Sin tierras en Marruecos
 

Sin tierras en Marruecos

El caso de Aicha Khallouki

En la serie audiovisual de la ayuda que el programa TeleFood proporciona a familias pobres, una mujer del occidente de Marruecos habla de su vida cotidiana.Me llamo Aicha Khallouki, tengo 45 años y vivo con mi esposo, Housin, y nuestros seis hijos en un conjunto de casas del poblado de Sala al Jadida, cerca de Rabat. Dos de mis hijos son minusválidos.Mi esposo y yo crecimos en esta zona, somos primos, y casi todos nuestros parientes viven en el terreno que está detrás de nuestra casa.[All photos: ©Djibril Sy/FAO]

Vivir del ganado

Este es mi hijo Miloudi, está llevando las ovejas a pastar antes de irse a la escuela. Miloudi y su hermano Abdullah son los únicos que van a la escuela, mis demás hijos son analfabetas.Somos campesinos y tenemos ovejas, dos vacas y terneras, así como un toro y pollos. No tenemos tierras pero mi esposo trabaja las tierras que están al lado del conjunto donde vivimos. Son de su padre y a cambio tenemos que darle un tercio de la cosecha.Mi esposo tiene problemas de salud, de modo que a menudo nuestros hijos tienen que ayudar a cuidar a los animales. Cuando Housin está bien, a veces trabaja en otras granjas como jornalero.

La escuela ¡qué dificultad!

Este es mi hijo en la escuela del pueblo. Mi hijo es muy miope y no puede leer bien, necesita mucho unas gafas, pero cuestan mucho dinero, cerca de 500 dirhams (60 dólares EE.UU.). Estoy ahorrando de los ingresos extras que me da el proyecto de cría de conejos iniciado con ayuda de la FAO.

Ordeñando las vacas

Todas las mañanas, a las 5, ordeño las vacas. Tengo que atarles las patas traseras para que no se muevan. En promedio, puedo vender unos siete litros de leche al día, que me producen cerca de 21 dirhams (2,50 dólares). La leche que queda se la dejo a mis hijos y a veces hago mantequilla con la crema.

También vendo huevos y, cuando es necesario, por ejemplo para costear los gastos médicos, vendo una oveja.

Nuestro proyecto de TeleFood

Estos son mis conejos. Son conejos blancos y grandes, mucho más grandes y gordos que los demás conejos de por aquí. Son una raza de Nueva Zelandia y los obtuve a través del Fondo de TeleFood.Comencé con seis conejitos y ahora ya tengo 16, pero también vendí 11 conejos para obtener algunos ingresos. El proyecto de TeleFood también me ha permitido comprar las jaulas, piensos concentrados, medicamentos y vacunas.Crío los conejos en beneficio propio, pero también trabajo con otras mujeres del grupo del proyecto. Por ejemplo, una de las mujeres quiere uno de mis machos y se lo voy a vender dentro de dos semanas, cuando haya crecido lo suficiente.

Manos amigas

No sé leer ni escribir, pero Fátima me ayuda a organizar mis documentos y mis certificados. Aquí aparezco mostrándole algunos documentos que acabo de pedir para mis niños minusválidos.Fátima es médico en el hospital local, y presidenta de la oficina regional de la Unión Nacional de Mujeres Marroquíes. Le preguntó a varias mujeres pobres de la zona si les interesaría criar conejos y yo enseguida quise participar.Unas mujeres del Ministerio de Agricultura nos enseñaron a cuidar a los conejos, qué darles de comer y cómo prevenir que se enfermen. Fátima nos visita una vez a la semana para ver cómo van los conejos.

Bajo la lluvia

Hoy es un día difícil, no ha dejado de llover y he estado cavando pequeñas zanjas para drenar el agua.

Mi hija mayor, Hasnae, trata de impedir que se mojen nuestras cosas. Me ayuda casi en todas las tareas domésticas, también va por agua y por leña para cocinar. Nunca ha ido a la escuela y es analfabeta.

Los beneficios de TeleFood

Los jueves voy al mercado. Hoy vendí dos conejos, obtuve 110 dirhams por ellos (13,50 dólares), que no es mal precio porque los vendí en cuanto llegué al mercado y no tuve que pagar la cuota del puesto. He vendido unos 11 conejos desde que empecé a participar en el proyecto y todavía me quedan 16 conejos.Espero poder encontrar pronto un mediador que pueda vender los conejos directamente en los restaurantes, así podría obtener un mejor precio y ahorrar el gasto de transporte y de alquiler de un lugar en el mercado.

Reuniones

Mañana es viernes, día de descanso para nosotros, los musulmanes, y quiero invitar a nuestros parientes y ofrecerles un cus cus. Con lo que acabo de ganar de la venta de los conejos compro un buen pollo, muchas hortalizas y algunas naranjas. Gasté cerca de 55 dirhams (6,75 dólares), más o menos la mitad de lo que gané de la venta de los conejos. Voy a ahorrar la otra mitad.

Una vida más cómoda

Somos una familia muy pobre y sobrevivimos de nuestro ganado y de la ayuda que nos da la familia.Pero con el proyecto de TeleFood ahora obtengo más ingresos que me ayudan a pagar más alimentos cuando son necesarios, y los libros para la escuela.Espero que mi hija mayor encuentre un buen marido, y que mis dos hijos más pequeños terminen la escuela y puedan encontrar trabajo en la ciudad. Quizás un día me puedan ayudar a construir una casa nueva con electricidad y agua corriente. Es mi sueño para mi familia, una vida más cómoda.

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