012 p 2). “Los científicos que estudian los cambios climáticos, la degradación de los recursos naturales y la desertificación aún se preguntan cuál es el límite de explotación que podrá soportar este planeta”. Estos son los límites físicos que señalan la posibilidad material y social del goce del derecho al alimento.

 

Comenzaremos por algunos limitantes que condicionan el uso del suelo:

 

La tenencia de la tierra

 

Las declaraciones finales y planes de acción de las reuniones internacionales, aunque no sean vinculantes, tienen la riqueza y la virtualidad de mostrar hacia dónde se dirige la agenda internacional. Al analizar esos documentos es notable observar cómo se ha impuesto la expresión tenencia de la tierra que destaca la relación de la persona con la tierra prescindiendo del tipo jurídico de relación y englobando una amplia gama de situaciones. Se afirma al mismo tiempo y de forma unánime que es necesario que haya seguridad en la tenencia.

 

Por “tenencia de la tierra” se entiende un conjunto de reglas (formales o de tipo consuetudinario) que definen la relación entre los individuos y la tierra misma.

 

A través de ella se definen los derechos de acceso que tienen las personas a determinados recursos naturales y la forma de respaldo que estas relaciones presentan a nivel social.

 

Los sistemas de la tenencia y administración de tierras determinan quiénes y bajo qué condiciones van a ejercer los derechos de propiedad, de uso y de control sobre este recurso. Es preciso analizar estas relaciones y que no haya duda sobre quiénes son los titulares legítimos. Esto es fundamental para el derecho a la alimentación, como también proteger a esos titulares frente a las acciones y las infracciones que puedan amenazarlos y que les impidan disfrutar de estabilidad en la tenencia.

 

En la actualidad, la tenencia sola no es suficiente para acceder a la seguridad alimentaria, sino que,  debe ir acompañada del acceso al agua, a la electricidad, al transporte y a algún tipo de infraestructura.

 

La noción de seguridad en la tenencia varía según las diferentes culturas. No siempre se trata de la seguridad jurídica. Los derechos sobre la tenencia de la tierra pueden originarse en el reconocimiento de una comunidad a que alguien posea determinada tierra. Lo que importa es que alguien tenga acceso a la tierra y al efectivo goce del derecho y no tema ser despojado, o si lo fuera, que pueda contar con los recursos para recuperarla. Esto es fundamental para la seguridad alimentaria.

 

La FAO ha elaborado las Directrices voluntarias sobre la gobernanza4 responsable de la tenencia de la tierra, la pesca y los bosques en el contexto de la seguridad alimentaria nacional (FAO, 2012). Estas Directrices tienen como objetivo, según el Director de General de la FAO, Graziano Da Silva: “fomentar la seguridad de los derechos de tenencia, garantizar el acceso equitativo a la tierra, la pesca y los bosques como medio para erradicar el hambre y la pobreza, respaldar un desarrollo sostenible y mejorar el medio ambiente”.

 

Las Directrices fueron ratificadas oficialmente por el Comité de Seguridad Alimentaria Mundial el 11 de mayo de 2012.

 

Apropiación La expansión de la frontera agrícola y la preocupación por la seguridad alimentaria han promovido el surgimiento de otro problema. No se puede ignorar que existe una competencia por la apropiación de recursos naturales. Lo que no sólo compromete a los recursos sino también la situación de los más débiles.

 

Se puede producir la apropiación por medio de una inversión, en ese caso, es crítico tener en cuenta que las inversiones no desplacen arbitrariamente a las poblaciones locales de sus propias tierras, ni destruyan su hábitat.

 

Importa también, tener presente que se generaliza el fenómeno de la adquisición de tierras en gran escala por parte de algunos Estados que buscan colmar un vacío en la disponibilidad de alimentos en sus propios países. Estas dinámicas han incrementado ampliamente los niveles de adquisición y arrendamiento de grandes cantidades de tierras en ciertos países (Luisa Cruz, 2010)

 

Un estudio conjunto realizado por la FAO, el IFAD5 y el IIED6 reveló la magnitud de dichos contratos de inversión. También hay informes del CFS y del Banco Mundial que estiman que la transferencia de tierras a manos de inversores privados oscila entre  50 y 80 millones de hectáreas. (CFS7, 2011), (World Bank, 2011). Hay, incluso,  estimaciones mayores.

 

Ahora consideraremos la tierra bajo limitantes de carácter físico y antropogénico

 

Desertificación. Tierras degradadas y suelo bajo presión

 

Seguramente el convenio internacional en el que el núcleo es la preocupación por el suelo es el Convenio de las Naciones Unidas para combatir la desertificación (UNCCD). En su página web se presenta diciendo que “La desertificación junto con el cambio climático y la pérdida de la biodiversidad  fueron identificados como los grandes desafíos para el desarrollo sustentable durante la Cumbre de la Tierra en Río, 1992. Este convenio se estableció en 1994 pero es el único acuerdo internacional legalmente vinculante que relaciona el ambiente y el desarrollo al manejo sustentable de la tierra”, Son 195 los Estados parte de este acuerdo. Como todos los convenios de Río se prolonga en las Conferencia de las partes (COPs).

 

“Nuestro principal recurso geológico no renovable es la tierra productiva/el suelo fértil”. (UNCCD, COP 10, nov. 2011).

 

Degradación

 

•     El UNCCD entiende por degradación de tierras la reducción o la pérdida de la productividad biológica o económica y la complejidad de las tierras agrícolas de secano, las tierras de cultivo de regadío o las dehesas, los pastizales, los bosques y las tierras arboladas, ocasionada, en zonas áridas, semiáridas y subhúmedas secas, debido a los sistemas de utilización de la tierra o por un proceso o una combinación de procesos, incluidos los resultantes de actividades humanas y pautas de poblamiento, tales como:

•     i) la erosión del suelo causada por el viento o el agua,

•     (ii) el deterioro de las propiedades físicas, químicas y biológicas o de las propiedades económicas del suelo, y

•     (iii) la pérdida duradera de vegetación natural;

 

Según informe del IFPRI (International Food Policy Research) (IFPRI, 2011) El Global food policy report de 2011, mil quinientos millones de personas y el 42% de los muy pobres viven en tierras degradadas. También nos informa que alrededor de un 24% del área agrícola global ha sido afectada por la degradación, lo que hace que disminuyan los rindes en 20 millones de toneladas de grano por año.

 

Por otra parte y como consecuencia del aumento de la población, la proporción de tierra cultivable per cápita disminuye año tras año.

 

Todo esto ocurre en un contexto en el que el aumento de la producción de alimentos es imprescindible. Por eso se dice que el suelo está bajo presión. En septiembre de 2011, la Asamblea General de las Naciones Unidas llamó a construir un mundo sin tierras degradadas y el órgano de la UNCCD pidió cero degradación y la adopción del manejo sostenible del suelo, para lo que se precisan instituciones robustas y participativas.

 

La preocupación por el suelo no es ajena ni a los convenios ni a los órganos derivados de Cambio Climático (UNFCCC) la preocupación se explica, en este caso, porque el suelo puede actuar tanto como sumidero o a la inversa como emisor de gases de efecto invernadero como claramente se especifica en el Protocolo de Kyoto (art. 3) en el que se comprometen las partes a brindar información verificable sobre el uso de la tierra y los cambios en el uso de la tierra y sobre los bosques (UTCUTS). Este es otro aspecto de la importancia del suelo para que la producción agrícola se realice de un modo sustentable y de este modo asegurar su contribución fundamental para que haya alimentos y continúe habiéndolos.

 

Ya que hablamos de dos de los convenios de Río 92, parece conveniente prestar atención sobre el tercero, el Convenio sobre Diversidad Biológica en algo que funciona como estimulo y como límite, me refiero a una frase del segundo párrafo del artículo 16 que dice que: En el caso de tecnología sujeta a patentes y otros derechos de propiedad intelectual el acceso a esa tecnología y su transferencia se asegurarán en condiciones que tengan en cuenta la protección adecuada y eficaz de los derechos de propiedad intelectual y sean compatibles con ella.

 

El estímulo es la retribución y el incentivo a la investigación, el límite es que toda innovación patentada está atada a un beneficio y orienta la investigación a la obtención de una ganancia.

 

El 4to informe del IPCC, no se trata de un compromiso internacional. Habla desde el conocimiento científico señalando como altamente preocupantes respecto de los suelos, el anegamiento, la erosión, el estrés térmico, estrés hídrico, mayor probabilidad de incendios y el empobrecimiento de las cosechas, problemas que se agravan en los sucesivos escenarios que corresponden a un mayor aumento de la temperatura. Por lo tanto también actúa como limitante la probabilidad de un cambio en los patrones de precipitaciones, de eventos climáticos extremos, sequías, insectos, acidificación de los océanos, derretimiento de glaciares, polución, sobreexplotación de los recursos, desplazamiento y extinción de especies y un aumento global de la temperatura. No está en el lenguaje del informe hablar sobre oportunidades. Habla, en cambio de adaptación y de mitigación.

 

Por ejemplo respecto de la agricultura propone estas medidas de adaptación:

 

Modificación de las fechas de siembra y plantación y de las variedades de cultivo;

 

reubicación de cultivos; mejora de la gestión de las tierras (por ejemplo, control de la erosión y protección del suelo mediante la plantación de árboles).

 

Cambio de pautas de comportamiento, almacenamiento de agua, mejoras tecnológicas.

 

Algunas mejoras pueden obtenerse mezclando los fertilizantes químicos con los orgánicos, alternando con leguminosas, incrementando la reserva de humedad del suelo.

 

Las principales causas de la degradación son: la deforestación, el pastoreo excesivo, el consumo de leña, la gestión agrícola deficiente, la urbanización, la industrialización, la erosión hídrica y eólica.

 

Es necesario mencionar también, entre las causas de la degradación de las tierras y la desertificación, a las presiones del comercio internacional con precios bajos para las materias primas, las coacciones políticas y algunos productos químicos y ciertas tecnologías que obligan a abandonar las buenas prácticas agrícolas

 

La compactación, es decir la falta de porosidad del suelo es la forma más seria de degradación de la tierra causada por las prácticas de labranza convencional. Inhibe el crecimiento de las raíces. El uso permanente de implementos de labranza, el peso de las ruedas, causan compactación. Para evitarla, se recomiendan neumáticos flotantes. No se manifiesta en la superficie como ocurre con la erosión o la salinización. La labranza cero, que es uno de los componentes básicos de la Agricultura de Conservación, o nuestra siembra directa, es comúnmente recomendada y practicada para el control de la erosión.

 

Desertificación La Convención de las Naciones Unidas para la Lucha contra la Desertificación (UNCCD) enuncia que «por desertificación se entiende la degradación de las tierras de las zonas áridas, semiáridas y subhúmedas secas resultante de diversos factores, tales como las variaciones climáticas y las actividades humanas».

 

Las actividades para luchar contra la desertificación incluyen la gestión de cuencas hidrográficas, la conservación del suelo y el agua, la fijación de dunas, programas de repoblación forestal, recuperación de terrenos sobresaturados y salinos, rotación de cultivos, ordenación forestal y de pastizales, y la recuperación de la fertilidad del suelo y de la biodiversidad.

 

Es muy probable que se concrete una amenaza creciente de sequía grave. Según (UNCCD, 2011). El mundo se enfrenta a la posibilidad de una sequia general en los decenios próximos. Aunque la comunidad internacional no reconoce completamente la posibilidad de este hecho. Se sigue sin ver la importancia que el suelo tiene para la humanidad y que es imperioso prevenir y aprender a adaptarse y a mitigar los cambios. Tanto como conocer cuáles son las políticas y las normas adecuadas para la conservación de los suelos ante los cambios que ya están ocurriendo.

 

El agua

 

Limitantes de carácter social: la demanda

 

El agua es la llave de la seguridad alimentaria

 

Tal vez resulte imposible hacer una clasificación como la que intentamos porque los factores humanos se entrecruzan con los que provienen de la naturaleza.

 

Es netamente social el previsible aumento de la población, la urbanización y probablemente, una mayor prosperidad y sus consecuencias, el mayor uso de energía: y que estos incrementos provocarán, a la vez, un aumento de la demanda de agua. Pero este problema no puede aislarse de las proyecciones que se realizan previendo un aumento de la temperatura y cambios en los regímenes hídricos. Hay que situarlo, teniendo en cuenta conjuntamente las consecuencias que sufrirán la agricultura y la producción de alimentos. Es necesario agregar el factor de la incertidumbre, como nos lo advierte el informe de la UNESCO, 2012 que lleva como título: Manejando el agua bajo la incertidumbre y el riesgo que aconseja, además, pensar todos estos problemas que se presentan con un enfoque global. Es posible que globalmente haya suficiente agua para las futuras necesidades pero esta afirmación esconde el hecho de que existen enormes zonas con escasez de agua.

 

La demanda de agua se puede desglosar en seis sectores:

 

Alimentación y agricultura. Este sector es el responsable del mayor consumo de agua. El porcentaje de agua que utiliza este sector oscila entre el 70% y para algunos llegaría a más del 80%.

 

La energía (Utiliza agua para enfriamiento y en el caso de biocombustibles para la producción).

 

La industria

 

Los asentamientos humanos. Para beber, cocinar, limpiar, aseo personal, sanitarios.

 

La que consumen los ecosistemas.

 

La que consume la megaminería a cielo abierto. En un proceso en el que el agua se extrae en grandes volúmenes, se utiliza, se contamina muy probablemente por el agregado de sustancias químicas y se desecha. Hay un impacto en el balance total del agua y en la calidad del agua.

 

Se suele clasificar el agua en:

 

Según UNEP, CEPAL, Hoekstra et al., 2011

 

    Agua verde: El volumen de agua de lluvia acumulada en el suelo.

    Agua azul volumen de agua dulce superficial o subterránea

    Agua gris: volumen de agua contaminada.

 

El aumento de la demanda se calcula entre el 50% al 70% para el año 2050.

 

Cada vez preocupa más la huella hídrica y se toma conciencia de la denominada “agua virtual”. El agua virtual es la cantidad de agua utilizada de modo directo para la realización de un bien, producto o servicio

 

Pongamos un ejemplo de agua virtual. (Según revista ADN agua y medio ambiente, 2012 pp. 2 y 3)

 

Nos preguntamos cuánta agua se necesita para producir un litro de leche.

 

Una vaca produce aproximadamente 6000 litros de leche por año. En ese tiempo consume más de 3000 kilos de  alimento, que, a su vez necesitan casi 4.000.000 de litros de agua para ser producidos, además de 8000 litros de agua para beber y 2500 más para su cuidado e higiene. Conclusión, para obtener un litro de leche se usan en total 1000 litros de agua virtual.

 

Una regulación debe tener en cuenta todos estos aspectos  Pero además importa decidir la condición del agua, si es un bien público, si es privado. Si hay que internalizar los costos, si es necesario poner un precio al agua (recordamos la tragedia de los comunes de Garrett Hardin, en Science 1968) o sólo a su distribución, si convienen los mercados de derechos de agua.

 

Ante la perspectiva de la escasez de agua, según Pigretti et al., 2012. p.10

 

“Existe un auténtico interés por reasignar el uso de los recursos del agua, a fin de obtener su mejor aprovechamiento. Nadie puede manifestarse en oposición a una reasignación de caudales”.

 

El dilema está en una “reutilización mediante un procedimiento que no afectara derechos adquiridos pero que permitiera una reutilización adecuada”.

 

En el plano internacional El 28 de julio de 2010, a través de la Resolución 64/292, la Asamblea General de las Naciones Unidas reconoció explícitamente el derecho humano al agua y al saneamiento, reafirmando que un agua potable limpia y el saneamiento son esenciales para la realización de todos los derechos humanos.

 

Septiembre 2010 el Consejo de Derechos Humanos, Resolución A/HRC/RES/15/9.

 

Siguiendo la resolución de la Asamblea General de las Naciones Unidas, esta resolución del Consejo de Derechos Humanos de la ONU afirma que el derecho al agua y al saneamiento es parte de la actual ley internacional y confirma que este derecho es legalmente vinculante para los Estados

 

Contaminación

 

Las ciencias naturales nos explican lo que le ocurre a los seres vivos de un río cuando curso de agua recibe residuos peligrosos. Pero sólo las ciencias sociales pueden ayudarnos a comprender por qué nuestra sociedad tolera que alguien contamine nuestros ríos. (Antonio Elio Brailovsky, 2012).

 

Existe una amenaza creciente para la sostenibilidad de fuentes de aguas superficiales y subterráneas por la alteración antrópica de uso del suelo en cuencas de aporte.

 

Las causas: Prácticas agrícolas no conservacionistas, deforestación, uso de agroquímicos y cambios en uso del suelo, perturban balance hídrico y condiciones de calidad de las fuentes.

 

La Industria, asimismo es causa de contaminación de las fuentes.

 

La contaminación del agua está en aumento como resultado del crecimiento económico, por la práctica de la agricultura intensiva, por la relocación de las empresas que buscan los países con normativas o controles menos exigentes. Lamentablemente mucha información no se trasmite o se subvalúa, por eso es difícil de mensurar su impacto.

 

La contaminación se refiere generalmente a los productos químicos (arsénico, cadmio, zinc, cianuro, cobre, manganeso, níquel, plomo, ácidos). Pero también hay que incluir entre los mayores contaminantes a los microbios, nutrientes, fertilizantes, metales pesados, químicos orgánicos, petróleo, sustancias cloradas e incluso la temperatura que al aumentar la del agua actúa como un contaminante. Los agentes patógenos y los nutrientes (nitrogenados) que consumen el oxígeno del agua. Las aguas servidas, efluentes industriales, la minería, los diques de cola.

 

Estos son algunos de los problemas asociados con el agua y que pueden hacer peligrar la seguridad alimentaria. En muchos casos han mejorado las regulaciones. Pero deben ir acompañadas de una toma de conciencia sobre la gravedad del problema que produzca un cambio cultural y que existan instituciones sólidas.

 

La OMS publicó en 2009 guías de la calidad del agua potable (OMS,  2009).

 

Economía verde

 

En este documento, (Río + 20, El futuro que queremos) cada vez que se mencione “economía verde” deberá entenderse que se habla del concepto completo “economía verde en el contexto del desarrollo sostenible y la erradicación de la pobreza”

 

La economía verde es la que mejora el bienestar del ser humano y la equidad social, a la vez que reduce significativamente los riesgos ambientales y las escaseces ecológicas. En su forma más básica, una economía verde es aquella que tiene bajas emisiones de carbono, utiliza los recursos de forma eficiente y es socialmente incluyente UNEP/LAC-IG.XVIII/3.

 

La OECD define así la economía verde

 

•     “Economía verde significa promover el crecimiento económico en tanto se pueda asegurar que los activos naturales continúan proporcionando los recursos y los servicios ambientales en los que se fundamenta el bienestar”.

 

Definición de la UNEP (PNUMA) de economía verde

 

·     “Es aquella que resulta en una mejora del bienestar y de la equidad social y al mismo tiempo reduce significativamente los riesgos ambientales y la escasez ecológica. En su expresión más simple es una que emite poco carbono que usa eficientemente los recursos y es socialmente inclusiva”.

 

Es una postura optimista, nos dice que es posible. (Deseo recordar que la posición oficial del gobierno argentino fue no a la economía verde).

 

Veamos qué dice una postura crítica:

 

La encontramos en el artículo sobre “Dos grandes desafíos contemporáneos: el control corporativo sobre la alimentación y la nutrición y la falta de un enfoque en los determinantes sociales de la nutrición” (Claudio Schuftan y Radha Holla, 2012). Finalmente, debemos comprender que los dos principales desafíos presentados en este artículo – el control corporativo sobre la nutrición, y la falta de un enfoque en los determinantes sociales de la nutrición- no cambiarán sólo con paliativos. Llaman determinantes sociales a las causas estructurales del hambre, como la distribución inadecuada de ingresos, el desempleo, la falta de acceso a la educación, servicios sanitarios, saneamiento y recursos productivos, y la discriminación racial.

 

Tal vez las ideas nucleares sean:

 

·     Adoptar un enfoque basado en los determinantes sociales de la nutrición y el concepto de la soberanía alimentaria en lugar de la seguridad alimentaria,

·     Rechazar el modelo de participación del sector privado por ser una parte interesada en los procesos de debate y diálogo que tienen por objeto el bien público, así como en la toma de decisiones. Explican que: “La principal parte interesada es el público general, que posee ciertos derechos, mientras que el papel del sector privado es el de titular de obligaciones”.

 

Si se desenvuelve esta afirmación se encuentra un sí a la participación de los titulares de derechos en el diseño, la implementación y el monitoreo de todos los proyectos y programas. Han quedado distinguidos claramente los verdaderos titulares de los derechos, por un lado y por otro los responsables de obligaciones.

 

Destacan que aunque es fácil fijar objetivos, los procesos de importancia vital para alcanzar tales objetivos fueron relegados.

 

Comentario: Reconociendo que existen determinantes sociales a las causas estructurales del hambre, entiendo que eso no significa que haya que llevar a cabo una política de igualación, sino, que es necesario reconocer que los actores sociales tienen distinto peso y diferentes obligaciones y para usar una expresión habitual en los tratados internacionales que tienen obligaciones “comunes pero diferenciadas”.

 

Significa también que debe haber una correcta asignación de recursos.

 

Y que, en palabras del papa Benedicto XVI en el Angelus del Domingo Gaudete, ,2012 “La justicia pide superar el desequilibrio entre quien tiene lo superfluo y quien carece de lo necesario”.

 

Bibliografía

 

·     ADN, agua y medioambiente.”Pensar el agua de otra forma”. Año 3 – Número 12. Pp. 2 y 3. Independencia Gráfica & Editora Buenos Aires. Argentina. ISSN 1853-1989.

·     Brailovsky Antonio Elio, 2012  Comentario al libro Ésta, nuestra única Tierra.  Consultado en correo electrónico, brailovsky@uolsinectis.com.ar  20/11/12.

·     Cepal, 2010. Objetivos de Desarrollo del Milenio. Informe 2010. Antonio Prado. Secretario ejecutivo adjunto. “El progreso de América Latina y el Caribe hacia los Objetivos de Desarrollo del Milenio – Desafíos para lograrlos con igualdad”.

·     Cepal, 2012 Estudio económico de América Latina y el Caribe.  Publicación de las Naciones Unidas. ISBN: 978-92-1-221071-1 • ISSN impreso: 0257-2176

 

E-ISBN: 978-92-1-055366-7 LC/G.2546-P • Número de venta: S.12.II.G.3

Copyright © Naciones Unidas, octubre de 2012. Todos los derechos están reservados. Impreso en Santiago de Chile • 2012-825.

 

·     CEPAL/FAO/IICA, 2012. Respuestas de los países de América Latina y el Caribe al alza y volatilidad de precios de los alimentos y opciones de colaboración. Boletín Número 1/2012. Boletin_12.pdf

·     Cruz, Luisa,  2010. Derecho a la Alimentación (ESA) Documento elaborado por el Equipo del Derecho a la Alimentación, Dirección de Economía del Desarrollo Agrícola (ESA) perteneciente al Departamento de Desarrollo Económico y Social, en estrecha colaboración con la División de Medio Ambiente, Cambio Climático y Bioenergía (NRC) perteneciente al Departamento de Gestión de Recursos Naturales y Medio Ambiente de la FAO, con motivo de la creación de las Directrices voluntarias para la gobernanza responsable de la tenencia de la tierra y los recursos naturales.

     Hoekstra, Arjen Y, Ashok K. Chapagain, Maite M. Aldaya, Mesfin M. Mekonnen, 2011. The water footprint assessment manual: Setting the global standard ISBN: 978-1-84971-279-8.

·     IFPRI, 2011. El Global food policy report. 2011 global food policy report / International Food Policy Research Institute. title: Global food policy report Includes bibliographical references. ISBN 978-0-89629-547-6 (alk. paper)

 

1. Nutrition policy. I. International Food Policy Research Institute. II. Title: Global     food policy report. TX359.A12 2012 363.8’62—dc23. Washington. DC.

·     OMS, 2009. Manual para el desarrollo de planes de seguridad del agua: metodología pormenorizada de gestión de riesgos para proveedores de agua de consumo. ISBN: 978 92 4 356263 6.

·     Pigretti, Eduardo A., Dino Luis Bellorio Clabot y Luis A. Cavalli, 2012 Derecho Ambiental de Aguas. Lajouane. ISBN 978-987-1286-55-3.

·     PNUMA, 2011. Hacia una economía verde: Guía para el desarrollo sostenible y

     la erradicación de la pobreza - Síntesis para los encargados de la formulación de

     políticas. www.unep.org/greeneconomy

·     Rattan Lal, (Director of the Carbon Management and Sequestration Center at Ohio State's Ohio Agricultural Research and Development Center) Nobel Peace Prize Certificate from IPCC. Cita Extraída de su conferencia magistral pronunciada en la Reunión de Alto Nivel de la COP-10 de la CNULD; Changwon, 18 de octubre de 2011. 

·     Río+20, 2012  El futuro que queremos (borrador cero). Elaborado por las Naciones Unidas.

·     Schuftan Claudio y Radha Holla, 2012. En Observatorio del derecho a la alimentación y a la nutrición. ¿Quién decide sobre la alimentación y la nutrición a nivel mundial? Estrategias para recuperar el control. “Dos grandes desafíos contemporáneos: el control corporativo sobre la alimentación y la nutrición y la falta de un enfoque en los determinantes sociales de la nutrición”. p. 24. ISBN: 978-3-943202-11-3.

 

1 Damos a limitación el sentido de que se trata de eso que impide que algo pueda expandirse indefinidamente.

2 IICA Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura.

3 Obviamente aludo a  “desarrollo sostenible, con inclusión social”.  Como tanto se insistiera en el documento final de Río+20, El futuro que queremos.

4 Sobre gobernanza todavía no hay uniformidad de criterios. La idea central es que la gobernanza trasciende al gobierno e incluye organizaciones de la sociedad civil y del sector privado. (PNUD) Se vincula con la legitimidad y la calidad del ejercicio del poder y se extiende hacia arriba cediendo competencias a órganos comunitarios y hacia abajo incluyendo actores sociopolíticos públicos y  privados. Se asocia con buen gobierno, con mejores prácticas de gobierno. Afirma The rule of law.

5 IFAD: International Fund for Agricultural Development.

6 IIED: International Institute for Environment and Development.

7 CFS: Comité de Seguridad Alimentaria Mundial.

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