Una joven mujer hace una red de pesca en Bangladesh.
FAO/17243 /E. Amalore

El pescado constituye la mayor fuente mundial de alimentos no producidos por el hombre y proporciona una fuente vital de proteínas y de ingresos en efectivo a muchas familias en los países en desarrollo. Se calcula que más de 120 millones de personasen todo el mundo dependen de la pesca para obtener parte o la totalidad de sus ingresos.

Las mujeres y los hombres llevan a cabo actividades complementarias en la esfera de la pesca. En la mayoría de las regiones, la tripulación de las embarcaciones grandes empleadas para la pesca de bajura y de altura está compuesta de hombres, mientras que las mujeres explotan barcos más pequeños y canoas. Un gran número de mujeres participa en la pesca con herramientas pequeñas y en la recogida de moluscos y algas en las playas y escolleras. Además, las mujeres en las comunidades de pescadores artesanales son las principales responsables de la realización de las tareas especializadas y que requieren mucho tiempo que se llevan a cabo en tierra, como la fabricación y reparación de redes y la elaboración y comercialización de las capturas.

En muchos países, la pesca continental es responsabilidad de las mujeres principalmente. En África pescan en los ríos y las lagunas. En Asia, donde el pescado es una parte integrante de la dieta de muchas culturas, las mujeres participan tanto en la pesca artesanal como en la pesca comercial. En algunas partes de la India, las mujeres capturan con red camarones en los brazos de mar. En Laos pescan en los canales. En Filipinas, pescan en canoas en las lagunas costeras.




La acuicultura mejora el nivel de vida de las mujeres en Myanmar.
FAO/19741 /G. Bizzari

En muchas zonas, las mujeres han asumido también un papel destacado en el rápido crecimiento de la acuicultura. A menudo llevan a cabo la mayor parte de las tareas relacionadas con la alimentación y la captura de los peces, así como con la elaboración de las capturas. En Lesotho y otros países del sur de África que participan en el Programa de la FAO de fomento de las comunidades locales mediante la acuicultura (recuadro 1) las mujeres tienen un destacado papel en cuanto administradoras de pequeños estanques familiares. El pescado producido en esos estanques es consumido por la familia o se vende para comprar otros alimentos.




 

La pesca es secada al sol por una pescadera en la India
FAO/17237 /K. Vijaykumarj

Las mujeres participan activamente en la elaboración de las capturas de pescado (secado al sol, salazón, ahumado y preparación de pescado y de alimentos derivados del pescado, como pasta y pasteles de pescado), circunstancia que reviste gran importancia. Asimismo son ellas quienes se encargan normalmente de la venta posterior de los productos del pescado.

Las mujeres trabajan como empleadas en industrias de transformación en gran escala, y en algunas regiones en desarrollo han pasado a ser empresarias importantes en el sector de la pesca. De ese modo, las mujeres ganan, administran y controlan sumas considerables de dinero, financian una variedad de empresas relacionadas con la pesca y generan beneficios importantes para sus familias y para la comunidad.

Diversas actividades de desarrollo han mostrado que si se reconoce la función crucial de la mujer pueden lograrse aumentos sostenidos de la productividad y el aprovechamiento sostenible de los recursos pesqueros. Un ejemplo sorprendente es la creación y adopción generalizada del horno Chorkor, que ha mejorado las actividades laborales de las mujeres y aumentado los ingresos de las pescadoras en toda África (recuadro 2). Más recientemente, un proyecto financiado por Telefood en Mauritania ha proporcionado a 50 mujeres de una cooperativa de pescadores una nueva fábrica de secado de pescado, que les permitirá producir alimentos ricos en proteínas que pueden transportarse sin peligro a la vasta y árida zona interior de Mauritania.

Pese a todo, la mayoría de las mujeres que trabajan en la pesca carece de acceso a recursos materiales y de capital, al proceso de toma de decisiones y a puestos de responsabilidad, a la capacitación y la enseñanza académica. El acceso a esos recursos críticos aumentaría la eficiencia, rentabilidad y sostenibilidad de sus actividades. Si bien los proyectos de promoción de la pesca en gran escala, la mecanización y la mejora de la tecnología pueden incrementar la capacidad productiva del sector pesquero, también pueden hacer que se incremente la carga de trabajo de las mujeres en relación con las actividades posteriores a la captura. Muchas veces, esta carga adicional no conlleva un aumento de los salarios y redunda en perjuicio de otras posibles actividades generadoras de ingresos.




Miembros de una cooperativa de mujeres en Perú llevan a cabo la cría de truchas
FAO/17429 /A. Odoul

Si las actividades pesqueras se amplían y mecanizan, a menudo pasan a ser responsabilidad de los hombres.

Las mujeres deberían participar activamente y beneficiarse en igual medida que los hombres de las actividades pesquerasque pueden mejorar el nivel de vida y de nutrición de sus familias y el suyo propio.Debería concedérseles la oportunidad de adquirir tecnologías adecuadas que les permitan contribuir de forma efectiva al desarrollo y el crecimiento sostenido de la pesca. Por consiguiente, es esencial aumentar la participación de la mujer en las actividades de fomento de la pesca y su capacidad de adopción de decisiones a ese respecto.

 

 

Más información 

Cómo contribuye la acuicultura a la seguridad alimentaria en el sur de África

El horno Chorkor

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acuicultura

papeles de cada sexo en relación con la pesca

 

Departamento de Pesca de la FAO