Mensaje del Director General

Mensaje del Director General de la FAO sobre el tema del Día Mundial de la Alimentación y TeleFood en 2009: "Conseguir la seguridad alimentaria en época de crisis"

En los últimos tres años se han producido acontecimientos especialmente trágicos que han demostrado cuán frágil es nuestro sistema alimentario, a escala mundial, y cuán vulnerables somos todos. Por primera vez en la historia, hay más de 1 000 millones de personas subnutridas en todo el mundo. Esta cifra supone casi 100 millones más que el año pasado y significa que una de cada seis personas pasa hambre todos los días. Este reciente incremento del hambre no ha sido consecuencia de malas cosechas en todo el mundo, ni mucho menos, sino que ha sido causado por la crisis económica mundial, que ha provocado una reducción de los ingresos y las oportunidades de empleo de los pobres y una disminución significativa de su acceso a los alimentos.

Por esta razón, el tema escogido para el Día Mundial de la Alimentación y TeleFood en 2009 es Conseguir la seguridad alimentaria en época de crisis. En un momento en que los efectos de la crisis económica mundial dominan las noticias, es importante recordar a la comunidad internacional que no todos trabajan en oficinas o fábricas ni en bancos. La crisis acecha también a las explotaciones agrícolas en pequeña escala y las zonas rurales, donde vive y trabaja el 70 % de los hambrientos del mundo.

En varios sentidos, la crisis actual no tiene precedentes. En primer lugar, ha seguido a un rápido y pronunciado aumento de los precios de los alimentos básicos producido entre 2006 y 2008. El reciente ajuste a la baja no debería interpretarse como el final de la crisis alimentaria. En el África Subsahariana, del 80 % al 90 % de todos los precios de los cereales seguidos por la FAO en 27 países continúan siendo un 25 % más alto que antes del inicio de la crisis de los precios de los alimentos, hace dos años. En Asia y en América Latina y el Caribe, de los 31 países que la FAO está monitoreando, entre el 40 % y el 80 % de los precios de los cereales continúan siendo más de un 25 % más altos que en el período anterior a la crisis alimentaria.

Por otra parte, la producción aún se ve obstaculizada por el aumento del costo de los insumos ―176 % en el caso de los fertilizantes, 70 % de las semillas, 75 % de los piensos―, haciendo más difíciles las inversiones agrícolas. Estos incrementos colocan dichos insumos esenciales muy lejos del alcance de millones de agricultores.

En segundo lugar, los países en desarrollo están mucho más integrados desde un punto  de vista financiero y comercial en la economía mundial, lo que entraña que una caída de la demanda o la oferta global y de la disponibilidad de crédito tiene repercusiones inmediatas en los países en desarrollo.

En tercer lugar, debido al carácter mundial de la crisis, los mecanismos usados normalmente por los hogares para resistir a las crisis económicas se encuentran al límite. Se prevé que la inversión extranjera directa, incluída en la agricultura, disminuirá más de un 30 % en 2009. La reducción del empleo en las zonas urbanas podría obligar a quienes buscan trabajo a regresar a las zonas rurales. Las remesas de los emigrantes, que anteriormente crecían a tasas anuales de hasta un 20 % y en 2008 totalizaron 300 000 millones de dólares EE.UU., podrían experimentar una disminución de alrededor de un 5 % a un 8 % en 2009. El Fondo Monetario Internacional prevé que la ayuda extranjera a los 71 países más pobres caerá alrededor del 25 %. En los mercados financieros, el crédito podría no estar disponible, debido a la evaluación más estricta del riesgo, y exigir una prima de riesgo más alta.

La cruda realidad es que a menos que se adopten de inmediato medidas correctivas sustanciales y sostenidas, el objetivo de la Cumbre Mundial sobre la Alimentación de reducir el número de personas hambrientas a la mitad ―hasta un máximo de 420 millones de personas― no se alcanzará para el año 2015.

Afortunadamente, hay signos alentadores de una voluntad política más fuerte para combatir el hambre en el mundo. En el Comunicado conjunto de L’Aquila sobre la seguridad alimentaria mundial, emitido tras la reunión del G-8 celebrada en Italia el pasado mes de julio, se aprobó un cambio radical de estrategia, dando prioridad al aumento de la producción de los pequeños agricultores de los países en desarrollo con déficit alimentario. Está previsto, en este sentido, movilizar 20 000 millones de dólares EE.UU. a lo largo de tres años para el financiamiento de dicho programa. Ahora es preciso traducir este compromiso en medidas concretas. Además, la comunidad internacional de donantes debería volver a destinar, lo antes posible, el 17 % de la asistencia oficial para el desarrollo a la agricultura; cabe recordar que ése fue el nivel de inversión que salvó a Asia y América Latina de una hambruna inminente en los años setenta. En la actualidad es necesario un nivel similar de recursos para alimentar a los más de 1 000 millones de personas que padecen hambre y conseguir que la población del mundo, que probablemente aumentará hasta más de 9 000 millones de personas para 2050, tenga suficiente para comer entonces.

No se necesitan solamente recursos financieros. Más allá de los factores que agravan la actual crisis, existe una larga serie de problemas fundamentales que deben resolverse, en particular, el modo de canalizar la ayuda y la forma de lograr que llegue efectivamente a los pequeños agricultores, así como la reforma del sistema de gobernanza de la seguridad alimentaria mundial de una mayor coherencia en las acciones de los gobiernos y de los asociados para el desarrollo, la parte de los presupuestos nacionales dedicados a la agricultura y las inversiones del sector privado.

Especialmente en tiempos de crisis, es importante que no se reduzca el apoyo a la agricultura. Tan solo un sector agrícola saludable, combinado con el crecimiento de la economía no agrícola y con redes de seguridad y programas de protección social efectivos, permitirán hacer frente a la recesión mundial y erradicar la inseguridad alimentaria y la pobreza. La finalidad de la Cumbre Mundial sobre la Seguridad Alimentaria, que se celebrará en Roma del 16 al 18 de noviembre, es mantener el problema de la inseguridad alimentaria en primer lugar de la agenda internacional, para que el derecho humano más fundamental, el derecho a la alimentación, sea respetado.

En este Día Mundial de la Alimentación, tomemos la resolución, de una vez por todas, de que conseguir la seguridad alimentaria, en tiempos de crisis o no, es realmente una prioridad mundial.

Dr. Jacques Diouf,
Director General de la
Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO)
Día Mundial de la Alimentación, 16 de octubre de 2008 - La Seguridad Alimentaria Mundial: los Desafíos del Cambio Climático y la Bioenergía
Tema del Día Mundial de la Alimentación 2009: "Conseguir la seguridad alimentaria en época de crisis"
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Dr. Jacques Diouf, Director General de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO)
Dr. Jacques Diouf, Director General de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO)