Género

Perspectivas

Las estrategias de supervivencia y los conocimientos de las mujeres productoras son fundamentales para realizar mejoras a gran escala en el desarrollo rural [FAO/G. Napolitano]

La inversión en las mujeres del medio rural para la seguridad alimentaria

Los colectivos de cría de pollos, los sistemas de captación de aguas y los planes de ahorros y de créditos basados en la comunidad son algunas de las estrategias utilizadas por los grupos de mujeres para impulsar la producción alimentaria y aumentar los ingresos, y que han demostrado ser para ellas indispensables en la lucha contra el hambre.

Un informe preparado por la FAO pone de manifiesto que a pesar de los efectos devastadores de las recientes crisis económica y alimentaria, las mujeres de las comunidades rurales vulnerables de todo el mundo han recurrido a su adaptabilidad, resistencia y apoyo mutuo para idear estrategias eficaces de supervivencia.

En el informe Supporting women producers to respond to the challenges of food insecurity (Respaldo a las mujeres productoras para dar respuesta a los retos de la inseguridad alimentaria) se resumen las consultas vis a vis realizadas a cientos de mujeres en 23 países. La FAO y sus asociados en el proyecto de investigación, la Comisión Huairou y WOCAN, presentaron el informe durante la reunión de la Comisión de las Naciones Unidas sobre la situación de la mujer, celebrada del 1 al 12 de marzo.

La idea consistía en dar una oportunidad a las mujeres del medio rural de los países en desarrollo para hacer oír sus voces en el diálogo mundial sobre la seguridad alimentaria.

Las mujeres, procedentes de 24 organizaciones populares de África, Asia y América Latina y el Caribe, señalaron que la inseguridad alimentaria de sus comunidades había empeorado con las recientes presiones económicas, el cambio climático, la escasez de empleo decente en las zonas rurales y la ausencia crónica de control sobre la tierra, el agua y otros productos productivos.

Agrupándose, las mujeres habían combinado su determinación colectiva y sus aptitudes organizativas con los conocimientos prácticos de los recursos naturales locales y los métodos agrícolas tradicionales. Juntas, mejoraron la disponibilidad de alimentos nutritivos, impulsaron la agricultura a pequeña escala y generaron ingresos alternativos.

Esfuerzos colectivos

En Asia, las mujeres elaboraron diversos proyectos de captación de aguas y facilitaron el acceso a los sistemas de irrigación, lo cual redujo su vulnerabilidad ante las sequías. Los grupos rurales trabajaron juntos para construir cocinas comunales en Perú y crear colectivos de cría de pollos en Jamaica y grupos de ahorro y de crédito basados en la comunidad en Nepal. En Ghana, los agricultores compartieron los gastos derivados del tractor.

Algunas mujeres pusieron en común sus recursos con el fin de obtener semillas y poder negociar para conseguir precios más económicos de los agricultores y las tiendas. Con la ayuda de asociaciones de mayor envergadura, algunos grupos rurales recibieron capacitación en materia de mejores técnicas de irrigación, almacenamiento de semillas, procesamiento de alimentos, comercialización y envasado ecológico.

Sin embargo, las mujeres señalaron que todavía carecían de acceso a los medios más básicos necesarios para garantizar la seguridad alimentaria para ellas mismas y para sus familias.

Situación compleja

Si bien los resultados eran ligeramente diferentes entre regiones debido a los contextos cultural, político y económico, las mujeres del medio rural encuestadas detectaron muchas de las mismas causas de la seguridad alimentaria de sus comunidades. Generalmente enumeraban una compleja combinación de factores, como los precios desmedidos; el cambio climático y la merma de la biodiversidad local y del abastecimiento de semillas; la falta de acceso a la tierra y el agua; la privatización de la tierra; y la utilización de la tierra para la producción de biocombustibles.

El cambio climático afectaba a las comunidades de todas las regiones. En el Camerún, una mujer agricultora escribió: “El clima nos desconcierta y ya no sabemos cuándo sembrar.” En Tanzanía, las mujeres Maasai no conseguían vender leche suficiente de su ganado cuando disminuía la producción de sus animales a causa de la sequía.

Uno de los principales factores que se cebó en mayor medida en las mujeres del medio rural que en sus homólogos varones fue la ausencia del derecho a la tierra o de un control práctico sobre la tierra y los recursos hídricos. Incluso en los casos en que las constituciones nacionales reconocían su derecho a la tierra, a menudo las leyes contradictorias y las prácticas consuetudinarias denegaban a las mujeres el derecho a poseer o heredar tierras.

En Nepal, las mujeres expresaron su temor a que “sin tierras, moriremos de hambre.” Una mujer de Kenya comentó que las mujeres necesitaban préstamos para comprar tierra y añadió que había sido "una tradición que las cuestiones relacionadas con la tierra fueran de dominio exclusivo de los hombres", pero que las mujeres podían "hacer mucho más si se les daban las mismas oportunidades que a los hombres."

Recomendaciones

Al hablar sobre las dificultades a las que se enfrentan, las mujeres señalaron rápidamente lo que necesitan para poder alimentarse a ellas mismas y a sus familias, así como para mejorar sus perspectivas de futuro. Manifestaron que los líderes de las comunidades y los gobiernos deberían:

• facilitar el acceso de las mujeres a las semillas locales y al control sobre la tierra y el agua;
• contar con su participación en las reuniones de las comunidades y en los procesos de toma de decisiones que afecten a sus vidas y a la de sus familias;
• otorgar importancia a sus conocimientos tradicionales en materia de agricultura, puesto que protegen recursos naturales como la tierra, el agua, las plantas y los animales;
• establecer bancos nacionales de semillas para almacenar las variedades locales y tradicionales;
• ayudarlas a garantizar sus medios de vida y a combatir las repercusiones del cambio climático.

Publicado el: 10/03/2010

• Vea la conferencia de prensa en el informe encargado por la FAO.

En las consultas participaron mujeres y algunos hombres procedentes de Argentina, Bangladesh, Benin, Bolivia, Brasil, Camerún, Ecuador, Etiopía, Ghana, Guatemala, Honduras, India, Jamaica, Kenya, Nepal, Nicaragua, Pakistán, Filipinas, Perú, Sudáfrica, Tanzanía, Uganda y Zambia.

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