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Género

Cuando cultivar hortalizas ya no es seguro

A través de las asociaciones de usuarios de agua ya establecidas, el proyecto también está intensificando las campañas de concienciación pública sobre el uso de agua potable en la agricultura, el procesado y preparación de alimentos.

A través de las asociaciones de usuarios de agua ya establecidas, el proyecto también está intensificando las campañas de concienciación pública sobre el uso de agua potable en la agricultura, el procesado y preparación de alimentos.
23/08/2019

“Cuando entré por la puerta del hospital en junio pasado, nadie pensó que viviría para contarlo”, recuerda Adba Saleh Mubarak. “Las enfermeras me miraron e hicieron señas a mi hija para que me sacara de allí. Pensaron que estaba muerta”, explica. Su hija, sin embargo, insistió en que la examinaran más a fondo y, gracias al tratamiento médico, Adba se recuperó de un caso agudo de cólera.

Aunque la enfermedad es endémica en Yemen, en los últimos años se ha producido un aumento de las infecciones a una escala que nadie recuerda. La destrucción de las infraestructuras hídricas debido al conflicto, sumado al agotamiento de los acuíferos, son las principales causas. Con la escasez extrema de agua potable y los sistemas de tratamiento de las aguas residuales en mal estado, son cada vez más las personas que utilizan agua de dudosa calidad.

Adba, todavía visiblemente débil, sospecha que contrajo cólera por el agua de la planta de tratamiento de aguas residuales de Saná. Desde sus desfasadas instalaciones se vierten aguas apenas sin depurar al canal que atraviesa el distrito de Bani Al Harith, donde Adba vive con su hija y sus tres nietos. Mucha gente aquí –sobre todo mujeres y niños– utilizan esta agua contaminada para cultivar verduras para su propio consumo y para venderlas en los mercados de la capital.

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