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Las mujeres se encargan de tareas relacionadas con el ahumado del pescado, que se ilustra aquí con hornos de ahumado tradicionales. (© FAO)

Hornos FAO-Thiaroye: Airear el panorama para las mujeres dedicadas al procesamiento de pescado de Côte d’Ivoire y más allá

Una tecnología simple y relativamente barata está revolucionando la forma en que ahúman el pescado los habitantes de África occidental.

Al mismo tiempo, está solucionando problemas de pérdida de alimentos, seguridad alimentaria y calidad, preservando así la salud de las mujeres dedicadas al procesamiento de pescado y la salud de sus hijos, y mejorando las vidas y los medios de subsistencia en las comunidades pesqueras costeras de la región.

En Côte d'Ivoire, como en gran parte de África occidental, el pescado ahumado ocupa un lugar importante en la dieta diaria. Sus habitantes lo consumen con frecuencia no sólo por su sabor y efectos beneficiosos nutricionales, sino también por su competitivo precio (especialmente frente a otras opciones proteicas como la carne, la leche y los huevos) y su tiempo de conservación relativamente largo (entre 3 y 6 meses).

Además, el pescado ahumado es una fuente vital de ingresos. Se estima que un 20-30% de la pesca marina y de agua dulce de Côte d'Ivoire se consume en forma ahumada, mientras que la pesca en general da empleo directo a 70.000 personas y empleo indirecto a otras 400.000, de las cuales más del 59% son mujeres. De hecho, en la mayoría de las comunidades pesqueras costeras, son las mujeres quienes se encargan de la limpieza, secado, ahumado y otras tareas relacionadas con el procesamiento, la producción y la comercialización del pescado.

«Los hombres de estas comunidades participan exclusivamente en la pesca,», explica Joseph Catanzano, asesor del Departamento de Pesca y Acuicultura de la FAO. «Su jornada de trabajo se lleva a cabo principalmente en el agua, en sus barcos y a lo largo de la playa, donde pescan, traen el pescado, realizan ajustes en sus barcos y remiendan sus redes. Viven en espacios abiertos, bajo la fuerte luz del sol y cerca del mar.»

Según la publicación insignia de la FAO El estado mundial de la pesca y acuicultura (2014), las mujeres constituyen el 90 por ciento de quienes trabajan en actividades pesqueras secundarias tales como el procesamiento del pescado.

«Eso contrasta fuertemente con el ámbito de la mujer», continúa el Sr. Catanzano. «Se trata de un espacio oscuro y poco ventilado, que se utiliza para el trabajo de limpieza y procesamiento. Esta es la zona donde se encuentran los hornos de ahumado, y [está] llena de humo espeso durante el día mientras las mujeres trabajan para ahumar el pescado que después venderán en los mercados.»

El humo de estos hornos es uno de los numerosos problemas que plantean los métodos y técnicas tradicionales que se emplean en la preparación del pescado ahumado. «El ahumado tradicional libera contaminantes conocidos tales como hidrocarburos aromáticos policíclicos (HAP), que son cancerígenos y peligrosos para el sistema respiratorio humano», afirma Yvette Diei-Ouadi, oficial de industrias pesqueras de la FAO. Esto causa problemas de salud respiratorios, oculares y de otros tipos no sólo para las mujeres, sino también para sus hijos, que a menudo están presentes mientras sus madres trabajan en el ahumado del pescado.

Por añadidura, los hornos tradicionales requieren grandes cantidades de leña o carbón, lo que plantea problemas medioambientales por la deforestación y las emisiones de gases de efecto invernadero. «Se genera una cantidad exorbitante de CO2», subraya la Sra. Diei-Ouandi. «Los hornos producen más contaminación por gases de efecto invernadero de la que debieran.»

Las técnicas tradicionales también dejan mayores cantidades de partículas de alquitrán en el producto final que afectan a su sabor y calidad, haciendo que sea mucho más difícil de vender.

Sensible a la cuestión de género mediante el diseño

En 2008, la FAO comenzó a trabajar con el Centro de Formación Nacional para Técnicos de Pesquerías y de Acuicultura (CNFTPA, por sus siglas en inglés) para aprovechar las tecnologías existentes en el ahumado del pescado, como los hornos Chorkor y Banda, que son muy comunes, y mejorarlos aún más. El resultado de esta colaboración fue la tecnología de ahumado de pescado FAO-Thiaroye El sistema, que consiste en una doble función de horno y secador mecánico (que también actúa como unidad de almacenamiento), está diseñado específicamente para ayudar a los procesadores de pescado a pequeña escala a preparar y comercializar alimentos seguros y de alta calidad.

Por diseño, el sistema TLC-Thiaroye es una técnica sensible a la cuestión de género que puede ser utilizada y mantenida fácilmente por las mujeres dedicadas al procesamiento de pescado. Al reducir el tiempo necesario para el secado y el ahumado y generar un producto que se vende de forma más inmediata y rápida, la nueva tecnología aumenta el tiempo disponible para que las mujeres se encarguen de otras actividades, como el cuidado del hogar y de los niños. Además, un producto más comercializable también permite obtener precios superiores, lo cual supone mayores ingresos para las mujeres que producen pescado ahumado y seco.

Oumoul Khaïry Ndiaye, miembro de la oficina de la FAO en Burkina Faso, es una de las personas que trabajaron en el diseño de la tecnología FAO-Thiaroye. «Se trata de un sistema desarrollado para abordar numerosos aspectos de las tareas de ahumado de pescado», afirma.

«En primer lugar, está el aspecto de seguridad: garantizar la salud del consumidor y cumplir con las normas alimentarias internacionales. También está la cuestión de reducir las pérdidas posteriores a la pesca y disminuir las molestias que soportan los procesadores de pescado, que ahora se exponen menos al calor y al humo.»

Ver las ventajas

Côte d'Ivoire es uno de los numerosos países en que se ha introducido la FAO-Thiaroye y donde ha conocido un gran éxito. Por ejemplo, a la aldea de Abobo Doumé se llevaron dos prototipos del FAO-Thiaroye para reemplazar los sistemas tradicionales de ahumado de pescado, que utilizan hornos de barro y barriles recortados. Los nuevos hornos no sólo eran más rápidos y eficaces; reducen en gran medida la cantidad de humo y calor a la que estaban expuestas las mujeres, lo cual, a su vez, disminuye el riesgo de sufrir quemaduras. Por otra parte, dado que el FAO-Thiaroye reduce las pérdidas de alimentos y mejora la calidad del producto final, mejoraron los ingresos de las mujeres.

«Este nuevo horno ha transformado de raíz nuestras condiciones laborales y, en consecuencia, mejorado nuestros medios de subsistencia», afirma Micheline Dion Somplehi, una de las muchas mujeres de Abobo Doumé que se ha beneficiado de la tecnología Thiaroye.

Además de ser procesadora de pescado, la Sra. Dion Somplehi preside una cooperativa formada por 1.650 mujeres pescadoras y procesadoras de pescado del sector de la pesca artesanal de Côte d'Ivoire y es vicepresidenta de la Federación Nacional de Cooperativas de Pescadores de Côte d'Ivoire (FENACOPECI, por sus siglas en francés). También responsable del Programa para la Mujer de la Confederación Africana de Organizaciones Profesionales de Pesca Artesanal (CAOPA, por sus siglas en francés), una plataforma de producción y exportación de productos agrícolas que, desde 2010, reúne a organizaciones de 13 países africanos.

Cuando la Sra. Dion Somplehi asistió a la Comisión de Pesca de la FAO en 2014, tenía claro cuáles eran los efectos beneficiosos del TLC en su comunidad. «Hemos conseguido la ventaja de ahorrar tiempo en el ahumado del pescado», dijo. «Y esto es importantísimo porque, que en nuestras comunidades, las mujeres se dedican al mismo tiempo a las tareas del hogar (cuidar de los hijos, trabajar en la cocina...) y a realizar actividades de procesamiento de pescado.»

«Incluso podemos ahumar [pescado] en malas condiciones meteorológicas», añadió. De hecho, otro significativo efecto beneficioso de la tecnología FAO-Thiaroye es que se puede secar el pescado independientemente del tiempo que haga. Los métodos tradicionales, en los que se seca el pescado al sol, pueden causar en pérdidas posteriores a la pesca de un 10–50%, especialmente en la temporada de lluvias o con tiempo húmedo.

Otra ventaja del sistema FAO-Thiaroye es su mayor eficiencia energética. El nuevo horno reduce el consumo de carbón y optimiza el uso de biomasa: en lugar de sólo madera y carbón de leña, pueden utilizarse subproductos vegetales y orgánicos tales como cáscara y cascarilla de coco, mazorca de maíz o de mijo y estiércol de vaca. En la mayoría de los países, los residuos agrícolas no sólo son un combustible alternativo económico y ecológico, sino además abundante. Por ello, pueden ahorrar a las mujeres aún más tiempo y esfuerzo que, de lo contrario, se dedicaría a recoger u obtener leña.

El FAO-Thiaroye también se ha introducido con éxito en Ghana, el Senegal, la República Unida de Tanzanía y Togo. Además, muchas instituciones nacionales de pesca, autoridades y organizaciones internacionales de desarrollo, como el Banco Mundial en Togo y Côte d'Ivoire, están ampliando proyectos con tecnología FAO-Thiaroye. Y otros países de África y Asia, donde es común ahumar el pescado y donde las mujeres participan muy intensamente en el procesamiento del pescado, también han expresado su interés por esta tecnología.

Cumplir las normas de seguridad alimentaria

Gaoussou Gueye, Secretario General de la CAOPA, reconoció los cambios positivos que la tecnología Thiaroye había proporcionado a las mujeres de las comunidades ribereñas de los lagos Chad y Volta. «Las mujeres dedicadas al procesamiento del pescado son ahora más competitivas en los mercados regionales y comarcales, con productos de pescado ahumado y seco de mucha mejor calidad», afirmó, y agregó que ahora los productos pueden «satisfacer mejor los requisitos de seguridad alimentaria».

Este ha sido, sin duda, el caso de Côte d'Ivoire. Entre 2006 y 2011, la Unión Europea prohibió las importaciones de pescado procesado del país debido a niveles inaceptables de la HAP. La prohibición causó considerables pérdidas económicas, valoradas en unos 1,7 millones de USD al año. Sin embargo, con la introducción del FAO-Thiaroye y su adopción por parte de los procesadores a pequeña escala, los productos ahumados de Côte d'Ivoire pudieron satisfacer los estrictos requisitos del mercado relativos a los niveles de HAP.

Estrategia de formación en cascada

Es sencillo modificar los hornos tradicionales introduciendo la tecnología FAO-Thiaroye, pues sus componentes están diseñados para funcionar con los hornos actuales. El equipo cuesta entre 500 y 800 USD y puede ser construido fácilmente por trabajadores del metal usando materiales autóctonos.

En los programas de FAO-Thiaroye en los que ha participado la FAO, al menos un 80% de las personas formadas para construir, utilizar y mantener el FAO-Thiaroye son mujeres procesadoras de pescado. La experiencia ha demostrado que, en comparación con sus homólogos masculinos, es más probable que estas mujeres informen a otras personas de los resultados positivos de esta nueva técnica eficiente de procesamiento de pescado.

«Lo que he observado hasta ahora es la eficacia de la estrategia de formación en cascada», aseguró el Sr. Gueye. «Alienta a las mujeres procesadoras de pescado que ya están beneficiándose del uso FAO-Thiaroye a formar, a su vez, a sus compañeras.»

Para las mujeres como la Sra. Dion Somplehi, la estrategia tiene claras ventajas. «El FAO-Thiaroye reduce el calor, las quemaduras y la exposición al humo», dijo. «Ahora trabajamos en condiciones higiénicas.»

 

Véase también:

08/12/2016

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