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El estado de la inseguridad alimentaria en el mundo 2015
©FAO/Seyllou Diallo

Preguntas frecuentes

1. ¿Cuánto se ha avanzado en la lucha contra el hambre?

1. ¿Cuánto se ha avanzado en la lucha contra el hambre?

Las últimas estimaciones de la FAO indican que la reducción del hambre en el mundo continúa: se calcula que hay unos 795 millones de personas crónicamente subalimentadas en 2014-16, algo más de una de cada nueve personas, y unos 216 millones menos que en 1990-1992. En el mismo período, la prevalencia de la subalimentación se ha reducido del 18,6 al 10,9 por ciento a nivel mundial y del 23,3 al 12,9 por ciento en los países en desarrollo.

A pesar del progreso general, persisten marcadas diferencias entre regiones. África subsahariana tiene la mayor prevalencia de subalimentación, y sólo ha realizado modestos avances en los últimos años. Alrededor de una de cada cuatro personas en la región sigue estando subalimentada.

Por el contrario, las condiciones son mucho más favorables en África del Norte, donde varios países presentan niveles bajos de subalimentación.

Asia, la región más poblada del mundo, todavía tiene el mayor número de personas subalimentadas. Asia meridional ha avanzado lentamente en la reducción del hambre, mientras que se ha logrado un progreso más rápido en Asia oriental y sudoriental.

América Latina y el Caribe han registrado avances muy rápidos en la reducción del hambre, en especial los países del sur del continente.

2. ¿Por qué ha descendido el número global de de víctimas del hambre?

2. ¿Por qué ha descendido el número global de de víctimas del hambre?

La menor prevalencia de la subalimentación (PoU, por sus siglas en inglés) a nivel mundial indicada en el SOFI 2015 refleja estimaciones más altas de los niveles de consumo de alimentos en algunos países y regiones clave. En algunos de los principales países productores y consumidores se han observado en el pasado reciente aumentos en las cantidades de alimentos básicos como cereales, oleaginosas, carnes, azúcar y productos lácteos disponibles para el consumo humano.

En algunos países, una PoU inferior resulta también de la reducción de la desigualdad en el acceso a los alimentos entre la población. La información actualizada a partir de recientes encuestas nacionales de los presupuestos en los hogares permitió que uno de los parámetros utilizados en la estimación de la Pou el coeficiente de variación fuese revisado a la baja.

Como los países continúan elaborando nuevos y mejores datos sobre la producción, comercio y consumo de alimentos, las estimaciones se actualizan regularmente, como siempre se ha hecho. Por esta razón, las estimaciones con el tiempo se revisan hacia atrás para cada nueva edición del SOFI. Por lo tanto, estas estimaciones no deben compararse entre distintas ediciones del informe, sino sólo dentro de la misma edición.

3. ¿Cuáles son las diferencias entre regiones en el progreso hacia los objetivos internacionales sobre el hambre?

3. ¿Cuáles son las diferencias entre regiones en el progreso hacia los objetivos internacionales sobre el hambre?

Las regiones en desarrollo en su conjunto casi han alcanzado la meta 1c del hambre del Objetivo de Desarrollo del Milenio, mientras que el objetivo de la Cumbre Mundial sobre la Alimentación (CMA) quedó a una distancia alejada.

El logro de la meta 1c del hambre de los ODM requiere una reducción de la proporción de personas subalimentadas en la población total de al menos el 50 por ciento entre 1990 y 2015. Esta meta casi se ha logrado en las regiones en desarrollo en su conjunto. La reducción estimada de la PoU en 2014-16 está a menos de un punto porcentual del nivel requerido para haber logrado el objetivo. La PoU en las regiones en desarrollo se sitúa en el 12,9 por ciento en 2014-16, es decir, 0,8 puntos porcentuales por encima de la meta 1c de los ODM del 12,1 por ciento. Teniendo en cuenta esta pequeña diferencia y teniendo en cuenta un margen de fiabilidad de los datos utilizados para estimar la subalimentación, el objetivo puede considerarse alcanzado.

4. ¿Qué países han hecho el mayor progreso en la reducción del hambre?

4. ¿Qué países han hecho el mayor progreso en la reducción del hambre?

Desde 1990-1992, 72 países en desarrollo han alcanzado la meta 1c del hambre de los ODM. De estos, 29 también han logrado el objetivo más estricto de la CMA. De los 72 países en desarrollo que han alcanzado la meta 1c de los ODM, 12 han mantenido la prevalencia de la subalimentación cerca o por debajo del 5 por ciento desde 1990-1992.

El progreso más rápido se registró en América Latina, debido a la reducción del hambre en Brasil, Chile, Guyana, Nicaragua, Perú, Uruguay y la República Bolivariana de Venezuela. Entre los países asiáticos, se registró un progreso rápido en Armenia, Azerbaiyán, China, Georgia, Kirguistán, Kuwait, Myanmar, Omán, Tailandia, Turkmenistán y Viet Nam, que han alcanzado tanto las metas de la CMA como la meta 1c del ODM. Algunos países africanos también hicieron progresos considerables; entre los ejemplos figuran Angola, Camerún, Djibouti, Gabón, Ghana, Malí y Santo Tomé y Príncipe. Estos países han reducido a la mitad tanto el número de personas subalimentadas como la prevalencia de la subalimentación desde 1990-92.

5. ¿Qué países han hecho menos progresos en la reducción del hambre?

5. ¿Qué países han hecho menos progresos en la reducción del hambre?

Se registró un progreso muy lento en algunos países de África subsahariana, entre ellos la República Centroafricana, Côte d’Ivoire, Liberia, Madagascar, Namibia, Senegal, Swazilandia, Uganda, República Unida de Tanzania y Zambia. En Asia, la República Democrática de Corea, Irak y Tayikistán registraron un aumento en el número de personas subalimentadas. En América Latina, se señaló un incremento en el número de personas subalimentadas en Guatemala, a pesar de los buenos resultados de la región en su conjunto.

6. Sobre la base de los informes SOFI anteriores, la FAO ha reconocido a los países que habían alcanzado la meta 1c del hambre de los ODM y la meta de la CMA. ¿Se ven estos resultados confirmados por las cifras 2015?

6. Sobre la base de los informes SOFI anteriores, la FAO ha reconocido a los países que habían alcanzado la meta 1c del hambre de los ODM y la meta de la CMA. ¿Se ven estos resultados confirmados por las cifras 2015?

Los resultados se confirmaron en los países reconocidos en los últimos años. Sin embargo, son posibles algunos cambios en las estimaciones puntuales, sobre todo para los períodos más recientes. Estas estimaciones más recientes se basan inevitablemente en proyecciones a corto plazo, que están sujetas a reevaluaciones en base a la información de los mercados y la información adicional de la que se ha dispuesto.

7. ¿Por qué la FAO vigila la subalimentación solo en los países de regiones en vías de desarrollo?

7. ¿Por qué la FAO vigila la subalimentación solo en los países de regiones en vías de desarrollo?

Los ODM 1 a 7 están concebidos solo para ser evaluados en los países de las regiones en desarrollo; solo el ODM 8 se aplica también a los países de las regiones desarrolladas. Para los países desarrollados, la FAO solo lleva a cabo una evaluación global, sin entrar en detalles a nivel de país.

8. ¿Ha cambiado la FAO su metodología para el cálculo de la prevalencia de la subalimentación este año en comparación con la utilizada para las anteriores ediciones de SOFI?

8. ¿Ha cambiado la FAO su metodología para el cálculo de la prevalencia de la subalimentación este año en comparación con la utilizada para las anteriores ediciones de SOFI?

La metodología para la estimación de la subalimentación no ha cambiado en relación a la utilizada el año pasado. Las últimas mejoras en el procedimiento de estimación se introdujeron en 2014. Estas incluyeron la metodología para el cálculo de los coeficientes de variación de las encuestas de los hogares y de otras fuentes allí donde no hay disponibles encuestas nacionales fiables de los hogares. Como en las anteriores ediciones del SOFI, la metodología para la estimación de la subalimentación se presenta en el Anexo 2 del informe. Hay más detalles en los Documentos de Trabajo EES 14-04 de la FAO (disponible en http://www.fao.org/3/a-i4060e.pdf) y 14-05 (disponible en http://www.fao.org /3/a-i4046e.pdf).

9. ¿Por qué calcula la FAO la prevalencia de la subalimentación hasta 2014-16? ¿Cómo podemos tener la información para 2016?

9. ¿Por qué calcula la FAO la prevalencia de la subalimentación hasta 2014-16? ¿Cómo podemos tener la información para 2016?

Las estimaciones más recientes incluidas en el SOFI siempre se basan en datos proyectados. La opción de proyectar el promedio de los tres años 2014-16 en el SOFI 2015 surge de la necesidad de mantener la coherencia con las evaluaciones previas de desnutrición. El seguimiento de los progresos hacia las metas 1c del hambre del ODM y de la CMA fue iniciado por la FAO a finales de 1990, tomando el período de tres años 1990-1992 como punto de partida. Ambos objetivos han de ser alcanzados a finales de 2015. Por lo tanto, el progreso tuvo que ser evaluado hasta un período promedio de tres años centrado en 2015, es decir, hasta 2014-16.

Las estimaciones de la subalimentación en 2014-16 se basan en datos proyectados para el consumo de energía alimentaria (DEC, por sus siglas en inglés). Como se explica en el anexo 2 del SOFI, los últimos datos disponibles de las hojas de balance de alimentos se refieren a 2013 para la mayoría de los países, mientras que para otros países sólo están disponibles hasta 2011. Por lo tanto, se necesitaban otras fuentes para estimar los tres años de DEC hasta 2014-16. La principal fuente de los datos que faltan para 2012, 2013 y 2014 son las estimaciones de consumo de alimentos de las perspectivas del mercado a corto plazo preparado por la División de Comercio y Mercados de la FAO. Estas estimaciones se han utilizado para prorratear los datos de las hojas de balance de alimentos para llegar a las previsiones para 2012, 2013 y 2014. Como consecuencia, se necesitaban proyecciones para los dos últimos años.

Se ha utilizado un modelo de retrasos distribuido para proyectar el DEC de 2015 y 2016. Este modelo atribuye mayor peso a los datos más recientes y cada vez menos peso a las observaciones más antiguas. Cuando este modelo no produjo resultados plausibles, se han utilizado métodos de pronóstico más simples, como las extrapolaciones de tendencias lineales o exponenciales.

10. El SOFI 2015 indica que algunos países y regiones (P. ej. América Latina y el Caribe, Guyana, Suriname) han alcanzado el objetivo de la Cumbre Mundial sobre la Alimentación o la meta 1c del hambre de los ODM.

10. El SOFI 2015 indica que algunos países y regiones (P. ej. América Latina y el Caribe, Guyana, Suriname) han alcanzado el objetivo de la Cumbre Mundial sobre la Alimentación o la meta 1c del hambre de los ODM.

Pero el porcentaje de reducción de la cifra de prevalencia de la subalimentación es solo el 48 por ciento, en vez del necesario 50 por ciento. ¿Por qué?

El logro de los ODM está destinado a ser evaluado durante un período de 25 años, de 1990 a 2015, mientras que las observaciones de la prevalencia de la subalimentación solo están disponibles para el período de 24 años a partir de 1990-92 a 2014-16. Esto es consecuencia de la decisión de iniciar el seguimiento de los progresos hacia la meta 1c de los ODM y la meta del hambre de la CMA desde 1990-92. Para hacer frente a esta potencial incongruencia, la reducción del 50 por ciento en la PoU y el número de personas subalimentadas requeridos para el logro de los objetivos tendría que ajustarse con un factor de 24/25. En la práctica, esto significa que se ha usado un punto de corte del 48 por ciento.

11. El principal indicador sobre el que se basa el SOFI –la prevalencia de la subalimentación– ha sido criticado por estar basado en una definición limitada del hambre, que cubre únicamente energía alimentaria crónicamente insuficiente.

11. El principal indicador sobre el que se basa el SOFI –la prevalencia de la subalimentación– ha sido criticado por estar basado en una definición limitada del hambre, que cubre únicamente energía alimentaria crónicamente insuficiente.

¿Qué se ha hecho para responder a esta crítica?

La prevalencia de la subalimentaciónestá debe poder capturar un concepto más circunscrito de la inseguridad alimentaria, es decir, un estado de privación de energía alimentaria que dura más de un año. Este informe aborda esta limitación al presentar y discutir también las medidas de las diferentes dimensiones de la seguridad alimentaria, a través de un nuevo conjunto de indicadores de seguridad alimentaria. Este conjunto cuenta con numerosos indicadores que reflejan elementos de un concepto más amplio de la inseguridad alimentaria y el hambre.

La FAO ha seguido manteniendo y enriqueciendo el conjunto de indicadores presentados en la edición del informe de 2013 para captar mejor las diferentes dimensiones de la seguridad alimentaria y la nutrición. Los datos actualizados sobre el conjunto de indicadores de Seguridad Alimentaria están disponibles en FAOSTAT y en el sitio web de ESS: http://www.fao.org/economic/ess/ess-fs/ess-fadata/es/

12. ¿No tendría más sentido utilizar las encuestas de hogares, que permiten una medición directa y más precisa de la subalimentación, en lugar del complejo sistema en el que se basa la prevalencia de la desnutrición?

12. ¿No tendría más sentido utilizar las encuestas de hogares, que permiten una medición directa y más precisa de la subalimentación, en lugar del complejo sistema en el que se basa la prevalencia de la desnutrición?

Idealmente, la adecuación de la ingesta de energía alimentaria, y por lo tanto la condición de estar subalimentados, debe evaluarse a nivel individual, comparando las necesidades de energía individuales con la ingesta de energía individual. Esto permitiría que la prevalencia de la subalimentacióna fuera estimada contando el número de personas clasificadas como subalimentadas.

Sin embargo, un enfoque con este tipo “recuento” no es viable por dos razones. En primer lugar, las necesidades de energía individuales son prácticamente inobservables con los métodos de recogida de datos estándar. En segundo lugar, el consumo individual de alimentos está influenciado por las disparidades en la distribución de los alimentos dentro del hogar, la variabilidad de las necesidades energéticas individuales, y la variación en el día a día en el consumo de alimentos por razones distintas a la inseguridad alimentaria (incluyendo diferentes cargas de trabajo o estilos de vida, o hábitos culturales y religiosos).

Por otra parte, el costo de la implementación de encuestas de los hogares capaces de estimar adecuadamente la subalimentación en la gran mayoría de los países monitoreados por la FAO sobre una base annual, sería muy alto. Como mínimo, estas encuestas deberían reflejar el consumo de alimentos a nivel individual y obtener información suficiente para evaluar los niveles de consumo habituales. También deberían garantizar información de las características antropométricas y niveles de actividad de cada persona encuestada, para estimar el umbral de necesidad individual de energía relevante. Estos requisitos de datos implican que serían necesarias para este fin encuestas específicas, diferentes y mucho más caras que las encuestas de hogares existentes. En contraste, la metodología de la PoU permite que la información de las encuestas de los hogares se integre con las fuentes de datos macro, como los balances de alimentos, los censos y las encuestas demográficas.

13. ¿Cuál es el requisito mínimo de energía alimentaria y cómo lo calcula la FAO?

13. ¿Cuál es el requisito mínimo de energía alimentaria y cómo lo calcula la FAO?

El requisito mínimo de energía alimentaria (MDER, por sus siglas en inglés) es un umbral normativo específico del país que la FAO utiliza como punto de corte para estimar la prevalencia de la subalimentación. El MDER es un requisito estándar de energía, específica para los grupos de edad y sexo, derivado de una consulta conjunta de expertos de la Universidad de las Naciones Unidas, la FAO y la OMS celebrada en 2001. Estas normas se obtienen mediante el cálculo con referencia a cada grupo de edad y sexo de las necesidades para el metabolismo básico –es decir, la energía gastada por el cuerpo humano en estado de reposo– y multiplicándolos por un factor que tiene en cuenta la actividad física, denominado índice del nivel de actividad física (PAL) de índice. La metodología de la FAO utiliza un requisito estándar promedio de energía ponderado en relación a la edad y el sexo como MDER a nivel nacional.

14. ¿Por qué el indicador de prevalencia de la subalimentación subestima la subalimentación asumiendo un nivel mínimo de actividad física, cuando, de hecho, muchas personas pobres se dedican a actividades físicas exigentes?

14. ¿Por qué el indicador de prevalencia de la subalimentación subestima la subalimentación asumiendo un nivel mínimo de actividad física, cuando, de hecho, muchas personas pobres se dedican a actividades físicas exigentes?

Como es prácticamente imposible de implementar el enfoque de recuento, la FAO desarrolló la estimación de la PoU para la población en su conjunto, resumido por el dispositivo estadístico de una persona “representativa”. Como el peso corporal, la eficiencia metabólica y los niveles de actividad física pueden variar en cualquier población, hay un rango de valores para los requisitos energéticos compatibles con un estado saludable. Por lo tanto, sólo los valores por debajo del mínimo de este intervalo pueden asociarse con la subalimentaciónen un sentido probabilístico. Así, para que la PoU indique que una persona seleccionada al azar en una población está subalimentada, debe establecerse el umbral apropiado en el extremo inferior de la gama de requisitos normales de energía.

15. ¿Cuál es la relación entre el hambre y la subalimentación?

15. ¿Cuál es la relación entre el hambre y la subalimentación?

En muchos de nuestros casos de estudio, encontramos que si bien ha habido avances significativos en la lucha contra la subalimentación, no se han producido mejoras en los resultados nutricionales, tal como se mide, por ejemplo, en la proporción de niños con retraso del crecimiento o bajo peso. Esto significa que, aunque las personas pueden tener acceso estable a alimentos suficientes para sus necesidades de energía, este alimento no es siempre de calidad suficiente para proporcionar todas las vitaminas y otros nutrientes necesarios, o que algunas personas están demasiado enfermas para utilizar los nutrientes que consumen.

Hay muchas razones por las cuales se puede producir la subalimentación. La falta de diversidad de la dieta puede dar lugar a la subalimentación, especialmente donde las dietas son pobres en alimentos ricos en micronutrientes como carne, pescado y productos lácteos. La falta de acceso a agua potable y saneamiento –ambos cruciales para mitigar el riesgo de enfermedad– puede inhibir la utilización eficiente de alimentos. La educación deficiente y la falta de acceso a servicios de atención prenatal e infantil también son factores importantes.

En muchas situaciones, se pueden necesitar suplementos nutricionales para mejorar el estado nutricional de la población a corto plazo. Son necesarias en el medio y largo plazo una gama de intervenciones para mejorar la seguridad alimentaria y la nutrición en agricultura, salud, higiene, suministro de agua y educación, especialmente dirigidas a las mujeres.

16. El SOFI 2015 hace un balance del progreso desigual hacia las metas internacionales del hambre y sobre todo la meta 1c del ODM de reducir a la mitad la proporción de personas que están subalimentadas. ¿Por qué decidió centrarse en este tema?

16. El SOFI 2015 hace un balance del progreso desigual hacia las metas internacionales del hambre y sobre todo la meta 1c del ODM de reducir a la mitad la proporción de personas que están subalimentadas. ¿Por qué decidió centrarse en este tema?

El año 2015 marca el final del período de seguimiento de los ODM –queda alrededor de medio año antes de la fecha límite para alcanzar la mayoría de las metas de los ODM. Es importante examinar no solo el progreso hacia la reducción del hambre, sino también los factores que dan forma a este progreso, que dan lugar a grandes diferencias entre regiones y países. El SOFI identifica problemas pendientes y proporciona orientación sobre qué políticas deben ser reforzadas en el futuro.

17. ¿Cuáles son estos factores y por qué los señala el SOFI para su análisis?

17. ¿Cuáles son estos factores y por qué los señala el SOFI para su análisis?

Hay una serie de factores que conforman el progreso hacia los objetivos de seguridad alimentaria y nutrición. El crecimiento económico, el crecimiento de la productividad agrícola, los mercados (incluyendo el comercio internacional) y la protección social pueden todos ellos determinar el ritmo de reducción del hambre. Las situaciones de crisis prolongadas también tienen efectos perjudiciales sobre la seguridad alimentaria y la malnutrición. Esta lista no es de ninguna manera exhaustiva, pero ofrece una buena imagen sobre lo que influye en el progreso en la lucha contra el hambre.

18. El SOFI menciona que el crecimiento económico es necesario para la reducción del hambre. ¿Cuál es la relación?

18. El SOFI menciona que el crecimiento económico es necesario para la reducción del hambre. ¿Cuál es la relación?

El crecimiento económico es necesario para aliviar la pobreza y reducir el hambre y la malnutrición: los países que se hacen más ricos son menos susceptibles a la inseguridad alimentaria. Pero no es suficiente, la relación entre crecimiento económico y hambre es una cuestión compleja.

Repasando los números durante los últimos 25 años, se puede ver que la tasa de reducción de la pobreza ha sido más rápida que la de reducción del hambre. Esto se debe a que los hambrientos son los más pobres de entre los pobres, sin activos, poca o ninguna educación y capacidades y a menudo con problemas de salud. Las personas muy pobres no pueden participar en los procesos de crecimiento que requieren de capital o generan empleo para los educados y capacitados. Por ejemplo, el crecimiento económico generado por la explotación de los recursos –como minerales y petróleo–, es probable que tenga vínculos directos muy débiles para los pobres, ya que requiere de capital y habilidades que los extremadamente pobres no tienen.

Lo que importa para la mejora efectiva de la seguridad alimentaria es un crecimiento inclusivo: el crecimiento económico que llega a los que están en situación de pobreza extrema.

19. ¿Existen maneras de promover el crecimiento inclusivo?

19. ¿Existen maneras de promover el crecimiento inclusivo?

La agricultura es un sector que puede contribuir de manera significativa al crecimiento inclusivo, especialmente la agricultura familiar y la agricultura en pequeña escala. Aproximadamente tres cuartas partes de los pobres del mundo viven en zonas rurales, con una proporción aún mayor en los países de bajos ingresos. Y el crecimiento agrícola en estos países es tres veces más eficaz en la reducción de la pobreza extrema en comparación con el crecimiento en otros sectores.

La protección social también es clave para el crecimiento inclusivo. Se puede establecer un círculo virtuoso de progreso que involucra a los pobres, con el aumento de ingresos, empleo y salarios.

20. El SOFI menciona que la agricultura familiar y en pequeña escala son cruciales en la lucha contra el hambre

20. El SOFI menciona que la agricultura familiar y en pequeña escala son cruciales en la lucha contra el hambre

Más del 90 por ciento de los 570 millones de explotaciones agrícolas en el mundo están gestionadas por un individuo o una familia, apoyándose principalmente en el trabajo familiar. Estas granjas producen más del 80 por ciento de los alimentos del mundo, en términos de valor. Su papel en la lucha contra el hambre es la clave. El aumento de la productividad de los pequeños campesinos mejora el acceso a los alimentos y los ingresos. Incrementa la demanda de mano de obra en las zonas rurales, generando empleos para los pobres y aumentando los niveles de salario de la mano de obra no cualificada. De esta manera, los miembros de la familia pueden diversificar sus fuentes de ingresos con un empleo no agrícola mejor pagado. Un buen ejemplo es Ghana, donde las políticas e inversiones adecuadas en la productividad agrícola se han traducido en una reducción significativa del hambre.

21. ¿Cuál es el papel de la protección social?

21. ¿Cuál es el papel de la protección social?

En las últimas décadas hemos visto un aumento significativo en la protección social en términos de cobertura. Hoy en día, todos los países del mundo tienen al menos un programa de redes de seguridad social. Los programas de alimentación escolar –el tipo más común de programa de protección social– se implementan en 130 países.

La protección social contribuye directamente a la mitigación de la pobreza y la reducción del hambre, pero también es crucial para promover el crecimiento inclusivo. Las transferencias de efectivo a los agricultores pobres en particular las mujeres, que no tienen acceso a servicios financieros para las inversiones, pueden influir en su capacidad productiva. A menudo se pueden ahorrar y/o invertir en activos productivos y pueden mejorar la inclusión social para obtener mayores rendimientos durante la vida de los participantes. Otros programas de transferencias sociales, combinados con intervenciones adicionales en las áreas de suministro de agua potable, salud y/o educación mejoran los resultados nutricionales y promueven el capital humano.

22. ¿Cuál es el papel de los mercados y el comercio?

22. ¿Cuál es el papel de los mercados y el comercio?

Unos mercados que funcionen bien son importantes para promover la seguridad alimentaria y la nutrición. Los mercados facilitan el flujo de alimentos de las zonas de excedentes a las deficitarias y aseguran su disponibilidad. También envían señales de precios a los agricultores para que adapten su producción y uso de insumos. La mejora del acceso a las oportunidades de comercialización puede ayudar también a aumentar la productividad.

El comercio también ofrece beneficios a nivel internacional, pero también hay riesgos subyacentes. Por ejemplo, un comercio más libre impulsa las importaciones y aumenta la cantidad y la variedad de alimentos disponibles. En un país, una mayor competencia del exterior puede provocar mejoras en la productividad mediante una mayor inversión, pero en otro país las importaciones más baratas pueden tener efectos desastrosos sobre los agricultores y trabajadores nacionales, con pérdida de empleos y menores ingresos. Los vínculos entre la seguridad alimentaria y el comercio internacional son complejos y específicos para cada contexto y las oportunidades y riesgos que deben evaluarse con cuidado.

23. ¿Por qué es difícil progresar en las crisis prolongadas y qué se debe hacer?

23. ¿Por qué es difícil progresar en las crisis prolongadas y qué se debe hacer?

Los países y territorios en situación de crisis prolongada son aquellos que experimentan riesgos de origen humano y natural recurrentes, crisis alimentarias longevas, interrupción de los medios de vida y gobernanza y capacidad institucional insuficientes para hacer frente a la crisis. La combinación de múltiples factores que contribuyen y la tipología cambiante de estas crisis –desde eventos catastróficos, a corto plazo, de gran visibilidad, a situaciones de carácter más estructural, más largo plazo y prolongadas– han dado lugar a graves impactos sobre la seguridad alimentaria y nutricional de la población vulnerable, que es mucho peor en estos contextos que en otros países en desarrollo.

La población aproximada combinada en situaciones de crisis prolongada en 2012 fue de 366 millones de personas, de las cuales aproximadamente 129 millones se encontraban subalimentadas entre 2010 y 2012 (incluyendo estimaciones conservadoras para los países que carecen de datos). Esto representó aproximadamente el 19 por ciento del total mundial de personas con inseguridad alimentaria, o aproximadamente el 41 por ciento del total sin contar la India y China. En 2012, la prevalencia media de la subalimentación en situaciones de crisis prolongadas fue del 39 por ciento, en comparación con 15 por el ciento, en promedio, en el resto del mundo en desarrollo.

Hacer frente a la inseguridad alimentaria y la malnutrición en las crisis prolongadas es particularmente difícil. Con amenazas continuadas y graves para las vidas y los medios de sustento, las crisis prolongadas necesitan de una asistencia especialmente diseñada y específica. Es necesario un firme compromiso político para abordar las causas subyacentes de la crisis prolongadas y la acción debería centrarse en abordar la vulnerabilidad, respetando los derechos humanos básicos e integrando la ayuda humanitaria y al desarrollo.

A menudo se considera que las intervenciones exitosas para abordar los problemas de seguridad alimentaria y nutrición en las situaciones de crisis prolongadas consisten más en acciones preventivas que en respuestas a los impactos de las crisis recurrentes. Se necesitan procesos integrales manejados por los propios países (p. ej, redes de seguridad) y mecanismos de financiación innovadores para permitir un enfoque más integrado, ágil y flexible que logre reducir la erosión de los logros del desarrollo en tiempos de crisis al tiempo que se da respuesta a las necesidades inmediatas.