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El auge del banano en Zimbabwe mejora la alimentación y la economía de pequeños agricultores

El apoyo a los sistemas de regadío mejora la alimentación, nutrición y la seguridad económica de los pequeños productores.

Datos clave

Debido a una combinación de factores, entre los que se incluyen mercados de producción inadecuados, la escasa liquidez de los pequeños agricultores y la falta de créditos asequibles para financiar los costes estacionales de producción (incluyendo los de operación, mantenimiento y reparación de los equipos), los pequeños campesinos de Zimbabwe no han podido tener acceso a insumos asequibles para aumentar su producción. Además, la crisis económica sufrida por Zimbabwe en la última década provocó que muchas zonas de regadío en pequeña escala redujeran significativamente su capacidad operativa o cesaran su actividad por falta de mantenimiento. La FAO ayudó a los pequeños agricultores en la región introduciendo un programa que mejoró los cultivos de banano, organizó a los agricultores en un grupo para la comercialización y los vinculó a Matanuska, empresa privada líder en la exportación de banano. Este programa se implementó de 2005 a 2012 mediante diversos proyectos financiados por la Unión Europea, Suecia, los Países Bajos y la República de Sudáfrica.

El rápido descenso de altitud de 800 metros entre Mutare y la zona de regadío de Mupangwa en el valle de Honde puede no ser fácil para los oídos, pero las impresionantes vistas que se contemplan a medida que se desciende por el escarpe Mutarazi sin duda compensan las posibles molestias. Enclavadas entre la cordillera de las tierras altas orientales y el Monte Inyangani en Zimbabwe, las prósperas plantaciones de banano proporcionan una importante fuente de alimentos e ingresos para las familias de pequeños agricultores.

“Es realmente asombroso ver cómo los pequeños campesinos de Mupangwa han tomado posesión de sus propios medios de vida mejorando el cultivo de banano, con productos de primera calidad con un elevado valor de exportación. Si bien la FAO y el Gobierno –entre otros- han sido socios principales, es impresionante comprobar que ahora son autosuficientes”, señaló Bukar Tijani, Subdirector General de la FAO para África, en una reciente visita a los pequeños agricultores en Mutasa.

La zona abarca 32 hectáreas y en su mayor parte está dotada con un sistema de riego por aspersión que funciona por gravedad. Cuenta con 24 miembros, cada uno con una parcela de entre 1 y 2 hectáreas. La FAO ayudó a la comunidad rehabilitando la infraestructura física de regadío y la carretera de acceso. Esto ha ayudado al transporte de insumos como fertilizantes y material de siembra para las fincas, a la vez que ha facilitado un transporte sencillo de los productos a los mercados.

Expandirse mediante el intercambio de conocimientos
El apoyo de la FAO a los pequeños agricultores vino motivado por la reducida producción de banano, pese a contar el valle con abundantes recursos hídricos. El programa introdujo cultivares mejorados de banano, organizó a los agricultores en un grupo para la comercialización y vinculó a los campesinos a Matanuska, empresa privada líder en la exportación de banano.

“Desde que se introdujeron las nuevas variedades, hemos aprendido mucho. Pero no nos reservamos este conocimiento para nosotros mismos. A medida que uno se adentra hoy en día en el valle puede comprobar que ya no es el valle de Honde si no el valle del banano”, afirmó B. Nezomba, Presidente de la Zona de Regadío de Mupangwa.

A través del componente de transferencia de conocimientos del programa, los miembros han compartido con otros lo que aprendieron. “Ahora todo el mundo está plantando bananos de la misma manera que lo hacemos en Mupangwa. Fuimos los primeros en hacerlo de esta manera y otros han copiado esta buena práctica que nos enseñaron a nosotros”, añadió Nezomba.

En 2012, el volumen de las exportaciones brutas mundiales de banano alcanzó un récord de 16,5 millones de toneladas. Las exportaciones de África, que representaron el 3,9 por ciento de esta cifra, también habían crecido un 2,4 por ciento entre 2010 y 2012 y alcanzaron las 649 000 toneladas. Por ahora, el valle de Honde dista mucho de convertirse en una de las principales zonas productoras mundiales, pero con planes para expandir su producción, mejorar sus instalaciones de almacenamiento y actualizar sus equipos de regadío, ciertamente tienen motivos para ser optimistas.

Los jóvenes también tienen un papel que desempeñar
“Estas asociaciones son, sin duda, muy alentadoras. La FAO trata de facilitarlas para que las comunidades en África -como hemos visto en Mupangwa- puedan contar con medios de vida reales con los productos agrícolas, pesqueros, ganaderos y forestales. Fue impresionante ver a los jóvenes liderando el grupo y es un testimonio del papel fundamental que pueden desempeñar en la agricultura”, explicó Tijani.

Más de la mitad de la población africana tiene menos de 25 años, lo que la convierte en la región más joven del mundo. Se estima que actualmente unos 11 millones de jóvenes africanos se incorporan al mercado laboral cada año. La creación de oportunidades de empleo decente en un sector agrícola transformado, dinámico y vibrante para esta joven fuerza laboral es clave para que África pueda aprovecharse de este dividendo demográfico.

La FAO continuará siendo un socio principal para generalizar este tipo de proyectos en África con el objetivo de que los jóvenes puedan participar en medios de vida productivos. “Es parte del proceso en el que estamos trabajando con los gobiernos africanos, la Unión Africana, las organizaciones de agricultores, la sociedad civil, el sector privado, los donantes y otros para acabar con el hambre en 2025”, concluyó Tijani.

Este programa se implementó de 2005 a 2012 mediante diversos proyectos financiados por la Unión Europea, Suecia, los Países Bajos y la República de Sudáfrica. Otras iniciativas del programa también ayudaron a los pequeños productores de té y café.

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