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El caso de K.V. Leelasekara
Un sencillo horno solar de baja tecnología para secar hierbas aromáticas, suministrado por el programa TeleFood de la FAO, ha contribuido a que K.V. Leelasekara, productor de arroz de Sri Lanka, forje una vida mejor para su familia.Me llamo K.V. Leelasekara, soy agricultor en Sri Lanka. Cultivo sobre todo arroz, dependiendo del clima, pero también tengo algunas vacas.Vivo en la Aldea 6 de Anamaduwa, en la Provincia Noroccidental, con mi esposa Nalani Chandra y mis hijos Prabath y Samith. [All Photos: ©Geert van Kesteren/Magnum Photos for FAO]
Mi parcela
Me levanto temprano y cuando llego a mis tierras todavía hay una densa niebla. Ahora mismo estoy preparando el terreno para una nueva cosecha de arroz mezclando heno con el suelo. La Autoridad Nacional de Riego tiene agua adicional en sus depósitos y pronto sacará alguna cantidad, por lo cual todos los agricultores de los alrededores se están preparando para sembrar.Si tengo suerte, podré levantar dos cosechas de arroz al año, que me reportarán aproximadamente 120 000 rupias (1 175 dólares EE.UU.) después de deducir los gastos.Pero a diferencia de otras zonas de Sri Lanka, en Anamaduwa no siempre abunda el agua: hay años en que no llueve, así que no podemos sembrar arroz, como en 2004.
De un lado a otro
También tengo algunas vacas. Todas las mañanas hago una pausa en mi trabajo agrícola para ir casa a desayunar, pero antes de ir ordeño las vacas para dejar la leche en la cooperativa agropecuaria de regreso.
Aquí todo el mundo se desplaza en bicicleta. El cántaro para la leche es un poco pesado y es difícil mantener el equilibrio, pero estoy acostumbrado.
Beneficios palpables
Mi familia y yo estamos sentados en la sala principal de nuestra casa, que construí en 1985 cuando nos mudamos aquí. Tiene dos habitaciones y está fabricada con arcilla aplicada en capas sobre madera y caña. No tenemos electricidad.
Ahora, con el dinero que obtengo de la venta de hierbas, estoy construyendo para mi familia una nueva casa que tendrá muros de ladrillo. Hace dos años puse los cimientos y este año compré los ladrillos, la arena y los azulejos para los muros y el techo.
Nuestro proyecto de TeleFood
Nuestro nuevo proyecto es de hierbas medicinales. Recogemos algunas hierbas silvestres en los límites de nuestros terrenos o en los bosques cercanos, y cultivamos otras nosotros mismos. Después las secamos y las vendemos.Hay mucha demanda de hierbas, son ingredientes muy importantes que se emplean en la medicina ayurvédica tradicional de Sri Lanka. También las vendemos a una empresa que fabrica productos de belleza naturales. Antes solían importar muchas de sus hierbas de la India, pero ahora somos sus únicos proveedores.Aquí estoy recogiendo una hierba llamada dummella, que en esta época del año crece a orillas del camino.
Baja tecnología...
Este es nuestro secador solar de hierbas, clave del éxito de nuestro proyecto.
Las hierbas van dentro, sobre bastidores de secado. El sol calienta el aire atrapado en el interior de la carpa de plástico, a la vez que el panel solar situado en la parte superior del poste acciona dos pequeños ventiladores que expulsan el aire caliente del interior y mantenien baja la humedad. Funciona incluso en los días nublados como hoy.Nuestra Sociedad de Recolectores de Hierbas Medicinales tiene 75 miembros. Cuenta con 10 secadores como éste, repartidos por toda la zona de Anamaduwa. Los diseñó una ONG de Sri Lanka, el Intermediate Technology Development Group, y el programa TeleFood de la FAO pagó su fabricación.
...grandes recompensas
Dentro de unos días, nuestra sociedad debe despachar un pedido de 100 kilogramos de dummella seca, este lote está casi listo.Las hierbas se secan mucho mejor con el secador solar que al sol, a la manera tradicional, y, además, el secado en el horno produce un color uniforme. Los compradores pagan mucho más por hierbas de esta calidad: hasta 25 rupias (25 centavos de dólar EE.UU.) por kilogramo, en lugar de las acostumbradas 5 rupias (5 centavos de dólar de EE.UU.).El año pasado obtuve por la venta de hierbas 45 000 rupias (438 dólares EE.UU.) durante la temporada de los monzones, de mayo a octubre, y 39 000 (380 dólares EE.UU.) entre diciembre y marzo. Eso mismo ganaría cultivando arroz en un buen año con dos buenos monzones.
Colaboración
Aquí, en la Aldea 6, muchos de los agricultores pertenecen a la cooperativa lechera. La persona encargada, Indrani Kanthi, lleva la cuenta de la cantidad de leche que entrega cada uno de nosotros y nos dividimos las utilidades proporcionalmente a lo que aportamos.
Esto nos permite subsistir los años en que no llueve lo suficiente para cultivar arroz. Hemos aprendido que trabajando juntos logramos más que cada uno por su cuenta.Ahora, gracias a la ayuda de la FAO y TeleFood, algunos de nosotros participamos juntos en un nuevo proyecto.
Una vida más estable
También empleo los ingresos adicionales que obtengo de la venta de las hierbas para comprar diferentes tipos de semillas y cultivar una gran variedad de plantas. Ahora, cuando no hay suficiente agua para cultivar arroz, puedo sembrar algún cultivo que no necesite de tanta agua.
Éstas son plántulas de una nueva hierba que estoy propagando: rathnethul, usada para tratar el reumatismo, problemas digestivos y otras enfermedades.
Horizontes más amplios
Nalani cocina el almuerzo. A veces me lo lleva al terreno y se queda para ayudarme con el trabajo, pero hoy comemos en casa.
Antes nuestras dos hijas la ayudaban con los quehaceres domésticos, pero ya se fueron de casa para estudiar en la universidad. Una estudia administración de empresas, la otra, comercio. El gobierno paga parte de ese gasto, pero no todo; de no ser por nuestro proyecto de TeleFood no habríamos podido enviarlas a la universidad.
Nuestros platillos
El almuerzo de hoy son habichuelas doradas con sambol de coco y arroz. Casi todo lo que comemos lo cultivamos nosotros mismos. En ocasiones compramos hortalizas en la tienda que está calle arriba, y aproximadamente una vez al mes enviamos a nuestro hijo Prabith a Anamaduwa a que compre productos como sal, queroseno, pescado seco, especias y ropa.Gastamos alrededor de 4 000 rupias (40 dólares EE.UU.) al mes en alimentos y este tipo de artículos. El dinero que obtenemos de las hierbas contribuye a pagar nuestras cuentas.
Una vida mejor
Después del almuerzo, mis hijos me ayudan a clasificar la dummella que recogí de camino a casa y a prepararla para el secado. Luego volveré a mis terrenos. Siempre hay mucho trabajo que hacer.
Hoy nuestra vida es más fácil gracias a nuestro proyecto de TeleFood.
Pronto tendremos una nueva casa. Nuestras hijas terminarán la carrera; tal vez entonces nuestros hijos también se vayan de casa a estudiar.