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Huertos ecológicos en terrazas en Egipto

El caso de Rashad Sayed

Un proyecto de TeleFood contribuye a que una familia egipcia pobre cultive hortalizas sin plaguicidas en la terraza de su casa. Las hortalizas mejoran la nutrición familiar y el excedente se vende para aumentar los ingresos y pagar las colegiaturas.Después de una hora en automóvil por el desierto, el grupo de información de la FAO llega a Fayoum, ubicada a 100 kilómetros de las pirámides de Guiza. Esta exuberante zona bañada por el Nilo produce toda suerte de hortalizas y frutos. Sus habitantes se ven tranquilos y satisfechos. El coche se abre camino por las angostas calles, donde recibe la bienvenida de un grupo de escolares, tanto niños como niñas, uniformados. El objetivo es visitar un proyecto de huertos en terrazas financiado por el programa TeleFood de la FAO. [All Photos: ©FAO/Ami Vitale]

Cuidar de toda la familia

Buen día. Soy Rashad Sayed, también conocida como Um Hashem. Tengo 46 años y vivo en el barrio de Haqura de Fayoum con mi esposo Sayed, de 52 años, y nuestros cuatros hijos. Tenemos dos varones, Hamada, de 23, y Ahmed, de 8, y dos mujeres, Samah, de 20, y Basma, de 16. Mi esposo está desempleado desde que fue herido cuando estaba en el ejército. Yo debo hacerme cargo de toda la familia. Temprano por la mañana, ayudo a Ahmed a vestirse, le preparo el desayuno y lo despacho a la escuela. Después subo a toda prisa a la terraza para ver mi huerto. He pagado la escuela de mi hijo con dinero que he obtenido del huerto.

Un buen comienzo

Hace un año, el programa TeleFood de la FAO me ayudó a instalar este huerto en la terraza mediante el suministro de bandejas, semillas y aperos. Comencé con seis bandejas, sembré lechuga, calabacines, espinacas, rábanos, ajo, cebolla, perejil, hierbas aromáticas y tomates.

Quiero ampliar mi huerto en la terraza agregándole cuatro unidades, pero necesito más cajas y semillas. Ahora compro las semillas en el mercado o las obtengo de mis propias plantas.

Alimentos inocuos

Miren mis tomates. ¿No son estupendos? Se dan bien aquí gracias al clima. Los comemos en ensaladas o los vendo para obtener dinero adicional cuando hace falta.

Lo importante es que no tienen plaguicidas. Los últimos años, los expertos en sanidad egipcios nos han advertido sobre el riesgo de contraer cáncer si consumimos alimentos contaminados con plaguicidas. Antes los agricultores pobres no sabían de los riesgos para la salud debidos al uso intensivo de plaguicidas. Hoy, muchas personas de mi ciudad quieren dedicarse a la agricultura orgánica.

La hortelana feliz

El huerto de mi terraza me mantiene ocupada. Lo visito varias veces al día, sola y en ocasiones con algunos vecinos o expertos de la FAO. En esta fotografía se ve cómo me ayudan unos agentes locales de extensión.Riego mis plantas frecuentemente. Verifico que todo esté en orden. A veces, sólo miro fijamente mis plantas y me siento contenta: es como ver crecer a un bebé. Durante el verano, por la tarde, toda la familia se reúne en la terraza para respirar el aire fresco en el agradable ambiente de un huerto. Par impedir que las aves se lleven mis semillas y se coman mis hortalizas frescas, coloco cinta magnética usada en palos que meto en las cajas. ¡El ruido que produce el viento al soplar las cintas mantiene alejadas a las aves!

El futuro

Basma me ayuda a cocinar cuando no está en la escuela. Elaboramos nuestro propio pan. Ella es muy hábil en la preparación de masa. Quiere ser una buena ama de casa.

Se casará pronto. Su novio vive y trabaja en Milán, Italia. Pero es egipcio, como nosotros, y cuando regrese, invitaremos a muchas personas a la boda religiosa, seguida por el festín tradicional. Mi dicha será mayor cuando nuestra familia entera se reúna alderedor de nuestra huerta en la terraza.

El tiempo nunca alcanza

Horneo el pan que comemos en nuestra vieja cocina de leña. Le he mencionado a mi marido que debemos comprar un horno moderno, pero no quiere escucharme.

Es verdad que el pan es mucho más sabroso cuando se hornea en un fuego a la leña, pero lleva mucho tiempo y no me permite cuidar de mis hortalizas. Empleamos los residuos de plantas del huerto de nuestra terraza como combustible para la cocina. Por fortuna, cuando estoy enferma, mis hijas se hacen cargo de todo, incluso del huerto y de la cocina de leña.

La comida egipcia

¿Sabían que la comida egipcia es deliciosa? Me gusta preparar fatta, kofta y mulukhijeh. Desde el año pasado no tengo que correr al mercado todas las mañanas, sólo necesito cortar las hortalizas de mi huerto y bajar dos plantas a la cocina para preparar manjares.

A mis hijos les encantan las ensaladas que preparo con hortalizas de nuestro huerto. Por lo menos sabemos que estamos consumiendo alimentos frescos y sin plaguicidas, gracias a los cuales el doctor no viene a casa.

La hora del almuerzo

En nuestro modesto hogar comemos el almuerzo en la sala de estar. Gracias a Dios hay suficiente comida y nuestra alimentación se ha enriquecido ahora que podemos sembrar una amplia variedad de hortalizas. Estoy muy contenta por haber tenido éxito en mi empeño.
,br> A algunos de nuestros vecinos que nos envidian les explico que ellos también pueden transformar sus terrazas en hermosos huertos, en lugar de almacenar allí todo tipo de cachivaches. Sólo deben asistir un curso de capacitación que imparte en Fayoum el Ministerio de Agricultura con ayuda de la FAO y de ONG locales.

En el mercado

Mediante el trueque o la venta de las hortalizas del huerto de mi terraza obtengo ingresos adicionales que me permitirán comprar el horno de mis sueños. Les diré un secreto: mis hortalizas, en especial mis tomates, se venden muy bien cuando las personas se enteran de que no tienen plaguicidas.

El año entrante quiero producir y vender más. Estoy muy cansada de pasar tantas horas horneando pan en nuestra cocina de leña; además de que podríamos aprovechar el espacio que ocupa la cocina para criar conejos, patos o pollos.Necesito ampliar mis actividades y preparar el camino para que mis hijos gocen de un futuro mejor.

La siguiente generación

Aquí estoy regando las plantas, se ven contentas. Mi hijo Ahmed me ayuda a cuidar de nuestras hortalizas. Él es muy curioso y está ávido de aprender el arte de sembrar. Ya sabe mucho sobre riego y sobre la mejor época para sembrar determinadas variedades.

Ahmed representa a la nueva generación que, espero, sea más cuidadosa que las anteriores en las cuestiones del medio ambiente. Sin TeleFood ni siquiera nos habríamos enterado de esta otra forma de cultivar.

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