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Gender and Land Rights Database

Peru

 

La población total en 2007 fue de 27 412 157 habitantes, de los cuáles 50,3 por ciento eran mujeres (15). La población rural representaba 24,1 por ciento de la población total y de ésta, el porcentaje de mujeres alcanzaba 48,5 por ciento (15). La densidad poblacional en 2007 era de 22 habitantes por km2 (17). De acuerdo con los datos sobre identificación étnica del censo de 2007, 57,6 por ciento de la población se identificó como mestizo,  22,5 por ciento declararon ser Quechuas, y en menores proporciones se identificaron, Blancos 4,8 por ciento, Aymara 2,7 por ciento, de la Amazonía 1,7 por ciento y 9,1 por ciento pertenecientes a categorías diferentes (16).

 

El Producto Interno Bruto (PIB) estimado en 2008 era de USD 127,6 mil millones – a precios corrientes del 2008, al tipo de cambio oficial- (18). La participación de los distintos sectores en el PIB fue 8,5 por ciento de la agricultura, 21,2 por ciento de la industria y 70,3 por ciento del sector servicios (18). El PIB per cápita en términos de paridad de poder adquisitivo era de 8.500 USD en 2008 (18).  En 2006, el PIB per cápita era de USD 2 552 – a precios corrientes de 2000 -  mientras que el PIB per cápita agrícola  era de USD 681 – a precios corrientes de 2000 (19). En 2006 las importaciones agrícolas representaron 10,7 por ciento del total de las importaciones, mientras que las exportaciones agrícolas fueron del orden de 7,6 por ciento del total de las exportaciones (20). La agricultura empleaba 37,5 por ciento del total de la población económicamente activa (PEA) que se estimaba en 12 970 000 personas en 2006 (2).

 

El Índice de Desarrollo Humano (IDH) para el año 2007, era de 0,806, lo que ubica al país en el lugar 78 de 182 países con datos (21). El porcentaje de la población viviendo bajo la línea de pobreza de USD 2 al día era 18,5 por ciento entre 2000 y 2007 (21). En el período 2001-2003 el número de personas sub-nutridas era de 3,3 millones, que representa el 12 por ciento de la población total. La expectativa de vida en 2005 era de 68,9 años para los hombres y 74 años para las mujeres y la mortalidad infantil era de 34 por cada mil nacidos (1). En 2005, la tasa global de fecundidad fue de 2,4 hijos por mujer (12). En 2007 el analfabetismo  total alcanzaba 10,25 por ciento de la población, y el 15,5 por ciento de la población femenina (23). En el sector rural, el analfabetismo que afectaba al 26,6 por ciento de la población en 1997 se redujo a 25 por ciento en 2002 (3). El bajo nivel educativo que se identifica en las niñas, está constituido por el alto nivel de analfabetismo, ausentismo y deserción escolar. La educación de las niñas en las zonas rurales continúa enfrentando desventajas significativas en cuanto al acceso y calidad, así como en años de escolarización formal, situación que resulta en el incremento del analfabetismo funcional de las mujeres rurales (6). Por ejemplo, en 2007 la tasa de analfabetismo en mujeres de más de 15 años en la zona de Lima metropolitana era 5 por ciento, mientras que en la Selva y en la Sierra alcanzaba 16,8 por ciento y 27,6 por ciento respectivamente (24).

 

La población económicamente activa (PEA) en 2006 se estimaba en 12 970 000 personas, de las cuales 42,7 por ciento eran mujeres (2). La PEA femenina se distribuía en el 2006 de la siguiente forma: 33,4 por ciento en el sector agrícola, 7,7 por ciento en la industria y 58,8 por ciento en el sector servicios (2). La remuneración de la mujer asalariada urbana por igual trabajo en 2003 equivalía a 70,8 por ciento con respecto a la del hombre (2). El papel de las mujeres en la agricultura varía de acuerdo a las zonas. Por ejemplo, en la costa, las mujeres participan principalmente en las actividades de cosecha; mientras en las zonas de  montaña, las mujeres participan en todas las labores agrícolas desde la preparación de la tierra, hasta la irrigación y cosecha. También en esta zona las mujeres son igualmente responsables del cuidado del ganado. En la región del Amazonas, las mujeres participan principalmente en agricultura de subsistencia y en la producción de alimentos para la casa (22). Un elemento común en todas las regiones, es que son las mujeres las responsables de las labores de la casa; y en algunos casos, se han convertido en jefas de hogar debido a la migración  de los hombres y a los conflictos armados (22). 

 

La Ley de Reforma Agraria de 1969 inició un proceso que duró hasta 1975 durante el cual se  modificaron las condiciones jurídicas y económicas sobre la propiedad de la tierra,  expropiando tierras  no-explotadas para asignarlas aplicando principios asociativos y re-distributivos. Cerca de un tercio de los hogares rurales recibieron casi la mitad de la tierra agrícola y selvática. En la Costa, había Cooperativas Agrarias de Producción  (CAPs) y en las zonas ganaderas de la sierra Sociedades Agrícolas de Interés Social (SAISs). La ley de 1974 sobre comunidades nativas reconoció el derecho al acceso a la propiedad de la tierra a los asentamientos indígenas de la zona amazónica. Muy pocas mujeres campesinas se beneficiaron directamente de la reforma agraria, sobre todo porque los criterios de selección de los beneficiarios eran: que fueran jefes de hogar, mayores de 18 años, con personas a su cargo y estar dedicadas por completo a las labores agrícolas. De 1980 a 1990 se parcelaron propiedades, especialmente de las ex cooperativas agrarias, con problemas de gestión y manejo empresarial (4). En 1991 la Ley de Promoción de las Inversiones en el Sector Agrario deroga la ley de reforma agraria e impulsa la iniciativa privada y la descentralización. Esta ley dispuso culminar acciones de catastro y titulación para la inscripción de los predios que habían sido adjudicados. El Proyecto Titulación de Tierras y Catastro Rural (PETT) de 1992 logra titular entre 2001 y 2005 una superficie de 6 millones de ha. de las cuales 60 por  ciento corresponden a predios individuales, 32 por ciento a comunidades campesinas y 8 por ciento a comunidades nativas (3). En 1994 la estructura de la propiedad agraria muestra una concentración de tierras de tal forma que 84 por ciento de las Unidades Agropecuarias (UA) poseen  50 por ciento de tierras con menos de 10 ha de extensión (3). En 1995 la Ley de Tierras establece un régimen libre para la propiedad de las tierras en general, que se rige por el Código Civil. Existe un régimen de propiedad privada pero con gran participación del minifundio. Las políticas públicas sobre acceso a las tierras más recientes van dirigidas a apoyar el mercado de tierras. Como parte del desarrollo del mercado de tierras se están generando condiciones para el saneamiento de la propiedad rural, modernizando el sistema del catastro rural y creando un sistema único y automatizado de registro de la propiedad rural (4).

Sources: numbers in brackets (*) refer to sources displayed in the Bibliography