Género

Por qué el género

Funciones de género, relaciones de género, discriminación de género, igualdad de género, equidad entre géneros, análisis de género, equilibrio de género, incorporación de las cuestiones de género: a lo largo de la última década, todas estas expresiones se han aceptado en declaraciones, planes de acción, políticas, programas y proyectos para la agricultura y el desarrollo rural.

Se han aceptado aunque no se han comprendido completamente. Para algunos, el obstáculo es el término "género", un concepto relativamente reciente en las ciencias sociales. "Género" no hace referencia al hombre y la mujer, sino a lo masculino y lo femenino, esto es, a las cualidades y características que la sociedad atribuye a cada sexo. Las personas nacemos con un determinado sexo, pero aprendemos a ser hombres y mujeres. Las percepciones de género están firmemente ancladas, varían enormemente no solo entre culturas sino dentro de una misma y evolucionan a lo largo del tiempo. Sin embargo, en todas las culturas, el género determina el poder y los recursos de hombres y mujeres.

Las mujeres del medio rural tienen menor acceso que los hombres a los recursos productivos, servicios y oportunidades, como la tierra, el ganado, los servicios financieros y la educación. Numerosos estudios infravaloran los costos sociales de la falta de educación y de bienes de las mujeres del medio rural y lo relacionan directamente con elevadas tasas de desnutrición, de mortalidad infantil y, en algunos países, de infección por HIV o SIDA. También existen elevados costes económicos: el capital humano desperdiciado y la escasa productividad laboral reprimen el desarrollo rural y el progreso agrícola y, en última instancia, ponen en peligro la seguridad alimentaria, tanto para los hombres como para las mujeres.

Es por todo ello que la comprensión del término es tan importante y por lo que se ha convertido en una cuestión crucial en la nueva estrategia de la FAO para la agricultura y el desarrollo rural.

Las funciones de género son aquellas conductas, tareas y responsabilidades que una sociedad considera apropiadas para los hombres, las mujeres, los niños y las niñas.

En algunas sociedades rurales, la producción agrícola comercial es principalmente una tarea masculina. Los hombres suelen preparar la tierra, regar los cultivos, cosechar y transportar los productos al mercado. Poseen animales, como el vacuno, y comercian con ellos. Además, se encargan de cortar, desemboscar y vender la madera de construcción extraída de los bosques.

Las mujeres y las niñas desempeñan una función importante, en gran medida no remunerada, en la generación de ingresos de la familia, mediante su trabajo en la plantación, siembra, cosecha y trilla de los cultivos, así como su procesado para la venta. Normalmente también se ocupan de los animales más pequeños.

En la mayoría de las sociedades, las mujeres del medio rural también tienen la responsabilidad principal sobre las tareas del hogar: crían a los hijos, cultivan alimentos y los cocinan, se encargan de las aves de corral y recogen leña y agua. Estas funciones de género varían en gran medida en función de diversos factores, tales como el área geográfica y la cultura.

Las relaciones de géneroson las formas en que una sociedad define los derechos, las responsabilidades y la identidad de los hombres en relación con los de las mujeres y viceversa.

A pesar de que la contribución de las mujeres a la producción agrícola y al bienestar de la familia es considerable, los hombres controlan en gran parte la venta de cultivos y animales así como la administración de los ingresos. La infravaloración de su trabajo limita el poder de negociación de las mujeres en las transacciones económicas, la asignación de los recursos familiares y la toma de decisiones en el ámbito de la comunidad.

La discriminación de género hace referencia a cualquier exclusión o restricción basadas en las funciones y las relaciones de género y que impide que una persona disfrute plenamente de los derechos humanos.

Las mujeres del medio rural son discriminadas de forma sistemática respecto al acceso a los recursos necesarios para la producción agrícola y el desarrollo socioeconómico. Por lo general, los servicios de suministro de crédito, extensión, insumos y semillas rigen las necesidades de los hombres cabeza de familia. Es muy infrecuente que se consulte a las mujeres rurales respecto a los proyectos de desarrollo que pueden incrementar la producción y los ingresos de los hombres, pero que incrementan las cargas de trabajo de las mujeres. Cuando la carga de trabajo aumenta, las niñas dejan la escuela con más frecuencia que los niños para ayudar en las tareas agrícolas o domésticas.

En algunos países, la familia del marido puede quedarse con la tierra y el ganado de la mujer a la muerte de aquel y dejarla en la indigencia. El salario mínimo de las mujeres que trabajan en explotaciones agrícolas es inferior al de los hombres de manera que las tareas mal retribuidas en el procesado de los productos se están "feminizando" de forma continua. La discriminación puede conllevar violencia de género en particular durante las emergencias, cuando las mujeres están solas y son vulnerables. Otra forma de violencia es la ausencia del derecho al "sexo seguro", un factor primordial en la propagación del VIH y el sida en algunos países.

La igualdad de género existe cuando las mujeres y los hombres gozan de iguales derechos y oportunidades en la vida civil y política.

Para la FAO, la igualdad de género implica condiciones de igualdad entre hombres y mujeres respecto a la participación en la toma de decisiones; la capacidad de ejercer los derechos humanos; el acceso a los recursos y beneficios del desarrollo así como su administración y las oportunidades en el ámbito laboral y en todos los otros aspectos de sus medios de vida.

La igualdad de género es una cuestión de sentido común económico y social. El informe de la FAO “El estado mundial de la agricultura y la alimentación 2010-11” señala que si las mujeres agricultoras tuvieran igual acceso a los insumos y servicios agrícolas que los hombres agricultores, el rendimiento de sus explotaciones podría aumentar sustancialmente. En un informe del Banco Mundial se concluyó que la disminución de las desigualdades de género reduce la mortalidad de lactantes y niños, mejora la nutrición y la productividad económica y favorece el crecimiento. A escala mundial, la igualdad de género también es un compromiso contenido en los acuerdos internacionales sobre derechos humanos y en los Objetivo de Desarrollo del Milenio de las Naciones Unidas.

La equidad entre géneros significa justicia e imparcialidad en el tratamiento de las mujeres y los hombres en lo que atañe a los derechos, los beneficios, las obligaciones y las oportunidades.

La FAO ha incorporado la igualdad de género al acceso a los recursos, bienes, servicios y toma de decisiones entre sus objetivos estratégicos principales en materia de agricultura y desarrollo rural para los próximos 10 años. Mediante la creación de relaciones sociales en las que ninguno de los dos sexos sea discriminado, el objetivo de la equidad entre géneros consiste en mejorar las relaciones y las funciones de género así como en el logro de la igualdad de género.

La esencia de la equidad no reside en el tratamiento idéntico: el tratamiento puede ser igual o diferente pero siempre debería considerarse equivalente en términos de derechos, beneficios, obligaciones y oportunidades. A causa de la predominancia masculina en el ámbito familiar (no solo en el medio rural, sino en todo el mundo), las instituciones y las políticas públicas han ignorado por mucho tiempo los intereses y las preocupaciones de la mujer. Es por ello que una estrategia clave para alcanzar la equidad entre géneros pasa por el pleno ejercicio de los derechos de la mujer. El desarrollo debe englobar las necesidades y aspiraciones a largo de plazo de las mujeres del medio rural, su poder de decisión, así como su acceso a los recursos fundamentales, como la tierra y su propio trabajo y a la administración de los mismos.

El análisis basado en el género es el estudio de las diferentes funciones de las mujeres y los hombres con el propósito de entender qué hacen, de qué recursos disponen y cuáles son sus necesidades y prioridades.

La FAO utiliza el análisis de género para abordar las diferencias existentes dentro de las comunidades y hogares rurales en cuanto al acceso y el control de los recursos y la adopción de decisiones. Mediante la comprensión de las diferencias existentes en la participación de los varios miembros y de la forma en qué estos se ven afectados por las intervenciones de desarrollo (quien gana y quien pierde), el análisis de género ayuda a los planificadores a evitar los costosos errores del pasado y a elaborar programas y proyectos eficaces, eficientes y equitativos.

Por ejemplo, el análisis de género puede revelar que si la siembra y la cosecha se consideran "tareas femeninas", un programa destinado a aumentar la producción de cultivos comerciales puede añadir más cargas a las mujeres y proporcionales escasos beneficios. La canalización del agua para hacerla llegar a los hogares rurales es una inversión mejor ya que permite a las mujeres disponer de más tiempo para la producción hortícola y la cría de pequeños animales. En los proyectos de emergencia, el análisis de género diferencia entre las posibles repercusiones para las mujeres y niñas, como el aumento de la malnutrición, y para los hombres y niños, que corren el peligro de ser reclutados con fines bélicos.

El equilibrio de género es la capacitación activa y en pie de igualdad de los hombres y las mujeres en todos los ámbitos de la adopción de decisiones, así como en el acceso a los recursos y servicios y el control de los mismos.

Para las Naciones Unidas, el equilibrio de género es fundamental para lograr la igualdad, el desarrollo y la paz. Para que esto se consiga en la agricultura y el desarrollo rural, es necesario que las comunidades, los gobiernos y los organismos de desarrollo internacionales emprendan acciones concretas.

En el plano local, por ejemplo, equilibrio de género significa que tanto los hombres como las mujeres participan activamente en los órganos de adopción de decisiones, incluidos los que gestionan los servicios e infraestructuras de la comunidad. Los ministerios responsables del desarrollo rural necesitan mejorar el equilibrio de género entre el personal técnico y directivo, en especial en relación con el empleo. La FAO pugna por alcanzar el equilibrio de género mediante el empleo de mujeres entre su personal de primera línea en sus proyectos de desarrollo. La FAO ha formado a mujeres mediadoras para que instruyan en materia de medidas de control biológico de plagas a las mujeres campesinas, ha creado grupos de asistentes veterinarias para brindar asesoramiento a las empresas de aves de corral propiedad de mujeres y ha empleado a mujeres promotoras para la creación de grupos de mujeres para la generación de ingresos. En el seno de la FAO, la proporción de personal profesional femenino ha aumentado de menos del 22 % en 1994 hasta el 38 % en 2011.

La incorporación de las cuestiones de género es la estrategia reconocida a escala mundial para el logro de la igualdad de género.

Las Naciones Unidas definen la incorporación de las cuestiones de género como el proceso de evaluación de las repercusiones para hombres y mujeres de cualquier acción planificada en todos los ámbitos y a todos los niveles, lo cual se traduce en la integración de las preocupaciones y las experiencias de hombres y mujeres en una sola dimensión de todos los esfuerzos destinados a la agricultura y el desarrollo rural.

Como parte de su nuevo marco estratégico, la FAO ha situado la incorporación de las cuestiones de género en el centro de sus programas y políticas de desarrollo. En la actualidad, la labor de la Organización se extiende más allá de las "cuestiones femeninas" y se lleva a cabo en ámbitos que hasta ahora se consideraban neutrales respecto al género, como la agronomía o la formulación de políticas económicas. En el seno de la Organización, la incorporación de las cuestiones de género implica la sensibilización del personal técnico y administrativo en materia de género, la creación de mecanismos de rendición de cuentas y la garantía de una asignación de los recursos proporcional al problema.

Para avanzar en su tarea de incorporación de las cuestiones de género, el Director General de la FAO aprobó en 2012 la “Política de igualdad de género de la FAO: Alcanzar las metas de seguridad alimentaria en la agricultura y el desarrollo rural”. Esta política reconoce que la igualdad entre los hombres y las mujeres es un aspecto central del mandato de la FAO en aras de alcanzar la seguridad alimentaria para todos mediante la mejora de los niveles nutricionales, la productividad agrícola y la ordenación de los recursos naturales, así como el nivel de vida de la población rural. Esta política guiará los esfuerzos de la Organización para garantizar que los aspectos relativos a la igualdad de género y el empoderamiento de la mujer se integran plenamente en todas las áreas de trabajo: seguridad alimentaria y nutricional, agricultura y protección del consumidor, desarrollo económico y social, pesca y acuicultura, bosques, ordenación de recursos naturales y medio ambiente, cooperación técnica, intercambio de conocimientos, investigación y extensión.

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Política de igualdad de género de la FAO

 

Género y Derecho a la Tierra Base de Datos

 


Manual sobre género en la agricultura

 


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