Ella es mi madre, Ida Lina Semedo Da Veiga, con mi hermanito Eder. Mi hermana Elida, al fondo, tiene 15 años, es epiléptica y no puede ir a la escuela. Mamá no vive con nosotros porque trabaja haciendo limpieza en la ciudad, a dos horas del pueblo por autobús. Vive con Eder y Elida en un barrio de ocupantes en las afueras de la ciudad.Hoy es el día libre de mamá. Entonces viene al pueblo. Siempre nos da mucho gusto verla.Cuando regrese mañana a la ciudad, quiere llevarme para que me revisen en el hospital. Está preocupada porque me duele el estómago, ya que papá murió de apendicitis cuando yo era bebé.
La vida en familia
Normalmente Ruth y yo hacemos la comida, pero hoy mamá nos quiere mimar.Esta es nuestra casa, la construyó mi abuela hace años. Recientemente las autoridades nos dieron dinero del Fondo de Solidaridad para los Pobres para poner una puerta y una ventana y reparar el techo, que tenía goteras.
La abuela, mi hermana y yo dormimos en la misma habitación y cocinamos fuera, en el jardín de atrás. No tenemos electricidad, así que trato de hacer mi tarea a la luz del día. Cuando necesitamos que algo se conserve en frío, se lo llevo a los vecinos porque tienen refrigerador.
A clases
Todos los días mi hermana y yo vamos a pie a la escuela. Tardamos 40 minutos en llegar, alrededor de las 7.30, y allá nos espera un desayuno. Gracias a dos organizaciones de las Naciones Unidas nos dan esos alimentos.
El Programa Mundial de Alimentos pone los ingredientes básicos, como el aceite, frijoles pintos, harina, arroz y carne de lata. Y del huerto que hemos hecho gracias a TeleFood obtenemos fruta fresca y hortalizas. Ahora se los muestro.
Mi día escolar
Mi día escolar es así más o menos: tomo el desayuno al llegar, por lo general camoca (panqueques de harina de maíz), con un vaso de leche o de agua. Y luego, a clases. Me gusta mucho estudiar.
A menudo pasamos tiempo en nuestro huerto de TeleFood. Así he aprendido a cultivar cosas. Me encanta trabajar en el huerto.Después del almuerzo, que preparamos y servimos en la escuela, tomamos otras dos lecciones y luego volvemos a casa.
Nuestro huerto de TeleFood
Es nuestro orgullo y nuestra alegría: el huerto. La FAO nos ha ayudado a establecer este huerto para tener fruta fresca y hortalizas con el almuerzo.
El programa TeleFood de la FAO aportó el dinero para el sistema de irrigación y las semillas. Personas de todo el mundo hacen donativos a TeleFood para proyectos pequeños. Nuestra escuela no tiene dinero para comprar hortalizas, así que sin el huerto, no podríamos consumirlas.Sin Raimundo con su gorra de marinero estaríamos perdidos. Es un campesino jubilado que nos ayuda en el huerto, a sembrar y cosechar. Vive cerca de la escuela y puede vigilar el huerto. A veces tratan de meterse los ladrones y robar nuestras hortalizas.
Beneficios de TeleFood
Aquí estamos plantando patatas. En cada zanja se ven los tubos de riego por goteo. Gracias a que TeleFood pagó este sistema de riego vamos a poder producir alimentos casi todo el año. También cultivamos tomates, cebollas, pimientos, zanahorias, col, bananos y papaya.La maestra nos explica la importancia de las hortalizas frescas para nuestra alimentación.A veces vendemos los productos a la gente del pueblo. Con los ingresos la escuela puede comprar carne, pescado y hortalizas al final de la estación seca, cuando se agotan los pozos y ya no tenemos agua para regar el huerto.
Después de la escuela
Después de clases voy a buscar agua a un manantial de agua limpia. Ruth recoge agua para cocinar y lavar de otro manantial que está cerca de la casa. Después limpiamos la casa y comenzamos a preparar la cena.
Por lo general preparamos arroz y frijoles. Nos fijamos en que haya suficiente para el desayuno y el almuerzo del día siguiente de la abuela.Después de cocinar hacemos la tarea, y si nos queda tiempo salimos a jugar con los niños que viven al lado.
De compras
Ésta es la tienda del pueblo. No hay muchas cosas que vender y pocos tienen dinero para comprar.A veces compramos frijoles pintos, que aquí son muy comunes. Por lo general compramos a crédito y, cuando mamá puede, paga la cuenta. Ella gana 5 000 escudos (60 dólares) al mes, pero está tratando de ganar más dinero lavando ropa para otras personas.Nuestra alimentación en casa es muy sencilla, pero consumimos muchas vitaminas en la escuela gracias a las hortalizas y la fruta de los huertos.
El futuro
El año que viene Ruth y yo vamos a ir a la secundaria. Espero que mamá pueda permitírselo, porque me gustaría ser maestra.
La primaria es gratuita, pero en la secundaria hay que pagar una pequeña cuota. Tampoco dan de comer y no sé si haya secundarias con huertos. Si no, les voy a hablar del Fondo de TeleFood. Estoy segura de que a los niños les gustaría trabajar en el huerto escolar y comer fruta y hortalizas frescas todos los días.