Género

Programa de la FAO ::: Emergencias

Toda la población rural padece durante las emergencias, pero los hombres y las mujeres se ven afectados de formas diferentes

Las emergencias provocadas por desastres naturales, sequía, enfermedades, conflictos civiles, perturbaciones del mercado y fenómenos climáticos extremos con frecuencia tienen mayores repercusiones sobre la población rural pobre. Durante 2009, las Naciones Unidas estimaron que unos 30 millones de personas necesitaron asistencia de urgencia.

La FAO sostiene que la preparación y la respuesta ante emergencias deben abordar las necesidades específicas de la población dependiente de la agricultura, con especial atención a los grupos nutricionalmente vulnerables y expuestos a la inseguridad alimentaria.

Su estrategia para brindar apoyo a los países a prepararse para situaciones de emergencia alimentaria y agrícola, y para responder a estas de forma efectiva, pasa por el uso de herramientas de análisis socioeconómico y de género para determinar las comunidades más vulnerables.

Dimensiones de género para las emergencias

En situaciones de emergencia, las comunidades rurales con frecuencia se ven traumatizadas y los sistemas agrícolas devastados, hecho que altera la producción alimentaria, los medios de vida, la asistencia sanitaria y el cumplimiento de la ley. Comprender cómo hombres y mujeres viven y responden a las crisis así como evaluar su capacidad de recuperación son factores esenciales para las operaciones de socorro y de rehabilitación eficaces en situaciones de emergencia.

Toda la población rural padece durante las emergencias, pero los hombres y las mujeres se ven afectados de formas diferentes. Los estudios tras el tsunami asiático de 2004 revelaron que en muchas poblaciones costeras de Indonesia, el 80 % del número de fallecidos eran mujeres, posiblemente porque no habían aprendido a nadar. En toda la región, los hombres perdieron los barcos de pesca, hecho que redujo a muchos a la pobreza y les forzó a emigrar en búsqueda de empleo. Las mujeres que tradicionalmente elaboraban el pescado también perdieron sus medios de vida. Sin la presencia de varones en el hogar, el índice de violaciones ascendió, desalentando a las mujeres de buscar empleo.

Durante las emergencias, mujeres y niños están más expuestos al riesgo de malnutrición puesto que cuentan con acceso limitado a recursos tales como la tierra, los animales y los ahorros. Con menos opciones de supervivencia, los hogares cuya cabeza de familia es una mujer pueden verse forzados a ejercer "sexo de supervivencia", factor que incrementa la exposición al VIH y a otras enfermedades. Los hombres y los niños cuentan con vulnerabilidades concretas (por ejemplo, son reclutados en conflictos armados o los niños no pueden alimentarse por sí mismos porque no saben cocinar).

Las emergencias pueden suponer una oportunidad para los hombres y las mujeres pobres de participar más activamente en la toma de decisiones y de contribuir en el proceso de rehabilitación. Como las mujeres del medio rural suelen ser responsables de la producción, preparación y almacenamiento de los alimentos domésticos, deben considerarse como asociadas potenciales en la planificación relacionada con las emergencias en lugar de ser vistas como meras víctimas.

Tras el desastre, las mujeres siguen siendo más vulnerables que los hombres. Junto con el acceso reducido a los recursos, deben afrontar mayores responsabilidades en el cuidado de los miembros del hogar. Tras el devastador huracán de Honduras, el incremento en la carga de trabajo doméstico de las mujeres impidió la vuelta al trabajo de muchas de ellas. La nutrición y la salud de las mujeres también pueden padecer las consecuencias del incremento en la carga de trabajo.

Si las mujeres del medio rural normalmente tienen un acceso limitado a la tierra, sus derechos se reducirán todavía más tras un desastre natural. Con la muerte de muchos titulares de derechos y la destrucción de las fronteras, los hombres y las mujeres pobres y marginados no tienen otra alternativa que permanecer en campos de refugiados, sin poder participar en los programas de redistribución de terreno.

Objetivos de la FAO para el período 2008-2013

Para la incorporación de las cuestiones de equidad entre géneros en sus programas de socorro de urgencia y rehabilitación, la FAO se ha fijado los objetivos siguientes para 2013:

Alerta temprana
Abordar consideraciones relativas al género en las alertas especiales de la FAO sobre dificultades de suministro alimentario y perspectivas de cosechas, así como incorporar las cuestiones de género en las evaluaciones regionales de seguridad alimentaria.

Determinación de los hogares vulnerables
Uso del análisis socioeconómico y de género para determinar qué hogares sufren inseguridad alimentaria y vulnerabilidad (p. ej., hogares encabezados por mujeres, huérfanos o ancianos) como participantes en los proyectos de emergencias.

Necesidades y hogares
Abordar las diferentes necesidades de hombres y mujeres, así como de los medios de vida de los hogares en cuanto a directrices sobre evaluación de necesidades y de medios de vida. 

ONG asociadas  
Es necesario que las ONG y otros asociados en las operaciones de emergencia agrícola empleen enfoques que tengan en cuenta el género, incluidos los datos desglosados por sexo.

Violencia sexual
Abordar específicamente las vulnerabilidades de hombres, mujeres, niños y niñas (p. ej., violencia sexual) en proyectos destinados a mitigar la vulnerabilidad de las poblaciones desplazadas por emergencias.

Evaluación de las repercusiones 
Al evaluar las repercusiones, debe analizarse cómo se benefician los hombres y las mujeres de los hogares de los proyectos de emergencia.

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