Género

Perspectivas

Las mujeres del medio rural pueden obtener numerosos beneficios de las organizaciones de productores [FAO / S. Nelson]

Cooperativas para mejorar los medios de vida y la seguridad alimentaria

Las cooperativas de productores ayudan a las mujeres que trabajan en los sectores agrícola, pesquero y forestal a vencer los obstáculos específicos a los que se enfrentan, entre ellos la desigualdad entre géneros.

Con el tema Las Empresas Cooperativas Empoderan a las Mujeres, la celebración del Día Internacional de las Cooperativas 2010 (3 de julio) centra su atención en la forma en que las organizaciones pueden ayudar a las mujeres a ser más influyentes y a aumentar su acceso a los medios necesarios para trabajar de forma más eficaz, así como a mejorar el bienestar de sus familias y comunidades.

Como principal organismo de las Naciones Unidas en la lucha contra el hambre y la pobreza extrema a través de la agricultura y el desarrollo rural, la FAO trabaja con organizaciones de productores y cooperativas para llegar a los pequeños productores agrícolas del medio rural, hombres y mujeres, que de no contar con este apoyo, podrían no tener acceso a los recursos y servicios necesarios para mejorar sus medios de vida.

En las familias de pequeños productores, tanto las encabezadas por mujeres como por hombres, las mujeres son las encargadas de realizar gran parte de la labor agrícola. No obstante, las mujeres agricultoras de todo el mundo tienen menos probabilidades de acceder a la tierra, las herramientas, los préstamos, la capacitación y otros medios que podrían contribuir a mejorar su seguridad alimentaria y sus medios de vida.

Eve Crowley, Directora Adjunta de la División de Género, Equidad y Empleo Rural, comenta el valor de las instituciones rurales y las actividades de la FAO en apoyo de las organizaciones de productores y cooperativas:

¿Las cooperativas de productores se dirigen sólo a los agricultores?
Cuando hablamos de productores hacemos referencia a hombres y mujeres campesinos, pescadores, usuarios de los bosques, operarios que intervienen después de la cosecha, agrupaciones de ganaderos y agrupaciones de trabajadores.

¿Por qué los pequeños productores necesitan cooperativas?
Los pequeños productores son fundamentales para el crecimiento económico en la mayor parte de los países en desarrollo. Representan más de la mitad de todos los habitantes del medio rural. Unos 1 500 millones de hombres y mujeres pertenecen a familias de pequeños productores. Además, su contribución a las economías rurales es notable puesto que los pequeños productores obtienen entre el 40 % y el 60 % del total de ingresos procedentes del medio rural. Representan una parte considerable de las transferencias, los salarios y los ingresos agrícolas en las zonas rurales.

Sin embargo, también se enfrentan a algunos obstáculos. El primero y más importante es el hecho de que se hallan dispersados y su alcance es reducido. Aproximadamente el 85 % de las explotaciones agrícolas de todo el mundo cubren una superficie inferior a 2 hectáreas, lo cual supone un problema para que los pequeños productores puedan acceder a los servicios, ya sean información, infraestructuras o acceso a los bienes productivos y a los mercados. Para ellos, todo estas cuestiones suponen un costo de transacción elevado. Asimismo, su representación en los procesos normativos es escasa.

¿Cómo pueden las cooperativas y las organizaciones de productores ayudar a las mujeres del medio rural?
La creación y el fortalecimiento de instituciones tales como las organizaciones de productores y las cooperativas que respalden e impliquen a hombres y mujeres es una manera de promover la igualdad entre géneros y el empoderamiento de la mujer en el sector agrícola.

Además, el establecimiento de cooperativas sólo de mujeres puede ser una estrategia válida para que las mujeres creen sus propias empresas, en base a sus necesidades y a su contexto económico y social.

Agrupados, los productores son más eficientes y eficaces, tienen mayor poder de negociación, son capaces de obtener más insumos y de mayor calidad, y de comercializar más productos y de mayor calidad. Tanto en las cooperativas de sólo mujeres como en grupos mixtos, los pequeños productores son capaces de garantizar la regularidad y la diversidad de su producción. Asimismo, pueden minimizar el tiempo, los riesgos y los costos relacionados con la producción y con el acceso a los servicios.

¿De qué modo las organizaciones de productores pueden aumentar la eficacia de los programas y políticas para el desarrollo rural?
Las organizaciones de productores permiten que los gobiernos, las organizaciones internacionales como la FAO y sus asociados de las Naciones Unidas, y las ONG, entre otros, respalden a las mujeres del medio rural con mayor eficacia.

Si los pequeños productores, hombres o mujeres, se hallan dispersos, para los gobiernos y los donantes resulta muy difícil saber cómo llegar a ellos. Sin embargo, si forman parte de organizaciones pueden obtener más beneficios del apoyo para el fomento de la capacidad; y los proveedores de servicios pueden llegar a ellos y hacerlo de forma más eficaz. En caso de necesitar federarse, también lo pueden hacer los compradores e inversores, y las organizaciones de productores.

¿Podría darnos un ejemplo de cómo las cooperativas de productores han ayudado a las mujeres?
En la industria pesquera a lo largo de la costa de África occidental, los operarios que intervienen en las actividades después de la captura, que se ocupan del procesamiento y la comercialización del pescado, son en su inmensa mayoría mujeres. Son las encargadas de secar, ahumar, cargar y vender el pescado. En algunos países, venden sal y ostras al mercado. Sin embargo, han tenido que luchar para conseguir el dinero, la capacitación y las instalaciones de procesamiento para estar a la altura de los estándares del mercado y obtener ingresos suficientes.

Para que la asistencia de los donantes y el gobierno fuera eficaz, no fue suficiente ayudar a los individuos de forma personalizada. Mediante un proyecto implementado en Camerún, el Chad, Senegal y Gambia, la FAO reunió a mujeres que sabían lo que necesitaban pero se quejaban de haber sido excluidas frecuentemente de las mesas y reuniones de los grupos de pesca encargadas de tomar las decisiones, a pesar de superar con mucho a los hombres en número en las operaciones de procesamiento del pescado costero.

El proyecto se denomina Proyecto de actividades pesqueras posteriores a la captura del Programa de medios de subsistencia pesqueros sostenibles. Así es cómo funcionó en Gambia: las mujeres se organizaron por categoría de trabajo en grupos legalizados situados en aldeas y que también incluían a los hombres. Al final se agregaron en agrupaciones de asociaciones más grandes con reconocimiento a escala nacional. A lo largo del proceso, se tomaron en consideración las necesidades de hombres y mujeres.

La Plataforma nacional de operarios de actividades pesqueras posteriores a la captura, con unos 1 550 miembros femeninos, ha firmado acuerdos con el gobierno, ONG, instituciones de microfinanzas y otros asociados para el desarrollo con el fin de recibir asesoramiento en forma de información, orientación, servicios y apoyo técnico. La Plataforma nacional participó en la formulación del Acta de pesca de 2007, que reconoce la importancia de la pesca artesanal para la economía.

Como resultado de las actividades de la Plataforma, actualmente la estrategia para reducir la pobreza del país comprende las cuestiones pesqueras posteriores a la captura.

¿Cuáles son algunos de los resultados prácticos del asesoramiento ofrecido a la organización de mujeres?
Las mujeres intensificaron sus actividades gracias a que se ofrecieron planes de crédito con tasas más asequibles a todos los miembros y actualmente están compartiendo instalaciones de procesamiento de pescado, comunales y renovadas, con un sistema de “cobertura inmediata”.

Ahora las mujeres cuentan con ahumaderos de pescado y con mejores medios. La renovación de ocho ahumaderos y secaderos de pescado y la construcción de otros dos para las mujeres ha aumentado su capacidad productiva, reducido las pérdidas después de la captura y mejorado la calidad del pescado producido.

Las mujeres también recibieron capacitación sobre cómo el procesamiento eficaz y la higiene pueden contribuir a conservar el pescado y a vender más de lo que se captura. Ellas son más conscientes de cuestiones como la gestión sostenible de la pesca, la recogida de desechos y la higiene en el procesamiento y el almacenaje.

Una cuestión importante: las mujeres recibieron capacitación funcional en materia de alfabetización, necesaria para aumentar la participación en la toma de decisiones.

Estos grupos constituyen un ejemplo excelente de la importancia de dar a las mujeres la posibilidad de decir qué medidas necesitan para poder mejorar sus medios de vida y respaldar sus esfuerzos para lograr que las instituciones influyan en la agricultura nacional y regional desde la base.

Publicado el: 02/07/2010

Los buenos resultados obtenidos en Gambia se han reconocido como un ejemplo de “buenas prácticas” en un estudio que está a punto de concluir en la FAO sobre la creación de instituciones. En el estudio se pone de manifiesto que el fortalecimiento de las instituciones rurales puede facilitar el acceso de los productores a pequeña escala a mercados, servicios y capacitación, además de aumentar su participación en la elaboración de políticas.

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