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La vida en las colinas de Sri Lanka

El caso de Dayangani Rajapaksha

Una mujer de Sri Lanka, madre de tres hijos, describe cómo un nuevo proyecto de TeleFood ofrece a su familia una manera de estabilizar sus ingresos y hacer frente a gastos médicos.Me llamo Dayangani Rajapaksha, tengo 40 años de edad y vivo con mi familia cerca de la aldea de Dunumulla en la Provincia Central, donde cultivamos betel. El precio del betel sube y baja dependiendo del clima, además de que este cultivo es propenso a enfermedades. Hace algunos años perdimos toda nuestra cosecha, así que coso ropa para ganar un poco de dinero extra. Ésa soy yo con la vieja máquina de coser Singer que heredé de mi madre, y que legaré a mi propia hija. [All Photos:©Geert van Kesteren/Magnum Photos for FAO]

Mi familia

Ésta es mi familia: mi hija Pabasara y mi hijo Tharindu están a mi lado; detrás de mí está mi esposo, Nimal, con la menor de nuestros hijos, Minimythu, en brazos.

Estamos en nuestro platanar. Detrás de nosotros está el lugar donde cultivamos el betel. Durante la estación húmeda ganamos entre 200 y 250 rupias (de 2 a 4 dólares EE.UU) por cada mil hojas que vendemos. Durante la estación seca ese precio puede casi duplicarse, pero si perdemos nuestra cosecha por enfermedad no obtenemos nada.

Nuestro proyecto de TeleFood

Aquí pueden verme camino a nuestro nuevo gallinero que construimos con la ayuda del programa TeleFood de la FAO.TeleFood y una ONG de Sri Lanka, la Campaña Nacional contra el Hambre, compraron los materiales, pero los habitantes de nuestra comunidad construyeron el gallinero. En realidad, construimos 12 de éstos, uno para cada miembro de la Sociedad de Mujeres Wiswakantah. Organizamos la sociedad hace años para ayudar a nuestras familias.En una ocasión hablábamos con representantes de la Campaña Nacional acerca de cómo mejorar nuestros ingresos y ellos nos sugirieron que nos pusiéramos en contacto con la oficina de la FAO en Colombo para obtener ayuda de TeleFood, ¡y así lo hicimos!

Preparar el futuro

En mi gallinero hay 100 aves, aunque no lo parece. Todavía son pequeñas, pero dentro de cinco meses empezarán a poner huevos. Tengo pensado producir entre 70 y 80 huevos diarios. Algunos los comeremos nosotros, pero la mayoría los venderemos a vecinos y tiendas de alimentos a un precio de seis y media rupias (0.06 dólares EE.UU) por huevo.

Nuestros amigos de la Alianza Nacional han dispuesto que un veterinario nos enseñe como cuidar de los pollos. Me observa mi hijo Tharindu, quien también está aprendiendo.

Cocinar con mi madre

Mi madre y mi padre viven con nosotros. Ella ayuda mucho en la casa. Aquí estamos preparando el almuerzo. Habitualmente preparo el almuerzo por la mañana, al levantarme, cuando los niños desayunan, pero hoy es un día feriado, así que pude dormir un poco más. Suelo levantarme a las 4 a.m.

Mi cocina

Por la mañana recojo leña para nuestra estufa. La estufa y la casa son muy viejas. Mi abuelo las construyó hace 60 años. Es una buena casa, pero es vieja y partes de los muros se están cayendo y el techo está en mal estado. Desde hace años queremos remozar algunas cosas. Ahora tenemos en mente emplear el dinero adicional que ganemos por la venta de los huevos para hacerlo.

Mis hijos

Mis hijos acostumbran almorzar en la escuela un paquete con un poco de arroz y hortalizas que les preparo por la mañana, pero hoy los más grandes rinden exámenes y los más pequeños tienen el día libre.

Mucha de esta comida la cultivamos aquí mismo, en nuestro huerto, y el resto la compramos en el almacén de alimentos. Gasto en el almacén más o menos entre 5 000 y 6 000 rupias (aproximadamente 50 dólares EE.UU) al mes.

Mi padre

Hace varios meses mi padre sufrió una caída y se lastimó la espalda. Desde entonces, casi no ha podido levantarse de la cama. Mi madre lo ayuda a comer su almuerzo. Sus medicinas son muy caras. Mis hermanas y yo aportamos algo para pagar las cuentas de nuestros padres. Los ingresos que obtengamos por los huevos servirá mucho para esto.

Grandes esperanzas

A Pabasara le encanta bailar las danzas tradicionales de Sri Lanka y es muy buena haciéndolo. ¡Incluso se ha presentado en concursos nacionales! Quiero que siga bailando. Lleva puesto un vestido que yo misma cosí.Pasabara dice que cuando crezca quiere ser doctora.Estoy muy orgullosa de ella.

Labor para el futuro

Desde luego que estoy orgullosa de todos mis hijos. Aquí le estoy ayudando a Tharindu con sus deberes. Su materia favorita son las matemáticas.

Todas las noches después de cenar los niños hacen sus deberes. Son buenos alumnos. Espero emplear los ingresos adicionales que obtengamos de nuestro proyecto de TeleFood para pagarles clases particulares, para mejorar su formación.Pienso que tienen un futuro muy brillante.

Una comunidad de amigos

Gracias al trabajo conjunto en nuestra Sociedad de Mujeres, mis amigas y yo hemos contribuido a unir a los habitantes de nuestra comunidad. Nos sentimos muy unidas y todos en el vecindario nos apoyan para el logro de nuestro proyecto de TeleFood. Dicen que si nosotras podemos, ellos pueden también.

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