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No dejar a nadie atrás: Un acto especial de la FAO destaca el papel de la mujer rural para el logro de la seguridad alimentaria y nutricional en el mundo

La igualdad de género y el empoderamiento de la mujer son aspectos prioritarios del trabajo de la FAO dirigido a erradicar el hambre y la pobreza, al igual que para la Agenda 2030 en su conjunto. Se trataba de un mensaje clave de los varios que se abordaron en el reciente acto especial «No dejar a nadie atrás: Lograr la igualdad de género para la seguridad alimentaria, la nutrición y la agricultura sostenible».

© FAO / Carlo Perla
17/07/2017

El acto especial celebrado en la sede de la FAO el 5 de julio de 2017 durante la 40ª Sesión de la Conferencia de la FAO, reunió a un grupo de representantes gubernamentales, de la sociedad civil y del sector privado para compartir experiencias y destacar ejemplos de trabajo de la FAO en favor de la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres y niñas.

A raíz de una serie de actos celebrados en la FAO durante el año pasado (en diciembre de 2016, el acto de alto nivel «Sumémonos a las mujeres rurales para poner fin al hambre y a la pobreza» y, en marzo de 2017, la celebración del Día Internacional de la Mujer), el acto especial de la semana pasada destacó el papel crucial que desempeña la mujer rural para erradicar el hambre y la pobreza como agentes de cambio en sus comunidades y familias; la necesidad de políticas y programas destinados a acelerar el empoderamiento económico de la mujer rural; y la importancia de promover enfoques de carácter transformador para abordar las causas subyacentes de la desigualdad de género en las zonas rurales.

En su discurso inaugural, el Director General de la FAO José Graziano da Silva reafirmó el compromiso de la Organización por ayudar a los países miembros a promover la igualdad de género y el empoderamiento de la mujer, así como a liberar todo el potencial de la mujer rural para conseguir seguridad alimentaria y nutricional en todo el mundo.

«Ellas son las únicas...»

Uno de los primeros miembros del grupo en intervenir fue Hugo Martínez, Ministro de Relaciones Exteriores de El Salvador. El Ministro abordó la importancia de la cuestión de género para la seguridad alimentaria y nutricional no sólo en El Salvador, sino también en la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC). Señaló que, actualmente, El Salvador está incorporando la dimensión de género a su política nacional en materia de nutrición y seguridad alimentaria y que, con el apoyo técnico de la FAO, ONU-Mujeres y el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA), también está definiendo una política nacional para las mujeres rurales, los agricultores y los pueblos indígenas. Desde una perspectiva regional, citó el Plan de Seguridad Alimentaria, Nutrición y Erradicación del Hambre 2025 de la CELAC, para el cual se aprobó recientemente una estrategia específica de género. La implementación de esta estrategia de género comenzó este año con una fase piloto inicial, mediante la cual está integrándose en cinco países: Bolivia, El Salvador, Haití, la República Dominicana y el Paraguay.

A esto le siguió una declaración grabada de Néziha Labidi, Ministra de Asuntos de la Mujer y de la Familia de Túnez, que hizo una breve reseña de las iniciativas estratégicas nacionales dirigidas a empoderar a la mujer rural y a promover la igualdad de género. Entre estas, habló de una nueva estrategia nacional multisectorial, aprobada este año por el Consejo de Túnez, que tiene por meta mejorar la autonomía financiera y económica de las mujeres, por ejemplo a través de un mejor acceso al crédito y mediante el uso de una web que les permitirá vender sus productos por Internet. La Ministra señaló que las mujeres rurales conforman el 33 por ciento de la población de Túnez y terminó su intervención subrayando su importancia para las generaciones venideras. «Son las únicas que asegurarán nuestro próspero futuro», afirmó.

Los documentos nacionales de estrategia también fueron un tema clave para Ty Sokhun, Secretario de Estado y Ministro de Agricultura, Silvicultura y Pesca de Camboya, quien destacó el compromiso del Gobierno con la igualdad de género y la mejora de la situación de la mujer. En este contexto, destacó el valor del trabajo de la FAO en el país, citando por ejemplo un programa de cooperación técnica (PCT) sobre «El aumento de la igualdad de género en la agricultura y el desarrollo rural», así como el apoyo técnico al Ministerio para el reciente censo agrario nacional, que proporciona información desglosada por género a los responsables de la toma de decisiones, planificadores de desarrollo y responsables políticos.

El siguiente miembro del grupo en intervenir fue Fatimata Dia Sow, Comisionada para Asuntos Sociales y Género de la Comunidad Económica de Estados de África Occidental (CEDEAO), que compartió ejemplos del trabajo de la CEDEAO en favor de la mujer rural en la gestión la producción agrícola y de los recursos naturales. Dichos ejemplos incluyeron la distribución de plataformas multifuncionales y el apoyo a la mujer en el comercio transfronterizo, así como una serie de programas para mujeres empresarias (enfocados a la formación, la competitividad, la incubación de empresas y las TIC).

Sin embargo, entre las iniciativas más importantes de la CEDEAO, destaca un proyecto realizado de forma conjunta con la FAO sobre «Planes Nacionales de Inversiones Agrícolas (NAIPs, por sus siglas en inglés) sensibles a la cuestión de género para afrontar el Reto del Hambre Cero en la región de la CEDEAO». Algunas de las principales medidas resultantes de este proyecto son un Plan de Acción en materia de Género y Agricultura para la CEDEAO (junto con una hoja de ruta para su implementación), Evaluaciones Nacionales de Género de la agricultura y el desarrollo rural en todos los Estados de la CEDEAO, una publicación CEDEAO-FAO sobre género y sistemas agroalimentarios y capacitación sobre la integración de la cuestión de género entre otros muchos.

A continuación, intervino Ali Recep Nazli, Director General de Relaciones Exteriores y Coordinación con la UE del Ministerio de Alimentación y Agricultura y Ganadería de Turquía, quien también destacó el papel de la FAO a la hora de garantizar enfoques sensibles al género para el diseño de políticas y programas. En su reflexión sobre la primera fase del programa de asociación FAO-Turquía (de 2009 a 2016), observó que había dos proyectos especialmente centrados en la cuestión de género y que, además, se preveía trabajar en este sentido para la segunda fase del programa (2017-2020), por ejemplo, mediante un proyecto de integración de la cuestión de género para la región en su conjunto.

Otro punto de vista

Con los dos últimos ponentes, el grupo concluyó no sólo con una fuerte representación de la sociedad civil y el sector privado, sino con las experiencias y puntos de vista personales de mujeres jóvenes y empoderadas de países en desarrollo.

La primera en intervenir fue Haowa Bello, una joven empresaria de Lagos (Nigeria). La Sra. Bello es Presidenta Ejecutiva y fundadora de Madame Coquette, una empresa que diseña y fabrica una línea de bolsos de cuero de lujo que se producen in situ y se venden en todo el mundo. También es una de los muchos beneficiarios del en Programa de Empleo Juvenil en la Agricultura (YEAP, por sus siglas en inglés) que la FAO está implementando en Nigeria, junto con el Ministerio Federal de Agricultura y Desarrollo Rural.

La Sra. Bello señaló que el premio YEAP, que recibió en 2015, fue un catalizador clave. «YEAP ha contribuido muchísimo a mi empresa, que creció gracias a su apoyo financiero», aseguró, y añadió que «personalmente, me hizo responsable de mi trabajo y consciente de que cambio las cosas con lo que hago».  

«Me hizo sentir que tengo una responsabilidad no sólo con mi comunidad sino con mi país. El Gobierno reconoció mi trabajo e invirtió en mí y sentí que tenía que dar algo a cambio de alguna manera.»

Además de Madame Coquette, la Sra. Bello creó Fula Farms, que ahora cuenta con un centenar de vacas lecheras. Colabora con una cooperativa informal de hombres y mujeres de la zona, pero se centra especialmente en el apoyo a las mujeres. «Trabajo principalmente con mujeres para producir quesos y otros productos lácteos. Fula Farms está comprometida con el empoderamiento de mujeres que, de otro modo, no tienen ninguna fuente de ingresos ni medios de subsistencia.»

La Sra. Bello reflexionó sobre la necesidad de dar un mayor reconocimiento a la contribución de las mujeres a la sociedad. «Especialmente en África, en mi región de origen, considero que no se valora a la mujer en su justa medida. La mujer desempeña un papel importantísimo en nuestras sociedades y creo que no se le reconoce todo el trabajo que hace.»

Ofreció su historia personal como ejemplo de lo que sucede cuando se empodera a la mujer: «Como mujer, sé lo importante que es empoderar a las mujeres», afirmó y añadió para terminar que «si se empodera a una mujer, se empodera a una generación».

El último miembro del grupo, Jessica Vega Ortega, habló no sólo desde la perspectiva de los jóvenes, sino como representante de los pueblos indígenas y, en especial, de las mujeres indígenas. La Sra. Vega es una mixteca nacida en la región mexicana de Oaxaca y trabaja desde muy joven como abogado en diferentes foros a escalas local, nacional e internacional, dando visibilidad a los problemas de los jóvenes indígenas. Hoy en día, ejerce como punto de contacto del Grupo oficioso mundial de los jóvenes de los pueblos indígenas y es coordinadora del Colectivo Yani Tundavii Dikuintií de la Red de jóvenes indígenas los pueblos de América Latina.

En referencia al trabajo de la FAO en favor de la mujer indígena, la Sra. Vega destacó la Escuela de Liderazgo para Mujeres Indígenas, un programa especial de formación liderado por la FAO y el Foro Internacional de Mujeres Indígenas (FIMI), que empodera a las mujeres indígenas líderes y activistas para que aboguen por los derechos humanos, la seguridad alimentaria y la nutrición. «He tenido la suerte de ser una de las jóvenes alumnas de la Escuela», afirmó.

También puso de relieve la importancia del apoyo de la FAO a los jóvenes indígenas. «Nos alegra ver que la FAO ha tomado en cuenta nuestras recomendaciones y está poniendo en marcha programas para jóvenes indígenas», dijo. «Su repercusión se ha sentido ha sido a escalas internacional y local.» En particular, citó el reciente Grupo oficioso indígena, que organizó la FAO en Roma. «Nos dieron un espacio», explicó, que permitió a los diferentes grupos de jóvenes indígenas prepararnos juntos para la próxima sesión anual del Foro Permanente para las Cuestiones Indígenas de la ONU. «Fue la primera vez que tuvimos la oportunidad de prepararnos antes del Foro [Permanente] para coordinar nuestra voz, no sólo las voces de las mujeres, sino también las de los hombres jóvenes, así que hablamos en nombre de los jóvenes en su conjunto.»

«Al hacerlo, pudimos contribuir realmente al desarrollo del movimiento, garantizando que se respeten nuestros derechos y se oiga nuestra voz.»

La mirada puesta en octubre de 2017

El acto especial concluyó con breves comentarios de Elizabeth Ssendiwala, técnica especialista del FIDA, y Kawinzi Muiu, Directora de Género para el Programa Mundial de Alimentos (PMA) y, por último, de Kostas Stamoulis, que clausuró la sesión con la mirada puesta en octubre de 2017, cuando la FAO organizará un foro sobre «Empoderamiento de la mujer en el contexto de la seguridad alimentaria y la nutrición», que se llevará a cabo durante la 44a sesión de la Comisión de seguridad alimentaria mundial (CSA).

 

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