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Los hornillos que consumen poco combustible mejoran la seguridad de las mujeres en Nigeria

Los hornillos fabricados localmente reducen los riesgos para la salud y la seguridad de mujeres y niñas

Datos clave

Los combustibles y la energía son muy necesarios para cocinar y realizar otras actividades domésticas en muchos hogares del noreste de Nigeria, donde los métodos tradicionales de cocinar son un riesgo para las mujeres. En respuesta, la FAO ha distribuido hornillos que consumen poco combustible, fabricados en Borno, estado que acoge a la mayor población de desplazados internos de la región. Desde el mes de mayo, la FAO ha capacitado a 100 artesanos locales que han fabricado unos 5 000 hornillos y se prevé que produzcan 6 000 unidades adicionales hasta finales de año, ayudando de esta manera a unas 77 000 personas en 2018. Estos hornillos de diseño simple alivian la carga de mujeres y niñas, que tienen la abrumadora tarea de recolectar leña y corren un riesgo elevado de sufrir violencia de género cuando buscan comida. 

En Maiduguri, en el estado de Borno, el inmenso campamento de Bakassi acoge a las personas desplazadas internamente. Antes de la insurgencia, se concibió como un recinto ministerial para los funcionarios del gobierno, pero hoy en día, cientos de casas de tejados rojos a medio construir albergan a miles de desplazados internamente. El campamento es una metáfora de las consecuencias de la crisis y de cómo ha cambiado la vida tras la campaña de nueve años de los combatientes armados.

En los campamentos de desplazados internos como el de Bakassi –y en todo el noreste de Nigeria–, los combustibles y la energía son muy necesarios para cocinar y realizar otras actividades domésticas. Sin embargo, dado que muchos desplazados están desempleados o tienen condiciones laborales precarias, pocos pueden pagar el coste medio diario de la leña –principal fuente de combustible– que asciende a unas 100-150 nairas nigerianas (entre 0,27 y 0,40 USD). De hecho, las familias terminan vendiendo una parte de su ayuda alimentaria para hacer frente a los gastos del hogar.

Para ayudar a las familias que requieren con urgencia un acceso sostenible a los combustibles y la energía, la FAO está distribuyendo hornillos de alto rendimiento energético en Borno, estado que acoge a la mayor población de desplazados internos de la región. Desde mayo, se han suministrado unos 5 000 hornillos a las familias (uno por hogar) en 10 lugares diferentes, y está previsto entregar 6 000 unidades más hasta final del año, llegando así a unas 11 000 familias en 2018.

Utilizar un hornillo tradicional para cocinar suele ser incómodo. Según Mallama Abubakar, residente del campamento de Bakassi, puede resultar incluso peligroso: “Nos alegra deshacernos del Murfu ”, dijo, refiriéndose al nombre en hausa (idioma local) del método de cocina sobre tres o más piedras grandes que sostienen pesados trozos de leña.

“Está afectando a la salud de muchas de nosotras, especialmente a las vías respiratorias y a los ojos”, afirma, señalando enfáticamente a sus pulmones.

En Monguno, en el estado de Borno, donde vivió antes de la insurgencia, Mallama vendía comida al borde de la carretera y conoce muy bien las consecuencias de estar constantemente expuesta a un humo denso. “El humo también afecta a nuestros bebés, porque a veces cuidamos de ellos mientras cocinamos. Cuando estamos amamantando, el humo se les mete en sus ojos y sus bocas”.

Según el Ministerio de Salud de Nigeria, las enfermedades respiratorias causadas por la inhalación de humo son la tercera causa de mortalidad del país.

¿Cuál fue el primer plato que Malluma preparó en su nuevo hornillo?

El jollof, el plato favorito en Nigeria. Elaborado con arroz y carne, está en el origen de una rivalidad amistosa entre las naciones afro-occidentales de Ghana y Nigeria. “Mi jollof se cocina más rápidamente y sabe más dulce en este hornillo”, explica.

Proteger a las mujeres y las niñas de la violencia de género

Los hornillos reducen la demanda de leña en un 65% y producen una cantidad de humo notablemente inferior a la de los métodos tradicionales de cocina. El reparto de estos dispositivos por parte de la FAO está financiado por el gobierno de Noruega, en el marco de un proyecto que se lleva a cabo dentro del programa global de acceso seguro a los combustibles y la energía (SAFE, por sus siglas en inglés).

La búsqueda de leña para cocinar de manera tradicional también puede resultar peligrosa. “Los responsables de la seguridad intentan detenernos cuando vamos al monte a buscar leña”, afirmó Awah Ahmed, también residente de Bakassi. “Cuando vas al campo, puede atacarte Boko Haram. Pueden coger tu dinero, violarte o matarte. Así que a nos da miedo salir a por leña”.

Las mujeres y las niñas suelen encargarse de recolectar leña, una actividad asociada al género en gran parte del noreste de Nigeria. Al ampliar la vida útil de la leña, los hornillos reducirán la necesidad de que estos grupos busquen combustible y energía en lugares peligrosos e inseguros, disminuyendo su riesgo de sufrir violencia de género fuera de los campamentos.

Fabricadas en Borno

“Queríamos producir los hornillos localmente para potenciar la capacidad para generar ingresos de los artesanos de Borno, que tienen mucho talento, al tiempo que atendíamos las necesidades urgentes de combustible y energía de las familias en riesgo”, afirmó Suffyan Koroma, Representante de la FAO en Nigeria.

La Organización de la ONU estableció tres centros de producción en las Áreas de Gobierno Local del Centro Metropolitano de Maiduguri, Jere y Konduga en Borno. Se formó a los artesanos para que fabricaran hornillos con arcilla procedente del estado, revestida con metal para hacerla más duradera.

Un mayor uso de estos hornillos que consumen poco combustible también ayudará a reducir la dependencia de los bosques como fuentes de combustible. En el estado de Borno, la deforestación es una amenaza importante tanto para la sostenibilidad de los recursos naturales como para la seguridad alimentaria a largo plazo de las familias que dependen de las zonas forestales para obtener alimentos e ingresos.

La FAO colabora estrechamente con el Ministerio de Medio Ambiente del Estado de Borno y con el Centro Internacional de Energía, Medio Ambiente y Desarrollo para poner en marcha diversas actividades.

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