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El caso de Waël Abdessalam
Waël Abdessalam, un adolescente egipcio, y su familia son beneficiarios de un proyecto de cunicultura de TeleFood que ayuda a mejorar la alimentación e incrementar los ingresos de la familia. Este caso tiene lugar en El-Hamidiyah el-Gadida, un pequeño pueblo de la zona de Fayum, a unos 100 kilómetros al suroeste del Cairo. Hola. Me llamo Waël y tengo 17 años. Vivo en un pueblito de la zona de Fayum con mi madre, Inayat, que tiene 55 años, mi padre, Mohamed, de 57 años, y mis tres hermanos: Hamada, de 23 años, Mahmud, de 20 y Ahmed, de 10. Hace cuatro años mi padre construyó otra planta en nuestra casa de dos pisos. En esos días se enteró, a través de su trabajo como personal de extensión agrícola, de una iniciativa de la FAO a través de TeleFood, sobre cunicultura para mejorar la alimentación y los ingresos de los campesinos de esta zona. Y como teníamos espacio libre en el tercer piso, decidimos participar. [All Photos: ©FAO/Ami Vitale]
A primera hora de la mañana
Nos levantamos alrededor de las 7 am. Después de un rápido desayuno y antes de ir a clases, veo si mis conejos necesitan agua o alimento.
Después atravieso de carrera el campo hasta llegar a la carretera principal, para coger el autobús que me lleva a la escuela técnica, a una media hora de distancia. Quiero ser ingeniero mecánico.
Al regreso de la escuela
En cuanto vuelvo de clases, subo a la habitación donde los oficiales de extensión de la FAO y los expertos del gobierno nos ayudaron a instalar una batería de jaulas para cría. También recibimos tres hembras y un macho de conejos.
Esa habitación es muy oscura. Dejamos cerradas las persianas, con apenas una rendija para que pase la luz sin molestar a los conejos. Hay que tratarlos como a recién nacidos, con mucha ternura. Los alimentamos sobre todo con las sobras de la mesa, que es una opción conveniente y económica.
Inicio difícil
Comenzamos a criar conejos hace un año y medio. Mi papá me estimuló a hacerme cargo de ellos. Exigen una hora diaria de trabajo. Mi mamá o nuestros vecinos cuidan a los conejos mientras estoy en la escuela u ocupado con otras cosas.
Cuando comencé a criar conejos, la primera hembra tuvo 10 crías. Pero contrajeron una infección parecida a la varicela y les salía sangre de la boca. Enseguida llamamos a un veterinario, que recomendó sacrificarlos. Hubo que comenzar de nuevo.
Otras actividades
No sólo me interesan los conejos. En mi tiempo libre cuido tres cabras y una oveja, que compré con el dinero de la venta de algunos conejos.
A diferencia de mis conejos, que morirían si los criara a la intemperie, mis cabras vagan por las tierras circundantes. Y en ocasiones especiales, también contribuyen a mejorar nuestra alimentación ¡aunque me siento un poco mal de comerme a mis compañeros!
Una raza especial
Ahora tenemos 14 conejos. El veterinario de la FAO nos enseñó a cuidarlos bien, a vacunarlos con regularidad, a enriquecer su alimento con vitaminas, a mantener muy limpias sus madrigueras en todo momento, y todas esas cosas. Cada hembra tiene cuatro o cinco camadas cada nueve o 10 meses. En otras palabras, con un macho y tres hembras se puede obtener, 10 meses después, unos 100 conejos.Esta raza es tolerante al calor, un híbrido del blanco de Nueva Zelandia y el Baladi egipcio. Su tasa de mortandad es baja. Por lo general espero a que los conejos tengan dos meses para venderlos. El mejor momento para venderlos es cuando tienen dos meses y medio.
Buen negocio
Los martes y los miércoles son días de mercado en el pueblo cercano de Fayum, donde obtengo unas 20 libras (3,50 dólares EE.UU.) por conejo. Estoy muy contento de tener mis propios ingresos, con ellos pago mis estudios y compro hortalizas y fruta en el mercado.
Sembramos algunas hortalizas en nuestro terreno, pero por lo general compramos los tomates, las papas y las cebollas en el mercado.
Juguetes y pompones
Los conejos además de mejorar nuestra alimentación e incrementar nuestros ingresos nos permiten usar su pelo para otras cosas. Uno de los pasatiempos de mi madre es hacer pequeños tapetes y juguetes con la piel blanca. También hace pompones para decorar la ropa de mi primo de tres años, Wissam, como se aprecia en esta imagen.
Un alimento delicioso
En Eid el-Adha y en otras ocasiones especiales usamos conejo en vez de pollo en el mulukhiyeh, un platillo sabroso y nutritivo que gusta a todas las familias de Egipto.
Todos los días doy gracias a Dios y le pido que cuide la salud de mis conejos. Se puede decir que nos han traído suerte, además de ingresos extras y una mejor alimentación.
El futuro
Quisiera instalar otras baterías de conejos. Según la información de la FAO, el costo total de una batería es de unas 650 libras (115 dólares).
Ahora podría permitírmelo, aunque no sé cuánto he ganado desde que comencé a criar conejos. Quizás debería aprender contabilidad. ¿Saben de alguna escuela buena de comercio?