Re: Rights-based approaches to Food Security in Protracted Crises

Raúl Montenegro Universidad Nacional de Córdoba, Argentina
15.11.2013

A. Introducción

En general es difícil seguir las preguntas planteadas por los organizadores porque no parecen basarse en la compleja realidad de las crisis prolongadas y su relación con la alimentación. Parecen referirse principalmente a la parte operativa, más que al montaje de un sistema quizás más complejo pero también más realista de intervención. Es necesario por otra parte considerar, junto a "alimentos" el tema indisociable "agua potable".

B. Componentes de una estrategia para estar mejor preparados ante la ocurrencia de crisis.

1. Cada país debe estar representado en una base de datos orientada a la posible ocurrencia, dentro de su territorio, de crisis prolongadas que lleven a carencias alimentarias y de provisión de agua. Entre las variables fundamentales que debe cubrir esta base de datos se encuentran:

1.1. Tipos de crisis esperables y bases de datos sobre los distintos tipos de crisis. Por ejemplo crisis climáticas por sequías y por inundaciones; crisis por tormentas muy violentas, o sucesión de tormentas en tiempos cortos; crisis por terremotos, crisis por actividad volcánica, crisis por destrucción de la base proveedora de recursos, crisis por incendios, crisis por guerra, crisis por accidentes o eventos nucleares (por ejemplo de Nivel 7 en la escala del INES), o su combinación (en Filipinas se combinó temporalmente sismo y tifón; en Japón se combinaron tsunami y accidente nuclear nivel 7 (INES) en Fukushima Dai Ichi), etc.

1.2. La posibilidad de combinación da lugar a lo que llamamos "multicrisis" (como en los ejemplos anteriores). Es previsible que aumenten en nuestro planeta los fenómenos de multicrisis, por cuanto ha aumentado la población y la distribución de la población, y la posibilidad de ocurrencia simultánea de dos o más tipologías de crisis.

También es posible que las crisis o multicrisis se sucedan en el tiempo, golpeando a las poblaciones afectadas ante que hayan comenzado su proceso de reconstrucción.  

Existen crisis, como las nucleares (caso Chernobyk, caso Fukushima Dai Ichi) o por evento químico (aplicación masiva de armas químicas de las distintas generaciones, por ejemplo sarina y agente Vx), que inutilizan vastos sistemas de salud y de actuación institucional ante crisis por ejemplo. En estos casos, hasta los sistemas que habían sido previstos para enfrentar crisis y multicrisis quedan fuera de circulación.   

1.3. Es fundamental mapear en cada país la "geografía" de las crisis esperables ("Mapas de riesgos").   

2. Resistencia ambiental del país a crisis climáticas por sequías y por inundaciones; crisis por tormentas muy violentas, o sucesión de tormentas en tiempos cortos; crisis por terremotos, crisis por actividad volcánica, crisis por destrucción de la base proveedora de recursos, crisis por incendios, crisis por guerra, crisis por accidentes o eventos nucleares (por ejemplo de Nivel 7 en la escala del INES), o su combinación, etc. Siguiendo lo que recomendamos en nuestros trabajos, para calcular esa resistencia ambiental deberían considerarse varios indicadores, entre ellos:

2.1. Relación entre la superficie dedicada a: a) Ambientes nativos y cuencas hídricas protegidas; b) Ambiente de producción agropecuaria (incluida silvicultura) y c) Ambientes urbanos y en general ocupados por asentamientos humanos, y las "zonas de borde" entre estos ambientes o ecosistemas (ecotonos). Cuanto menos superficie de ambiente nativo tiene un país, mayor su inestabilidad ambiental. Los ambientes nativos de alta biodiversidad son los escudos protectores más eficaces contra todo tipo de crisis. Lamentablemente los países tienden a simplificar la mayor parte del territorio, sin considerar los servicios ambientales críticos que pierden. 

2.2. Meses del año con bioclimas fríos y bioclimas calientes (por ejemplo) o el modelo que corresponda al país considerado. Igualmente, consideración de épocas del año con peor presión climática (época de sequías, época de lluvias, época de tormentas, etc.).  

2.3. Geomorfología general del país con indicación de zonas montañosas y rocosas, de zonas con humedales permanentes, de zonas con suelos de llanura, de zonas con desiertos, etc. China por ejemplo tiene un 43% de superficie montañosa, un 26% de mesetas montañosas y un 11,4% de desiertos. De allí que haya incrementado notablemente la técnica de "país expandido" comprando tierras en otras naciones o alquilando tierras para cultivo. Esta es una nueva forma de colonización mucho menos percibida que la tradicional.

2.4. Distribución y estado de las cuencas hídricas superficiales y subterráneas, en especial estado de las cuencas de captación (usualmente afectadas por destrucción de los ecosistemas nativos). Debe asumirse como cuenca hídrica no solamente las zonas de captación, usualmente zonas montañosas, sino también las zonas de llanura.

3. Resistencia social del país a crisis climáticas por sequías e inundaciones; crisis por tormentas muy violentas, o sucesión de tormentas en tiempos cortos; crisis por terremotos; crisis por actividad volcánica; crisis por destrucción de la base proveedora de recursos; crisis por incendios; crisis por guerras; crisis por accidente o evento nuclear, etc. Siguiendo lo que recomendamos en nuestros trabajos, para calcular esa resistencia social deberían considerarse varios indicadores, entre ellos:

3.1. Distribución y densidad de la población en distintas partes del territorio, y condiciones generales del hábitat en esas zonas (tanto la naturaleza del ambiente, por ejemplo zona de montaña, zona de llanura, zona de humedales, zona urbana de alta densidad, etc.).

3.2. Distribución dentro de un país o caracterización de las diferencias étnicas, religiosas y culturales que pudieran tornar más complejos los sistemas de preparación, intervención y participación.     

3.3. Preparación social para enfrentar desde lo individual, familiar y grupal las principales tipologías de crisis que podrían llevar a períodos extensos de falta de alimentos y agua. En particular si existen o no "Planes ciudadanos para actuar" en cada tipo de crisis posible.

4. Resistencia institucional del país a crisis climáticas por sequías e inundaciones; crisis por tormentas muy violentas, o sucesión de tormentas en tiempos cortos; crisis por terremotos; crisis por actividad volcánica; crisis por destrucción de la base proveedora de recursos; crisis por incendios; crisis por guerras; crisis por accidente o evento nuclear, etc. Siguiendo lo que recomendamos en nuestros trabajos, para calcular esa resistencia institucional deberían considerarse varios indicadores, entre ellos:

4.1. Completamiento del conocimiento y escenarios de crisis y multicrisis, ello conforme a lo ya analizado en el punto 1. Esto es, capacidad real al interior de cada país para prever las crisis y multicrisis posibles, y sus respectivos escenarios de gravedad (por ejemplo sucesión en el tiempos de múltiples multicrisis), todo lo anterior debidamente mapeado (ver punto 1). 

4.2. Naturaleza de la organización institucional pública, en particular divisiones jurisdiccionales del poder; características en términos generales de los grandes poderes que conforman los gobiernos a nivel nacional y regionales (ejecutivo, judicial, legislativo, otros), o bien sistemas dictatoriales, militares o cívico-militares, ya sea con poderes divididos, o con falsos poderes divididos; instituciones ad-hoc y peso relativo de esas instituciones en el organigrama general de las distintas jurisdicciones; presupuestos para situaciones sin crisis y previsiones presupuestarias para situaciones de crisis; grado de corrupción, etc. Resumidamente, "fuerza" relativa de los gobiernos.  

4.3. Preparación institucional de cada país para enfrentar los distintos tipos de crisis, en particular disponibilidad de instituciones dedicadas al tema, personal especializado para los distintos tipos de crisis, sistemas de movilidad, sistemas de comunicaciones, preparación del sistema de salud, sistemas de seguridad, etc. Usualmente no hay recursos económicos específicamente previstos, sino que se extraen –usualmente en forma caótica- de los fondos públicos disponibles.

4.4. Sistemas previstos de distribución de alimentos y agua, y de otros elementos necesarios en zonas de crisis.

4.5. Organización de simulacros y de ensayo de las crisis más posibles y de mayor impacto, complementario y esencial de los planes ciudadanos de actuación ante distintos tipos de crisis (crisis climáticas por sequías e inundaciones; crisis por tormentas muy violentas, o sucesión de tormentas en tiempos cortos; crisis por terremotos; crisis por actividad volcánica; crisis por destrucción de la base proveedora de recursos; crisis por incendios; crisis por guerras; crisis por accidente o evento nuclear, etc.).  

4.6. Existencia de sistemas educativos y de información, continuos, en épocas sin crisis, para mejor preparar a la sociedad para tiempos de crisis. Cada ciudadano debería acceder a un "kit" mínimo de prevención y acción para los distintos tipos posibles de crisis. El rol educativo le corresponde al Estado principalmente, pero también a las instituciones privadas, ONGs, religiones, etc.

4.7. Preparación institucional de cada país para establecer rápidamente contactos y acciones conjuntas con otros países que pudieran contribuir a amortiguar los efectos, pero sobre la base de un proceso preparado previamente durante los tiempos "sin crisis".

C. Clasificación de los distintos países en función de sus resistencias ambientales, sociales e institucionales a los distintos tipos de crisis.

1. Esto es muy importante, pues en países con valores extremadamente bajos de los tres tipos de resistencia, los daños e impactos negativos esperados para distintos tipos de crisis son extremadamente altos (caso Haití, un ejemplo paradigmático de país con sus tres resistencias a nivel mínimo).  

2. Es muy importante a nivel de organizaciones internacionales de países (globales o regionales) que estas estructuras (por ejemplo MERCOSUR en América Latina; Comunidad Europea en Europa, etc.) tengan sistemas previstos de organización internacional para distintos escenarios posibles de crisis y de multicrisis. El sistema debe prever diferentes modalidades de participación en función de los niveles de resistencia que tenga cada país.

3. Urge una Convención sobre Crisis y Multicrisis de Envergadura por Causas Antrópicas y No Antrópicas, que provea marcos globales claros, lógicos y entendibles, y una asociación entre países para mejor prevenirlas y enfrentarlas. Dentro del contexto de esta propuesta Convención debería considerarse muy especialmente los casos en que las crisis y multicrisis llevan a la carencia de alimentos y de agua potable, y los protocolos para mejorar esa intervención.

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Prof. Dr. Raúl A. Montenegro, Biólogo

Presidente de FUNAM (Fundación para la defensa del ambiente)

Profesor Titular de Biología Evolutiva (Universidad Nacional de Córdoba)

Premio Nóbel Alternativo 2004 (RLA-Estocolmo, Suecia)

Premio Global 500 de Naciones Unidas 1989 (UNEP-Bruselas, Bélgica)

Nuclear Free Future Award 1998 (Salzburgo, Austria)

Premio a la Investigación Científica (Universidad de Buenos Aires, Argentina)