Agronoticias: Actualidad agropecuaria de América Latina y el Caribe
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América Latina y El Caribe

27/07/2017

Cultivando el desarrollo sostenible con alianzas: El Mecanismo para Bosques y Fincas en América Latina y el Caribe

El Mecanismo para Bosques y Fincas (FFF por sus siglas en inglés) es una asociación que brinda apoyo a las organizaciones de productores, como los pequeños campesinos, agrupaciones de mujeres rurales, y comunidades e instituciones locales e indígenas, en un esfuerzo para luchar contra el cambio climático y mejorar la seguridad alimentaria. La asociación opera en diversas regiones del mundo, incluyendo América Latina y el Caribe, donde tiene numerosas iniciativas en marcha.

Indígena Mayangna Partiendo leña para la cocina.

Cerca de mil millones y medio de productores forestales y agrícolas de todo el mundo son responsables de alimentar a sus familias y comunidades locales. Se trata, qué duda cabe, de una tarea loable y gratificante, pero también de una actividad beneficiosa a muchos niveles: no sólo su trabajo supone un apoyo en la lucha contra el hambre y la pobreza, sino que también favorece la construcción de resiliencia al cambio climático, fomentando la gestión sostenible de los recursos naturales.

Y no sólo eso. El impacto de su labor se magnifica todavía más cuando estos productores trabajan mano a mano, adoptando una dimensión mayor y amplificando esfuerzos. Esta es precisamente la razón de ser del Mecanismo para Bosques y Fincas (FFF), compuesto por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), el Instituto Internacional de Medio Ambiente y desarrollo (IIED), y Agricord (una red de agencias agrarias que prestan apoyo a las organizaciones campesinas en los países en vías de desarrollo). En los últimos cinco años, el mecanismo FFF ha financiado acuerdos de asociación en 10 países, asignando subvenciones a organizaciones de productores, gobiernos e instituciones regionales clave, convirtiéndose en un catalizador para ayudar a los pequeños agricultores, grupos de mujeres rurales, comunidades locales y pueblos indígenas a hacer realidad sus expectativas de producción.

Todo se reduce a aprovechar las alianzas colaborativas para maximizar las sinergias. En América Latina y el Caribe hay un buen número de estudios de caso que evidencian claramente las ventajas de la unión de fuerzas entre productores forestales y agrícolas. Con el apoyo del Mecanismo, muchos campesinos en la región están apoyando a los jóvenes a través de proyectos de educación y capacitación, empoderando a las mujeres indígenas para mejorar sus formas de vida, y fortaleciendo sus habilidades empresariales para influir en las políticas gubernamentales.

Pasar a la acción

Un ejemplo ilustrativo de estas iniciativas puede encontrarse en Nicaragua. Los Mayangna representan la segunda comunidad indígena más numerosa del país, con una población de aproximadamente 18.000 personas. Esta comunidad se ha visto amenazada por los avances invasivos de las explotaciones agroforestales, algo que ha impactado negativamente en su modo de vida y ha puesto en riesgo su subsistencia. En un esfuerzo por revertir esta tendencia, el FFF está involucrado con mujeres Mayangna en un proyecto ya activo. Su objetivo es mejorar la calidad de sus productos (principalmente artesanías elaboradas a partir de la corteza del tuno, un árbol autóctono), diversificar los mercados y obtener mejores precios mediante talleres de aumento de capacidades, formación, intercambios, y tutorías proporcionados por organizaciones que el FFF apoya.

Fortalecer el liderazgo y la autoestima de las mujeres, velando por el empoderamiento de las Mayangna y alentando su participación en los procesos de elaboración de políticas, representa también un aspecto central de los planes del Mecanismo para el desarrollo de capacidades. Por ello, 130 mujeres de nueve territorios diferentes asistieron al primer Foro de Mujeres Mayangna en la Región Autónoma de la Costa Norte del Caribe con el objetivo de reforzar las organizaciones de mujeres en los respectivos territorios, conformándose así la Red de Mujeres de la Nación Mayangna.

Paralelamente, en Guatemala, la Cooperativa FEDECOVERA (Federación de Cooperativas de las Verapaces) ha establecido la Escuela Rural de Negocios Agroforestales (ERNA), que centra sus esfuerzos en la capacitación y desarrollo de habilidades para mujeres y jóvenes. La cooperativa ha diseñado los planes de estudio de la escuela junto al FFF, poniendo énfasis en los sistemas agroforestales, el emprendimiento, los valores cooperativos y el desarrollo, e incorporando un enfoque de género a todo ello. Al incentivar las alianzas y las vías de colaboración con las principales universidades y centros de investigación guatemaltecos, así como la transferencia de conocimiento con otros países, la escuela hoy imparte formación profesional básica a un máximo de 90 adolescentes rurales por año.

En la misma línea, la afinidad del Mecanismo con las políticas de desarrollo de Bolivia ha propiciado que un programa nacional de fortalecimiento de la producción de cacao reciba 36 millones de dólares de ayuda de manos del gobierno. La recién creada Confederación Nacional de Productores y Productores de Cacao (COPRACAO), formada por 3.785 hombres y 828 mujeres, y la Asociación Nacional de Productores de Café (ANPROCA), con el apoyo del FFF, participaron de forma activa tanto en el diseño como en la aprobación de este programa.

Cómo encaja todo esto en la visión macro

Estas iniciativas representan sólo algunos ejemplos de cómo las organizaciones de productores forestales y agrícolas de la región de América Latina y el Caribe están logrando resultados significativos para procurarse un acceso a los mercados mayor y unos mejores precios, aprovechando los recursos financieros, realizando cambios en las políticas y en la seguridad de tenencia, y mejorando sus medios de vida. A raíz de esto, un buen número de organizaciones campesinas y gobiernos de toda la región -incluyendo Colombia, Perú, Ecuador y el Caribe- han mostrado en los últimos años un creciente interés por el FFF.

En un esfuerzo por fortalecer la cooperación Sur-Sur, el mecanismo FFF promueve intercambios de aprendizaje y visitas a escala regional en los países participantes, además de iniciativas regionales y nacionales abanderadas por la FAO y otras organizaciones del ámbito de la agricultura familiar y la mitigación, adaptación y resiliencia al cambio climático. Este programa emblema está ligado estrechamente a los Programas Estratégicos de la FAO, específicamente al SP3, cuyo objetivo es reducir la pobreza rural. La Fase II del Mecanismo contempla agrandar su singular enfoque para expandir sus conexiones a programas complementarios.

La posibilidad de un futuro sostenible depende de la buena organización de los productores agroforestales locales, que son la fuerza que rige el crecimiento de sus comunidades. Esto es algo crucial, no sólo en lo que concierne a las culturas, los ecosistemas y los recursos locales de los que ellos son un componente indivisible, sino que es igualmente serio en el contexto del mundo, como actores decisivos de la comunidad internacional, el medio ambiente y la economía global.

Agronoticias desean agradecer al equipo del Mecanismo para Bosques y Fincas (FFF) por su ayuda en la elaboración de este artículo.
Fotografía: Alam Ramírez Zelaya (CC BY-NC-ND 2.0)

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