!Participa!
 

La vida en el campo africano

La historia de Mustafa Nyang

Un campesino de Gambia, África Occidental, cuenta su vida cotidiana en la serie de reportajes fotográficos sobre la ayuda que el programa TeleFood proporciona a familias necesitadas.Me llamo Mustafá Nyang. Tengo 15 años y vivo en Nyangen, una aldea del distrito de Central River, en Gambia.Hoy mi vida es agradable. Ayudo a mi familia, estudio el Corán y trabajo en el huerto para ganar dinero. [All photos: ©Djibril Sy/FAO]

Mis desplazamientos

Ahora estoy muy bien en el campo, pero no siempre fue así, como verán. Mi padre, Momodou, me mandó a Banjul, la capital, cuando tenía siete años, como almudo con un marabut o maestro del Corán, como hacen muchas familias pobres de la región.Los almudos son los niños musulmanes de la calle. A cambio de aprender el Corán y para ayudar al marabut a alimentarlos, los niños salen todos los días a pedir limosna y alimentos. Es una vida difícil.

Mi familia

Esta es mi familia, donde vivimos. Aquí aparezco con mi hermana Beike. Mi padre está en medio. Él tiene dos esposas y 10 hijos.

Estuve fuera de casa durante varios años, cuando me fui de almudo a Banjul. No me gustaba estar lejos de mi familia.

Cómo regresé a casa

Gracias a estas dos personas, Yama Njai y Alhagie Kebe, regresé a mi aldea y a mi familia cuando tenía unos 10 años.Mi tía Yama hizo todo lo posible para que los almudos de nuestra aldea regresaran con sus familias. La Asociación Islámica de Socorro organizó nuestra reinserción.

El señor Kebe, presidente de la asociación, que aparece aquí en nuestra aldea, quería garantizarnos una mejor alimentación y la oportunidad de ganar algo de dinero para no tener que irnos de nuevo a la ciudad.Nos apoyó para conseguir ayuda a través de la campaña TeleFood de la FAO.

Nuestro huerto de TeleFood

Esta es la clave de nuestra vida: el huerto. Mi tía me consiguió una parcela en el huerto colectivo, a orillas del río Gambia.

Con los fondos aportados por TeleFood compramos aperos y semillas y construímos un pozo. Ahora producimos toda clase de hortalizas y fruta, como tomates, zanahorias, sandías, berenjenas y pimientos.Incluso cultivamos árboles para sustituir los que destruyen los incendios forestales.

Gran demanda

Los pimientos prosperan. El año pasado mi mamá y mi tía ganaron 15 000 dalasis, o unos 500 dólares cada una, sólo de la venta de pimientos.

Los sábados, llegan personas del Senegal a comprarlos.

Agua preciosa

Todas las mañanas salgo a mi huerto a regar las plantas. Obtengo el agua del río Gambia.

Cultivamos hortalizas todo el año. En la temporada seca, cuando el agua del río se hace demasiado salada, sacamos agua del pozo.

La escuela del Corán

Cuando termino de regar el huerto me voy a las clases de Corán. Ahora los marabutos vienen a las aldeas de esta zona a enseñar el Corán.

Casi todos los niños de nuestra aldea, hombres y mujeres, estudian con un marabut. Pocos van a la escuela. De todas formas, en la aldea no hay escuela.

Trabajo duro

Aquí estoy, a la derecha, ayudando a mi padre a cosechar sus cacahuetes. Crecen dentro de la tierra y es difícil extraerlos y pelarlos. Aquí estoy trabajando con un amigo.

Mi papá cultiva cacahuetes para venderlos. También cultivamos mijo, sorgo y maíz para consumo propio.Cuando todo funciona bien, vendemos unos 10 costales de cacahuetes a 3 750 dalasis, o unos 125 dólares cada uno. Es el principal ingreso de mi padre en el año.

Planes para el futuro

Cuando me case voy a recibir la tierra de mi padre. Pero el huerto de TeleFood me ha dado nuevas oportunidades de obtener otros ingresos mientras tanto. Pronto voy a cosechar mis primeros pimientos, y mi mamá, Hawa, me va a ayudar a vendérselos a los mediadores senegaleses.

Con el dinero que gane voy a poder comprarme una ternera, que cuando haya engordado podré vender al doble del precio pagado.Podría tal vez incluso comprar ropa nueva para mí y para mi madre, que aparece aquí con mi hermanito, Keba.

Donate now!

Proyectos TeleFood