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El caso de Aynur Çabuk
Una niña que cursa el séptimo grado en un internado turco habla de las lecciones sobre producción de alimentos así como de la independencia que se adquiere en un singular salón de clases: los invernaderos escolares suministrados por TeleFood.
Me llamo Aynur Çabuk. Ésa soy yo, al fondo, la segunda de la derecha, con una chaqueta negra. Tengo 13 años y asisto al Internado Hikmet Ulugbay en el Distrito de Polatli, al norte de Ankara. Aquí estoy con algunos de mis compañeros de clase en nuestro curso diario de agricultura. [All Photos: ©FAO/Ami Vitale]
Mi habitación
Comparto esta habitación con otras tres niñas. Yo duermo en la litera superior. He estado en la escuela tres años. Antes vivía con mi familia cerca de Ankara, pero ahora mis padres están divorciados. Mi madre tuvo que dejar de trabajar para cuidar a mi hermano mayor. Tiene 17 años y está incapacitado, así que no puede trabajar ni ir a la escuela. Mi padre está en la cárcel.
Las maestras de mi antigua escuela organizaron mi admisión aquí, porque mi madre no podía cuidarnos a mi hermano y a mí en casa.
En clase
El turco y los estudios sociales son mis materias favoritas, pero me va bien en todas mis clases. Este año, recibí una distinción por haber obtenido las calificaciones más altas en la escuela. También soy la vicepresidenta de la clase y trabajo en la revista escolar, para la que escribo artículos y poemas.
Nuestros invernaderos de TeleFood
Él es el director de nuestro colegio, Yüksel Aydin, y nos imparte la clase de agricultura. Él y mi amigo Ozlem trabajan en uno de nuestros invernaderos de TeleFood, ahora tenemos dos. Están atando el cordel que usamos para guiar nuestros tomates, de tal manera que no estorbe. Luego podremos quitar las plantas muertas y preparar el terreno para la espinacas y los puerros que sembraremos después. Construimos el primer invernadero hace dos años con fondos de TeleFood, que también nos suministró semillas. El primer año tuvimos una cosecha muy buena, como todavía quedaban fondos disponibles del proyecto de TeleFood, los utilizamos para construir un segundo invernadero.
Espacio para crecer
Éste es el otro invernadero. Ya estamos cultivando cebollas y ahora sembramos alfalfa. Después de clases, nos gusta ir al invernadero en nuestro tiempo libre para ayudar a Yüksel, ¡en especial cuando los tomates están maduros! Yüksel siempre nos reprende: “¿Qué están haciendo con mis tomates?” porque siempre cortamos algunos y nos los comemos. Muchos alumnos son huérfanos, o nuestros padres están divorciados o tienen otros problemas y no pueden cuidar de nosotros en casa, pero aquí vivimos como en familia. Yüksel es como un padre para nosotros.
Trabajar el terreno
Me gusta trabajar la tierra. Aprendí un poco de horticultura en las parcelas de la aldea de mi familia, pero he aprendido mucho trabajando en el invernadero. El año pasado también sembramos flores. Como premio, Yüksel obsequió a los estudiantes más aplicados un tiesto de flores para su habitación, y eso nos estimuló a todos a estudiar más. ¡Al final, todo el mundo tenía su propio tiesto! Algunas personas del pueblo probaron la producción en invernadero, pero no tuvieron mucho éxito. Ahora, con lo que hemos aprendido en nuestra clase de agricultura y al trabajar con Yüksel en nuestro invernadero escolar, podemos enseñarles cómo obtener una cosecha mejor.
El desayuno
Ésta es nuestra cafetería. El desayuno se sirve a las 8:00. Una de mis labores como vicepresidenta es despertar a los demás alumnos y asegurarme de que asistan a su clase de estudio, que es de 7:00 a 8:00, y de que después lleguen puntuales al desayuno. También soy una de las encargadas de la cafetería; soy responsable de que todo el mundo se comporte bien durante las comidas. Este año tuvimos una buena cosecha en nuestros invernaderos: tomates, pepinos, pimientos, berenjenas, habichuelas, fresas; y los cocineros de la cafetería usaron los alimentos que cultivamos para preparar nuestras comidas. Es muy agradable consumir lo que uno produce. Gracias a nuestros invernaderos de TeleFood tenemos hortalizas frescas todo el año. También elaboramos pasta y salsa de tomate con nuestros tomates.
La biblioteca
Por la tarde, después de clases, trabajo en la biblioteca de la escuela. Mi trabajo consiste en mantener la biblioteca ordenada. También llevo el registro del préstamo de libros y soy responsable de asegurar que todos los alumnos los devuelvan. Como pueden ver, tenemos muchos libros. Es un lugar bonito y silencioso donde estudiar y, si queremos descansar de los estudios, también hay una mesa de ajedrez.
Clase de computación
Este es nuestro salón de computación. Aquí Ramazan ayuda a Ozlem. Ramazan es uno de los mejores alumnos de la escuela, en especial en matemáticas y computación. Él y su hermano menor han estado en la escuela cuatro años, desde que murió su madre. Su padre vive en Ankara, y lo visitan allí los fines de semana.
Tiempo libre
Este es el patio escolar. También tenemos una cancha de fútbol y una de básquetbol. Me gusta jugar fútbol, pero la escuela sólo tiene un equipo de chicos y no me dejan jugar en él. ¡ Creo que me tienen celos porque soy muy buena! Pero jugamos todos los fines de semana. Nuestro maestro de deportes me va a llevar a Ankara donde hay un equipo de chicas en el que puedo jugar.Tenemos, sin embargo, un equipo femenil de tenis de mesa ¡y yo soy la mejor jugadora!
Visita al médico
Hoy a algunos de nosotros nos llevarán a la ciudad a una visita al médico. Yo tengo cita con el dentista y Ramazan necesita un examen de la vista. Esta semana ocho de nosotros iremos a consulta. Vamos todos juntos en esta camioneta, pero no todos nuestros médicos están en la misma clínica, así que mientras un alumno está en su consulta, los demás esperan.
Fin del segundo día en la escuela
Me gusta mucho la escuela, disfruto en especial a mis maestros y mis amigos. Mi objetivo es ser médico para cuidar a mi madre y mi hermano. Espero ingresar el año entrante en una escuela secundaria especializada, pero es una institución muy exigente así que tendré que estudiar mucho.
Por las tardes asisto a un curso especial, junto con unos 15 estudiantes, para preparar el examen de admisión. Espero ingresar, aunque voy a extrañar a mis amigos y a mis maestros de aquí ¡y también las fresas frescas de nuestro invernadero de TeleFood!